El acta de infracción no constituye por sí un medio probatorio irrefutable de la existencia de una relación laboral, pues este tendrá que ser valorado con otras pruebas admitidas en el proceso.

Así lo determinó la Segunda Sala de Derecho Constitucional y Social Transitoria de la Corte Suprema mediante la sentencia en Casación Nº 19463-2017-LIMA.

En dicho pronunciamiento, el máximo tribunal jurisdiccional determinó la insuficiencia probatoria del acta de infracción que contenía los hechos que constatarían la existencia de una relación laboral.

En este contexto, la sala suprema manifestó que las instancias de mérito valoraron únicamente el acta de infracción impuesto al demandando para fundamentar la existencia de una relación laboral.

Pronunciamiento

No obstante, señaló que dicha acta de infracción, por más que merece fe –tal como lo indica el artículo 47 de la Ley de Inspección General del Trabajo– no constituye por sí solo un medio de prueba irrefutable que acredite fehacientemente la existencia de un contrato de trabajo entre el demandante y la demandada, más aún que, el demandante no presentó otro medio probatorio.

Con ello, declaró fundado el recurso de casación interpuesto por el demandado y, en consecuencia, revocó la sentencia apelada, declarando infundada la demanda, refiere un informe laboral del Estudio Benites, Vargas & Ugaz Abogados.

El máximo tribunal, de igual modo, remarcó que la carga de la prueba corresponde a quien afirma hechos que configuran su pretensión, lo cual no se había cumplido en este proceso.

De acuerdo con la legislación laboral vigente, los hechos constatados por los inspectores que se formalicen en las actas de infracción observando los requisitos de ley, se presumen ciertos sin perjuicio de las pruebas que en defensa de sus respectivos derechos e intereses puedan aportar los interesados.

Período de prueba

Mediante la Casación Nº 12392-2017-LIMA, este tribunal determinó además los criterios para la evaluación del trabajador durante su período de prueba.

Dichos lineamientos, de ese modo, se refieren a la capacidad del trabajador para los cambios tecnológicos; y, las posibilidades de desarrollo profesional.

De igual modo, el grado de iniciativa para resolver situaciones imprevistas; y las relaciones con el resto del personal o con los clientes.