El compromiso del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (Minjusdh) de aplicar una política nacional de memoria, paz y reconciliación que genere la aproximación y el respeto hacia las víctimas civiles, militares y policiales del período de violencia ocurrido entre mayo de 1980 y noviembre del 2000, adelantó el viceministro Daniel Sánchez Velásquez.

“Hay una práctica nociva de usar el miedo al terrorismo para difamar y descalificar a personas, lugares o acciones que buscan reflexionar críticamente sobre nuestra historia reciente de violencia. El terruqueo insulta la memoria de miles de víctimas y golpea a familiares que siguen sufriendo la indolencia de grupos que usan este término con fines políticos y sin sensibilidad humana. Así, no podemos construir ciudadanía”, agregó.

De esa forma, el viceministro hizo un llamado a colocar en el centro de las intervenciones a los que resultaron afectados por la violencia. Fue tras participar en la inauguración de la Casa de la Memoria Viva de la Asociación de Vivienda Nueva Amanecer, que agrupa a familiares de personas asesinadas o desaparecidas durante este período.

Según la información del Registro Único de Víctimas, este período generó alrededor de 228,000 víctimas civiles, policiales y militares; y 5,712 comunidades que sufrieron arrasamientos y pérdidas, y 146 organizaciones de personas desplazadas. A su vez, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y Sitios de Entierro consigna 20,500 personas desaparecidas.

A la par del avance de las políticas de atención a víctimas implementadas desde la Ley N° 28592 del Plan Integral de Reparaciones y la Ley N° 30470 para la búsqueda humanitaria de personas desaparecidas, resulta importante considerar la dimensión y la complejidad que la violencia tuvo en el país, refirió.

Para ello –sostuvo– los procesos de memoria y conmemoración son diversos debido a las características culturales, generacionales, regionales, entre otras; o bien por el papel que tuvieron las víctimas civiles, policiales y militares durante el período de violencia. Al respecto, existe todavía polarización o distancia que no permita aproximarse y abarcar oportunamente estos procesos.

Lineamientos

En marzo del 2019, el pleno de la Comisión Multisectorial de Alto Nivel (CMAN) aprobó los Lineamientos para la construcción de una política nacional de memoria, paz y reconciliación.

Se trata de un documento alineado a las políticas de reconocimiento como el Acuerdo Nacional y la Agenda Bicentenario, que será socializado en las regiones de mayor afectación en el país donde congregará a asociaciones de víctimas civiles, policiales y militares, representantes del Estado, universidades y sociedad civil en un proceso descentralizado y participativo.