En el Paseo de la Costa de Vicente López, uno de los pocos espacios públicos en los que se puede apreciar la inmensidad del Río de La Plata, se acaba de inaugurar el Nido de la Cultura, una construcción de madera que sirve de mirador, tribuna, auditorio, escenario y espacio de juego para los chicos, además de tener innumerables valores extra funcionales.

Un legado de arquitectura y madera para Vicente López

Bosque artificial. 2.000 metros de varillas de madera laminada impregnada y pintada con protectores constituyen el Nido de la Cultura.

Para empezar, la construcción que pagó el municipio, contó con el aporte técnico de la Cámara de la Madera de la Argentina (Cadamda) y la gestión de la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires (La Bienal), un encuentro que abrirá sus puertas en la Usina del Arte la semana que viene.

Un legado de arquitectura y madera para Vicente López

Laberinto. Las escalinatas se desarrollan alrededor de un punto central.

Como su nombre lo indica, la construcción es un nido de base cuadrada, de 9 metros de lado y 4 de altura. “Fue armado con dos mil metros de varillas de madera, impregnada y pintada con protectores especiales”, explica Osvaldo Vassallo, presidente de Cadamda.

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Autor. Josep Ferrando.

Cuatro escalinatas perimetrales permiten llegar a la cima de otros tantos miradores, dándole al conjunto el aspecto complejo y divertido, como el de uno de esos famosos dibujos del artista holandés M. C. Escher, en los que se confunden las direcciones.

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Paisaje. El Nido parte de un cuadrado de 9 metros de lado y llega a los 4 de altura.

El autor del Nido, el catalán Josep Ferrando, asiduo visitante de Buenos Aires, ideó el Nido a partir de las dimensiones de los Paraguas de Amancio, dos construcciones de hormigón que gobiernan la zona desde las alturas a muy pocos metros del nuevo ágora.

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Trama. con casi 200 varillas igales se armó la estructura.

En marzo pasado, Ferrando estuvo a cargo de del taller organizado por La Bienal como inicio de las actividades del año. Entonces se reunieron 148 personas de distintas profesiones para producir 36 proyectos para el Paseo de la Costa de Vicente López.

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Maderamen. La construcción estuvo a cargo de la Cámara de la Madera (Cadamda)

La iniciativa nació hace dos años, cuando los organizadores de La Bienal empezaron a interesarse en dejar un legado tangible después de cada encuentro bianual.

La Bienal existe hace 32 años, el 9 de octubre próximo abre su edición número 16, esta vez en la Usina del Arte. Como sucedió en cada una de los anteriores encuentros, este año asistirán casi 50 disertantes internacionales y se exhibirán obras de más de 12 países diferentes. Barcelona será la invitada de honor y habrá muestras de Copenhague y Bordeaux, además de exhibiciones procedentes de Alemania, Francia, Rusia y Portugal, entre otros países.

Para concretar el Nido, los primeros pasos se dieron con Andrés Gribnicow, director de Cultura en Vicente López en ese entonces y hoy en le Gobierno nacional.

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Bosque. La construcción en madera es sustentable.

Como sucede cada vez que algo alcanza su fin exitosamente, desde el principio fueron gravitantes varias coincidencias y voluntades.

Por un lado, el interés del intendente Jorge Macri, alguna vez estudiante de arquitectura y empresario maderero. Por el otro , la necesidad de equipamiento para usos culturales en el Paseo de la Costa. Y, sobre todo, en el sector de “pasto”, ya que el 80% de la gente que visita la zona utiliza el pequeño sector asfaltado.

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Miradores. Cuatro escaleras conducen a miradores que permiten observar el paisaje a cuatro metros de altura.

Para los funcionarios a cargo, como Carlos Granovsky, un hito convocante más cerca de la orilla podría cambiar la ecuación del interés público. Dolores Guzmán, actual directora de Cultura, ve en el Nido la posibilidad de generar un polo de atracción y ya está programando distinto espectáculos.

La intención de Ferrando, que el año pasado ganó la ampliación de la Universidad Torcuato Di Tella, fue la de crear un ágora cultural laberíntico que modificara la relación del visitante con el entorno. “Pensé en una construcción que permitiera girar alrededor de un centro mediante cuatro escaleras que eleven el punto de vista del espectador hacia el río”, señala.

Un legado de arquitectura y madera para Vicente López

Atracción. Complejo y sugerente, el Nido es un lugar lúdico para los chicos.

En los tres días que lleva de existencia, el Nido ya es el objeto preferido de los chicos que trepan, se esconden, exploran y descubren nuevas perspectivas.

La semana que viene, La Bienal volverá a brillar en Buenos Aires con la presencia de arquitectos de renombre como el danés Bjarke Ingels, el portugués Carrillo de Graca, los peruanos Barclay y Crousse y una legión de catalanes, entre cincuenta arquitectos de nota. Más allá de e so y de las exposiciones internacionales, ya dejó su primer legado.


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