Abraham Andreu Gómez

La correspondencia fue, antes de la aparición de Internet, uno de los canales de comunicación más habituales. Desde cartas de amor hasta aquellas donde se expone un riguroso argumento filosófico, los artistas también dejaron su sello impreso. Ahora, salen a la luz cartas íntimas de ellos, como Picasso, Leonardo da Vinci, Frida Kahlo o Goya, entre otros. El responsable de esta hazaña ha sido el escritor e historiador Michael Bird, en su libro «Artists’ Letters: Leonardo da Vinci to David Hockney (Cartas de artistas: de Leonardo da Vinci a David Hockney)».

El género epistolar fue transversal a muchos artistas, desde los que pedían a sus mecenas que les apoyaran económicamente, como hizo Rembrandt, hasta aquellos que derrochaban romanticismo sobre el papel, como hizo Rodin. «Descansa tus manos sobre mi rostro, para que toda mi carne se sienta tna feliz que mi corazón se vuelva a henchir con tu amor divino», escribió este, en 1886, a Camille Claudel.

En el libro, también se puede leer la opinión de Miguel Ángel sobre el casamiento de un familiar, en 1550: «Sobre tu casamiento –el cual es necesario– no tengo nada que decir, excepto que no te excedas en tu preocupación por las dotes, ya que las posesiones no tienen el valor de las personas. A lo único que tienes que prestar atención es al embarazo, a tener una buena salud y sobre todo, una buena disposición». Aparte de esto, Miguel Ángel rogaba que el bebé no saliera «deformado».

En la otra cara de la moneda, también se puede leer un extracto de la correspondencia que mantuvo Andy Warhol con el editor de Harper, Russell Lynes, en 1949, sobre un tema de insectos. «Información biográfica / mi vida no podría llenar una postal de un centavo / nací en pittsburgh (sic) en 1928 (como todo el mundo – en una fábrica de acero / me gradué en Carnegie y ahora estoy en Nueva York moviéndome de un piso a otro y, todos ellos, están infestados de cucarachas».

También reserva el libro, que recoge 600 años de correspondencia de cien artistas diferentes, un espacio para las reivindicaciones feministas, como hizo Judy Chicago, en el verano de 1973, con Lucy Lippard: «En estos tiempos de grandes cambios, el arte es esencial. Si la relación entre la artista y su comunidad cambia, la gente puede “implicarse” en el arte, en una manera en la que no pueden ahora. Y la artista podrá dejar de ser víctima, las barreras entre las formas del arte caerán, las barreras entre los “roles” en el arte terminarán».

Además, esta recopilación epistolar también encierra cartas curiosas, como la mencionada de Judy Chicago, en la que aparecen emoticonos de mariposas, gatos y arcoíris. A esto, se suma una nota que dice: «Definitivamente, esta no es una carta “guay”».

También destaca el valor que tiene la grafología en todo este libro, para aportar datos sobre la personalidad de artistas. Por ejemplo, la letra de Van Gogh es reposada y transmite calma, mientras que la de Marcel Duchamp es totalmente ilegible e incomoda al lector.

El libro, que se publicará el 1 de octubre en Australia, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, corre a cargo de la editorial White Lion Publishing, tal y como informó «Artnet». Aún se desconoce si verá la luz en España.