Artículo de información

José Carlos Botto Cayo

4 de julio del 2026

 

No hará falta tu voz,
la noche sabrá traerte
con sus manos frías
hasta mi pecho.

Yo sabré que eres tú
por la forma que el silencio arde,
por esa manera antigua
de tocar sin estar.

Tu sombra caminará
dentro de mi sangre,
lenta,
como un animal secreto
buscando su casa.

No habrá distancia suficiente
para salvarme de tu nombre,
ni olvido capaz
de borrar la hoguera
que dejaste en mi cuerpo.

El deseo tendrá tu rostro
aunque no lo mire,
tendrá tu voz
aunque no la escuche,
tendrá tu sombra
aunque ya no vuelvas.

Y cuando amanezca,
seguirás allí,
debajo de todo,
como una herida dulce
aprendiendo a respirar.