El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha desestimado las quejas de Fnac por su error y confirma la sentencia que obliga a la compañía a vender más de 12.000 teléfonos móviles con un precio de mercado de 700 euros por apenas 140.

La causa de este disparate, con el que Fnac perderá unos siete millones de euros, se debe a un “error tipográfico”, tal y como han argumentado desde la compañía para intentar librarse de entregar a los compradores sus Huawei P30. Sin embargo, deberán cumplir con los clientes y, en caso de falta de stock -el modelo es de 2019-, tendrán que entregarles un terminal del mismo valor o superior.

La historia del error se desarrolla en 2019, cuando la compañía ofrecía en su web el modelo de Huawei, valorado en 699,90 euros, por 124,90 para sus socios y 139,90 para el resto de clientes. Ante tal oferta, más de 12.000 usuarios “avispados” corrieron a adquirir el terminal, aunque más tarde la compañía cancelaría todos los pedidos alegando un “error tipográfico” al publicar el precio.

Durante el juicio, desde Fnac argumentaron que, tras detectarlo, rápidamente comunicaron dicho error, cancelando el pedido y devolviendo el dinero, y que la diferencia de precio era tan desproporcionada que cualquier consumidor medio podía entender que se trataba de un error.

Sin embargo, la Junta Arbitral Nacional de Consumo estimó la pretensión de los reclamantes, debiendo Fnac entregarles el terminal móvil al precio ofertado, y ante la falta de stock, uno de similares o superiores características sin que supusiera un incremento de precio. Teniendo en cuenta la ratificación por parte del Tribunal Superior de Justicia, este error tonto costará a Fnac unos siete millones de euros, a los que se deben sumar las costas judiciales del caso.

Un error más común de lo que parece

El caso del error de Fnac no es el único que ha ocurrido en los últimos años. También en 2019, la página web de la marca de informática Dell ofertaba un modelo de portátil valorado en 1.000 euros por apenas 35. La compañía corrigió la oferta en apenas media hora, pero, para entonces, cientos de terminales habían sido vendidos.

Este tipo de error puede terminar costando un verdadero dineral a un negocio, con precios muy por debajo del margen, pero también afecta directamente a la imagen de la compañía. En el caso de Fnac y Dell, ha supuesto una batalla judicial contra los propios clientes, que, de momento, no han conseguido vencer.