Artículo de opinión
José Carlos Botto Cayo
1 de agosto del 2026
Cuando éramos jóvenes,
las palabras fluían.
Los versos escapaban de la mente,
palabra por palabra.
El silencio de la noche
iba transformando el tiempo,
mientras una voz gritaba
bajo la lámpara encendida.
Eran tiempos de esperanza,
sin pensar en el mañana.
Corríamos, transformando
cada día en una página.
Pensamientos y silencios,
esperanzas que crecían.
Una rima buscaba otra rima;
un silencio, otro silencio.
Los versos iban surgiendo
sobre papeles dispersos,
con esas pequeñas ideas
que la tinta escupía.
La mente dejaba brotar
lo que la voz no decía.
Éramos jóvenes, y entonces
el silencio era creación.







