Artículo de información

José Carlos Botto Cayo

15 de agosto del 2026

Aquellos momentos de infancia,
donde el tiempo parecía no avanzar,
donde los pensamientos eran libres,
sin contaminarse con ese ambiente
que venía con la sociedad.

Niños, corríamos libres,
en un espacio sin contaminación,
sin palabras ofensivas,
sin miradas obscenas,
sin pensar que algún día creceríamos.

Eran los tiempos
en que el mundo parecía eterno,
cuando la niñez era permanente,
cuando el tiempo no avanzaba
y nosotros simplemente vivíamos.

Con el tiempo,
la vida fue cambiando,
volvieron las responsabilidades,
crecimos, nos fuimos alejando,
y aquellos espacios fueron quedando atrás.

En el transcurso,
aparecían personas,
desaparecían personas,
íbamos creando un mundo
tan, pero tan especial.

Un mundo en el cual
las miradas nos tocaban,
las miradas nos hablaban,
las personas llegaban
y también se alejaban.

Fuimos guardando momentos,
fuimos guardando miradas,
espacios que alguna vez vivimos,
personas que alguna vez estuvieron
y pensamientos que aún permanecen.

Ese mundo
siempre nos acompañó,
porque se fue creando
con todo aquello que vivimos,
con todo aquello que fuimos ayer.