Diezmada, semiconfinada y recelosa ante la nueva cepa del virus que se propaga por varios países, la Unión Europea (UE) recibió ayer las primeras dosis de sus vacunas contra el coronavirus, que ya se cobró más de 540,000 vidas en la región, y los estados miembro se alistan para administrarlas.

París, Francia

AFP

Ayer por la mañana, los preciados fármacos producidos por los laboratorios estadounidense Pfizer y alemán BioNTech fueron entregados en hospitales y almacenes de Francia, España o Italia.

Prioridades

Como ya ocurrió en Estados Unidos, Reino Unido, Chile, Suiza, Costa Rica o México, los primeros ciudadanos en recibir la vacuna serán personas de edad avanzada y personal sanitario. Cada país establecerá sus prioridades y la mayoría prevé suministrarlas a partir de hoy.

Pero en Alemania empezaron a vacunar desde ayer y la primera persona que recibió el inmunizante fue Edith Kwoizalla, de 101 años, que vive en una residencia de ancianos en el este del país.

Hungría también fue uno de los primeros países de la UE en vacunar y desde ayer la suministró a personal médico, pocas horas después de que el inmunizante llegara a territorio húngaro.

Las vacunas, uno de los bienes más preciados en este momento en todo el mundo, llegan en camiones frigoríficos desde la fábrica de Pzifer en Puurs, en el noreste de Bélgica, y son escoltadas por las fuerzas del orden.

La nueva cepa

Las autoridades sanitarias italianas indicaron ayer que seis personas fueron diagnosticadas positivas de la nueva cepa del covid-19, tras haber llegado a Italia a finales de diciembre procedentes de Londres, lo que eleva a unos diez los casos en este país.

Estos seis casos son pasajeros que se hicieron la prueba del coronavirus en el aeropuerto de Capodichino en Nápoles.

En Madrid, las autoridades sanitarias detectaron cuatro casos de la nueva cepa, confirmando así las primeras infecciones de esta variante en España. Los cuatro casos están vinculados con personas que llegaron recientemente del Reino Unido.