Todavía existe la noción de que los historiadores trabajan con gavetas polvorientas llenas de documentos a punto de desintegrarse.

Aunque el rescate de documentación antigua es una parte importante, la realidad es que la investigación historiográfica ha sido transformada por el impacto de la era digital.

Estos cambios y la presentación de una plataforma colaborativa digital puertorriqueña, que reúne fondos documentales privados y públicos, serán discutidos este viernes y sábado, en la asamblea anual de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores (APH), en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEAPR).

“De lo que estamos hablando es de democratizar la información”, expresó el doctor Félix Huertas, presidente de la APH.

Profesionales y académicos de varias instituciones y organizaciones de Puerto Rico discutirán la variedad de retos y oportunidades que suponen las herramientas digitales en las diversas ramas del campo historiográfico.

Algunas de las ponencias hacen referencia a la noción de la “historia digital” y en la forma en que esta tecnología “altera las formas de producción, comunicación, investigación y difusión del conocimiento histórico”.

Huertas resaltó que el “Archivo Digital Nacional de Puerto Rico” es una iniciativa importante que ha surgido, tras la colaboración entre el Archivo General de Puerto Rico y Joeseph Harrison, un consultor y especialista en digitalización, al lograr integrar colecciones privadas, a través de la dirección www.archivonacional.com.

“Vamos a presentar esta plataforma completamente abierta, donde el investigador puede tener acceso inmediato a documentos, que de otra manera tendría que buscarlos llegando hasta el lugar, o que sencillamente no sabría que existen”, explicó Huertas.

“Este esfuerzo, a base de alianzas, ya existe en muchos países. En Puerto Rico ya hay archivos digitales y se están dando muchas iniciativas de digitalización, pero hacía falta un lugar donde se pudieran encontrar archivos públicos y colecciones privadas, que tanta información pueden ofrecer para nuestro conocimiento histórico, con acceso a miles de documentos de fuentes primarias”, agregó Huertas, quien también es decano en la Universidad del Turabo y profesor en el CEAPR.

Según Huertas, manejar la tecnología para este tipo de búsqueda, a través de esta y otras herramientas digitales, ha significado un giro en la profesión de los que se dedican a investigar y publicar la historia.

“No solamente agiliza el proceso, sino que además se diversifican los temas de investigación”, destacó Huertas. “También hay que tener en cuenta que ya se trabaja con documentos que nunca existieron en papel, porque desde su creación han sido digitales”.

“Igualmente importante es que apoya el desarrollo de profesionales de la disciplina y la enseñanza en universidades, en escuelas públicas y privadas”, afirmó.

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