El dispositivo puede utilizarse tanto en ambientes hospitalarios como en el domicilio del paciente

Por Killa Cuba

Un equipo de especialistas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), con apoyo de la empresa Medical DIACSA desarrollaron COVOX, el primer concentrador de oxígeno diseñado en nuestro país. Los investigadores ya empezaron con el proceso de fabricación de 25 unidades que serán donadas al Ministerio de Salud para atender a pacientes con covid-19 y otro tipo de enfermedades respiratorias.

El proyecto COVOX nació a inicios del 2021, en medio de la segunda ola de covid-19, como una iniciativa para hacer frente a la escasez y sobreprecio del oxígeno.
 “Nos planteamos el reto técnico de hacer que este concentrador genere más flujo a diferencia de otros dispositivos que se encuentran en el mercado”, señaló a la agencia Andina la doctora Sandra Pérez Buitrago, jefa de Laboratorio de Metrología y Validación de Dispositivos Médicos de la PUCP.
¿Cómo funciona?
COVOX es un dispositivo que captura el aire del ambiente y lo concentra en torres de zeolita, un compuesto de minerales que filtra el nitrógeno y permite entregar oxígeno medicinal con una pureza de 93%.
Este concentrador de oxígeno se diferencia de otros equipos del mercado porque genera un flujo de hasta 15 litros por minuto, lo que permite que un paciente pueda alargar su estancia en etapa de recuperación y así evitar que llegue a UCI. Para ello, el dispositivo médico utiliza la tecnología PSA y tiene dos compresores instalados.

Un concentrador convencional de 5-10 litros de flujo por minuto tiene un costo de 1,500 a 3,000 dólares en el mercado peruano, mientras que uno de 15 litros de flujo por minuto puede llegar a costar entre 3,000 a 5,000 dólares; además no son fáciles de encontrar.
El costo de esta tecnología sería 30% menor, en comparación con los equipos comerciales que entregan la misma cantidad de flujo. Estas características le permiten diferenciarse de sus competidores en relación de precio, calidad y performance.
La inversión para este desarrollo tecnológico asciende a 250,000 dólares y su fabricación es posible gracias a los fondos de financiamiento del Instituto Tecnológico de la Producción, Fondecyt (hoy ProCiencia), y empresas privadas como ASBANC Perú, Banco Santander, Banco GNB y Banco Pichincha.
Detrás de este proyecto hay un equipo humano de 50 profesionales de diferentes disciplinas que trabajan en el Laboratorio de Producción de Dispositivos Médicos PUCP.
Un dispositivo versátil
La adaptabilidad de COVOX permite que pueda utilizarse en ambientes clínicos, como en salas UCI, urgencias, hospitalización, o centros médicos de zonas rurales, y también en el domicilio de los pacientes.
“Es un dispositivo versátil, se puede mover, instalar en cualquier lugar y solamente necesita energía eléctrica para funcionar. Es de fácil uso por lo que no requiere la presencia de un profesional. Puede ser operado por un paciente o personal de asistencia”, indica la doctora Peréz.
 
El equipo también ha sido diseñado para ser instalado en salas UCI y trabajar en conjunto con un ventilador mecánico comercial o uno de emergencia, como MASI, el primer ventilador mecánico -fabricado en serie- en el Perú.
Antes de que las 25 unidades sean distribuidas en hospitales del país, el equipo trabaja en la compilación de un expediente para sustentar la solicitud de autorización de uso clínico por parte de la Dirección General de Medicamentos Insumos y Drogas (Digemid).
Próximamente también tienen planeado tramitar registro sanitario permanente para que este dispositivo pueda ser comercializado dentro y fuera del país.