En una organización existe todo tipo de colaboradores. Están quienes se encuentran realizando actividades frente a sus computadoras, los que planifican proyectos, ejecutan acciones y los que realizan funciones manuales.

Al margen de la labor que desempeñen, existen dos grandes tipos de trabajadores. ¿De quiénes hablamos? Los de cuello blanco y los de cuello azul.

Y usted sabe a qué grupo pertenece. Si la respuesta es no, un artículo de Universia da a conocer qué es cada uno de ellos y qué los caracteriza. Incluso, los jóvenes que aún no han definido su futuro laboral y no saben qué carrera elegir, pueden tomar en cuenta esta diferenciación.

A grandes rasgos, explica el portal, son opuestos debido a los ambientes en los que trabajan y las tareas que realizan.

¿Qué es un trabajador de cuello blanco?

Son aquellos profesionales que realizan actividades en una oficina como coordinación, gestión de proyectos, administración, entre otros. Para desempeñarse en su rubro, requiere de un mínimo de estudios profesionales.

Este término se atribuye al escritor norteamericano Upton Sinclair, quien calificó, durante la década de 1930, a los modernos trabajadores de secretaría, administración y gestión como “cuellos blanco”, aunque las referencias a un “trabajo fácil”, como se le denominaba a éste, aparecen en 1911.

El uso que hace Sinclair se relaciona con el hecho de que durante la mayor parte de los siglos XIX y XX, los trabajadores hombre de oficina de los países de Europa y América casi siempre tenían que vestir con camisas de cuello blanco.

Entre las características más destacadas están: laborar en oficinas, poseer responsabilidades concretas a su cargo, su trabajo se vincula más con el pensamiento que con la fuerza física y los resultados se miden en meses o semanas.

Carreras vinculadas a la administración, contabilidad, ventas, publicidad, comunicación, servicio al cliente, economía, e incluso los cargos gerenciales se identifican con este tipo de profesionales.

¿Qué es un trabajador de cuello azul?

Son los que realizan tareas manuales dentro de fábricas y talleres y, por tanto, no necesariamente cuentan con estudios formales que los capaciten para el empleo.

Este término se utiliza, particularmente en países de habla inglesa, para designar a los individuos que forman la parte más baja de la jerarquía de las empresas, en particular con frecuencia señala a ejecutantes de tareas manuales y a obreros.

A diferencia de un trabajador de cuello blanco, su remuneración es por las horas o jornadas laboradas, aunque también hay quienes ganan por semana, quincena o mes.

El término cuello azul proviene directamente de la vestimenta de trabajo de los obreros durante las horas de trabajo, generalmente un overol o mameluco de color azul.

El trabajo manual desarrollado por ellos puede ser catalogado tanto de cualificado como de no cualificado, y en muchos casos implica un desempeño en los sectores de la construcción, la industria, la agropecuaria, el mantenimiento de locales, el área metal-mecánica, las instalaciones y el mantenimiento técnico, entre otros.