Artículo de información
José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez
15 de octubre de 2026
¿Cómo llega una carga de caballería a permanecer en la memoria de lectores que nunca han estudiado aquella guerra? La historia de la Brigada Ligera nos acerca a ese encuentro entre los hechos y las palabras. En la Europa del siglo XIX, las noticias del frente llevaban hasta los periódicos las experiencias de hombres que combatían lejos de sus hogares. Entre sus lectores estaba Alfred Tennyson, quien encontró en lo ocurrido en Balaclava un motivo para escribir uno de sus poemas más conocidos (Perry, 2014).
Al acercarnos a sus versos, escuchamos caballos y cañones, pero también encontramos preguntas sobre el deber y las decisiones humanas. La lectura invita a conocer a aquellos soldados y las circunstancias que los rodearon. Para comprender lo que el poema conserva, volvamos al lugar donde comenzó la historia (Tennyson, 1854).
Los cañones equivocados
Durante la guerra de Crimea, Balaclava era el puerto que abastecía al ejército británico en el sitio de Sebastopol. Su protección era fundamental para mantener las operaciones. Lord Lucan mandaba la caballería, mientras lord Cardigan dirigía la Brigada Ligera, una de las dos grandes unidades que la integraban (Morley, 2014).
En la batalla del 25 de octubre de 1854, los rusos capturaron cañones que después intentaron llevarse. Lord Raglan quiso impedirlo y el general Richard Airey redactó la orden correspondiente. El mensaje pedía avanzar rápidamente, seguir al enemigo y evitar que retirara las piezas; también señalaba que la artillería a caballo podía acompañar el movimiento. Sin embargo, al mencionar los cañones no precisaba su ubicación. El capitán Louis Nolan llevó la instrucción y la operación terminó orientándose hacia las baterías rusas del fondo del valle. La diferencia era decisiva: los jinetes iban a enfrentarse a una posición preparada para recibirlos, en lugar de interceptar el traslado de las piezas capturadas (Airey, 1854).
Cardigan afirmó que había advertido el peligro. En el memorando que entregó dos días después, sostuvo que señaló a Lucan la presencia de artillería y fusileros en las alturas de ambos lados. Según su versión, recibió la respuesta de que debía atacar porque Raglan lo había dispuesto. Ese testimonio muestra que el riesgo fue señalado, aunque debemos leerlo considerando que Cardigan también explicaba su propia actuación ante sus superiores (Brudenell, 1854).
Avanzar y encontrar el camino de regreso
El corresponsal William Howard Russell observó cómo los disparos abrían espacios entre los jinetes. En su crónica para The Times aparecen caballos sin jinete, hombres que caen y filas que siguen avanzando mientras pierden su formación. Algunos soldados llegaron hasta los cañones y atacaron a sus servidores; detrás de las baterías continuaron los enfrentamientos. Haber alcanzado el objetivo dejaba pendiente el regreso por un terreno que seguía bajo fuego. Russell describió aquella retirada entre la admiración por los combatientes y el desconcierto ante una operación cuyo costo se hacía visible a cada momento (Russell, 1854).
¿Qué comprendían los soldados mientras avanzaban? Thomas Morley, integrante del 17.º de Lanceros, recordó décadas después que esperaban el apoyo de otras unidades. Su testimonio obliga a ser prudentes: ver el peligro no significaba conocer el conjunto de las órdenes ni saber que los refuerzos esperados no llegarían como imaginaban (Morley, 2014).
Nolan murió al comienzo de la carga y no pudo explicar su intervención. Cardigan lo había visto adelantarse y entendió aquel movimiento como un intento de acelerar el avance. La distinción importa porque conocemos lo que el comandante creyó ver, mientras la intención del mensajero quedó fuera de su alcance. Al reconstruir una batalla, los testimonios nos acercan a lo ocurrido, pero también conservan los límites de quienes estuvieron allí. En este caso, esos límites forman parte de la discusión sobre las responsabilidades (Brudenell, 1854).
La batalla llega a los lectores
Las noticias publicadas en The Times durante noviembre llevaron el episodio hasta Tennyson. El poeta escribió su composición a comienzos de diciembre y la publicó en The Examiner el día 9, unas seis semanas después del combate. Seamus Perry explica cómo aquel material periodístico se convirtió en una obra que sostiene la admiración por los jinetes junto al desconcierto por la operación. El lector podía reconocer el sacrificio y, al mismo tiempo, advertir el error que lo había provocado (Perry, 2014).
La forma del poema participa de esa experiencia. Las repeticiones acompañan a los seiscientos mientras avanzan; los cañones aparecen a derecha, izquierda y frente, cerrando el espacio a su alrededor. Luego cambia el recorrido. Durante la retirada, la artillería queda también detrás de los soldados y la insistencia en el número inicial permite sentir las ausencias. La cadencia permite escuchar la marcha; sus variaciones, reconocer la pérdida. Los seiscientos reúnen a los combatientes en una imagen que cambia con el regreso (Tennyson, 1854).
Tennyson termina pidiendo que se honre a la brigada, después de reconocer que alguien se había equivocado. Esa lectura nos permite conservar el respeto por quienes combatieron y preguntar por las decisiones que los expusieron. Los soldados regresan en el poema con su valentía, sus pérdidas y una historia que merece contarse completa (Tennyson, 1854).
Referencias
Richard Airey (1854, 25 de octubre). Order that launched the Charge of the Light Brigade. Documento y ficha histórica del National Army Museum.
https://collection.nam.ac.uk/detail.php?acc=1962-11-4-3
James Thomas Brudenell, conde de Cardigan (1854, 27 de octubre). Lord Cardigan’s Memorandum on the Charge of the Light Brigade. National Army Museum.
https://collection.nam.ac.uk/detail.php?acc=1968-07-288–2
Thomas Morley (2014). The Cause of the Charge of Balaclava. Project Gutenberg, edición digital de un testimonio redactado décadas después de la batalla.
https://www.gutenberg.org/files/45309/45309-h/45309-h.htm
Seamus Perry (2014). “The Charge of the Light Brigade”: Making Poetry from War. British Library; reproducido en Victorian Poetry and Poetics, Texas A&M University Libraries.
https://odp.library.tamu.edu/victorianpoetry/chapter/seamus-perry-the-charge-of-the-light-brigade-making-poetry-from-war/
William Howard Russell (1854). The Charge of the Light Brigade. Crónica de The Times, transcripción en Wikisource.
https://en.wikisource.org/wiki/The_Times/1854/News/The_Charge_of_the_Light_Brigade
Alfred Tennyson (1854). The Charge of the Light Brigade. Texto reproducido por la Academy of American Poets.
https://poets.org/poem/charge-light-brigade







