Una de las características de la obra de Vincent van Gogh, principalmente en su última etapa, fue el uso de un amarillo colorido e intenso que al paso de los años se ha ido transformando en un marrón opaco. Este cambio de coloración ha inquietado no sólo a los críticos de arte y a quienes gustan de su pintura, sino también a los científicos, quienes al parecer han encontrado la razón de la decoloración del amarillo.

Un grupo de investigadores de Italia, Bélgica, Países Bajos y Francia, encabezados por Letizia Monico, Geert Van der Snickt y Koen Janssens, ha informado en la revista Analytical Chemistry que una compleja reacción química es la responsable del cambio de amarillo a marrón de las pinturas de Van Gogh, el artista colorido.

De la oscuridad a la brillantez

“Estoy plenamente absorbido por estas llanuras inmensas de campos de trigo sobre un fondo de colinas, vastos como el mar, de un amarillo muy tierno, un verde muy pálido, un malva muy dulce, con una parte de tierra labrada, todo junto con plantaciones de papas en flor; todo bajo un cielo azul con tonos blancos, rosas y violetas”, escribió Van Gogh acerca de la población francesa Auvers-sur-Oise, donde pasó sus últimos días.

En esa etapa final se encuentra su obra más colorida y reconocida, pues pasó de la oscuridad anónima de sus primeros cuadros a la brillantez deslumbrante de los finales, como Antonin Artaud describió: “Van Gogh ha retornado los colores a la Naturaleza, pero a él ¿quién se los devolverá?”.

Ahora, 121 años después de su muerte, se puede decir que la ciencia probablemente logre regresarle la luz a sus soles, aunque apenas se ha dado un primer paso en ese sentido, gracias a las nuevas técnicas de análisis de la estructura de la materia, que la física y la química han aportado.

Con técnicas de la moderna microscopía, como espectroscopía de dispersión de rayos X y espectroscopía por pérdide de energía de los electrones, del acelerador de partículas Sincrotrón europeo de radiación, ubicado en Grenoble, Francia, se realizó el análisis de muestras de dos cuadros de Van Gogh: Vista de Arles con lirios y Ribera del río Sena.

El análisis confirmó que el color amarillo lo tomaba por cromatos, específicamente el llamado cromo VI, que fue de uso muy común entre los pintores a finales del siglo XIX, ese pigmento fue abandonado a mediados del siglo XX por su toxicidad. Aunque ya en tiempos de van Gogh se conocía que la pintura amarillo cromo se oscurece bajo el efecto de la luz del sol, no todas las obras pintadas con ese color se oscurecen ni el proceso avanza a la misma velocidad.

Para salvar el color de los girasoles

Ahora, como resultado del estudio Proceso de degradación del cromato de plomo en las pinturas de Vincent van Gogh, estudiado por medio de espectromiscroscopía de rayos X del sincrotrón y métodos relacionados, de Letizia Monico y colaboradores, se demostró que la luz solar sólo puede penetrar unas tres micrómetros (tres millonésimas partes de un metro) en las pinturas, pero ese efecto y la presencia de sulfato de bario producen una compleja reacción química que acelera la pérdida de átomos de cromo, que causa la transformación de cromo VI en cromo III.

Esta reacción explicaría el tono marrón de los amarillos originales del pintor holandés, ya que acostumbraba mezclar el amarillo cromo con pintura blanca, que estaba hecha a base de sulfato de bario. De esa forma, los brillantes soles, pastos y girasoles de los últimos cuadros de van Gogh han ido tomando una tonalidad marrón que desvirtúa la intención del artista, que se sentía “capaz de pintar todo”.

Pero los investigadores no quedaron satisfechos con estos resultados, ahora “queremos entender qué condiciones favorecen la reducción de cromo”, ha señalado Koen Janssens, uno de los autores del estudio. Inclusive van más allá, pues su siguiente trabajo será buscar la manera de revertir la reacción química, con la finalidad de “devolverles” el amarillo a los cuadros de Van Gogh y de otros pintores de esa época.


René Anaya
Siempre!. 57.3011 (Feb. 27, 2011): p92.