Moscú, Rusia

AFP

Rusia declaró ser el primer país en aprobar una vacuna contra el coronavirus, en tanto el presidente Vladimir Putin afirmó que una de sus hijas había sido inoculada.

La vacuna fue denominada “Sputnik V”, en honor al primer satélite enviado al espacio con el agregado de la “v” por vacuna.

El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial de la historia, el Sputnik, un hito que marcó el inicio de la carrera espacial entre Moscú y Washington.

Funcionarios rusos aseguraron que la vacuna proporciona inmunidad segura, al tiempo que denunciaron intentos occidentales para socavar la investigación de Moscú.

Los científicos occidentales han manifestado preocupación sobre la velocidad del desarrollo de la vacuna y que los investigadores estén bajo presión.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que para una aprobación por su parte de una vacuna ‘candidata’ contra el covid-19, se requiere de una revisión rigurosa de los datos de seguridad.

“Estamos en contacto estrecho con los rusos y las discusiones continúan. La precalificación de toda vacuna pasa por procedimientos rigurosos”, puntualizó Tarik Jasarevic, portavoz de la OMS, durante una videoconferencia.

Hija

El presidente Putin había dicho en una videoconferencia televisada, junto con ministros del gobierno: “Esta mañana, por primera vez en el mundo, ha sido registrada una vacuna contra el nuevo coronavirus”.

“Sé que es una vacuna bastante eficaz y que proporciona una inmunidad duradera”, añadió.

Además, el presidente señaló que una de sus hijas había sido inoculada con la vacuna, desarrollada por el Instituto de Investigación Gamaleya, en coordinación con el Ministerio de Defensa y otros organismos gubernamentales.

“En este sentido fue parte del experimento”, destacó Putin, agregando que tras una segunda inoculación tuvo una leve fiebre y “eso fue todo”.

Kirill Dmitriyev, jefe del fondo soberano Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF), que financia y ayuda en aspectos logísticos, señaló que comenzarán las pruebas de fase 3 en un grupo importante de personas.

Se espera comenzar la producción industrial en septiembre, y agregó que “más de 1,000 millones de dosis” fueron encargadas por 20 países, y entre los interesados enumeró a Brasil, India y Arabia Saudita.

El jefe del fondo soberano dijo que Rusia está lista para comenzar a producir 500 millones de dosis anuales en cinco países a partir de septiembre.

Dmitriyev también denunció “ataques mediáticos cuidadosamente coordinados y orquestados” para “desacreditar” a la vacuna de Rusia.

De acuerdo con el Ministerio de Salud ruso, esta vacuna del tipo de doble inoculación “permitirá una inmunidad larga” que podría ser de “dos años”.

Transparencia

Rusia ha presionado mucho para desarrollar rápidamente una vacuna contra el covid-19. A principios de este mes señaló que aspiraba a lanzar la producción masiva en unas semanas, con “varios millones” de dosis mensuales para el próximo año.

La semana pasada, la OMS llamó a Rusia a respetar las pautas establecidas y a pasar “por todas las etapas” necesarias para desarrollar una vacuna segura.

A los expertos les preocupa que no haya suficiente información sobre la investigación rusa.

Danny Altmann, profesor de Inmunología en el Imperial College de Londres, señaló que “el daño colateral de cualquier vacuna que no sea segura y eficaz podría ampliar nuestros problemas actuales de manera irreparable”.

Rusia es el cuarto país del mundo más afectado, después de EE. UU., Brasil y la India, por el número de positivos por coronavirus (897,599 casos confirmados) y acumula 15,131 fallecimientos por el covid-19.

La técnica de vector viral

La vacuna rusa utiliza la innovadora técnica denominada “vector viral”, con la cual se transforma y adapta un virus para combatir el covid-19. El mismo método emplea la Universidad de Oxford que utiliza un adenovirus (familia de virus muy corrientes) de chimpancé.

Otros equipos trabajan en vacunas clásicas que utilizan un virus desactivado.

También hay vacunas denominadas “subunitarias” a base de proteínas (antígenos) que provocan una respuesta inmunitaria, sin virus. Otros se basan en vacunas de “ADN” o de “ARN”, productos experimentales que utilizan material genético modificado.