Por Hugo Flores Córdova

Lima.– La crisis generada por el coronavirus ha afectado a varios sectores. Sin duda, entre los más golpeados se encuentra el rubro salud, razón por la cual los gobiernos del mundo destinan cada vez más recursos para ayudarlo. En este contexto, uno de los mayores desafíos que tiene el sector es atender a las personas afectadas por el COVID-19 que se encuentren en una situación delicada y tienen problemas para respirar. Por ello, en Perú, varias entidades privadas y públicas han decidido desarrollar prototipos de ventiladores mecánicos (o respiradores mecánicos, como se le conoce en algunos países), herramientas capaces de preservar la vida de los pacientes y darle un respiro al sistema de salud del país sudamericano.

En el caso peruano, los esfuerzos involucran principalmente a entidades educativas, aunque también existe una importante participación de otras organizaciones. La Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), de la mano de las empresas Zolid Design, Diacsa, Energy Automation Technologies y BREIN, ha desarrollado un ventilador mecánico de emergencia llamado Masi. El prototipo ya está en la fase de validación de seguridad y eficacia. Según explica Benjamín Castañeda, director del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería Médica de la PUCP y una de las personas responsables del proyecto, luego de esa validación se presentará el expediente del proyecto al Ministerio de Salud (Minsa) para que esta entidad pública otorgue el permiso de fabricación.

Masi, en primer lugar, serviría para liberar (reemplazar) a ventiladores mecánicos convencionales ocupados a fin de que estos últimos puedan usarse en los pacientes más graves de COVID-19. Posteriormente, según Castañeda, podría usarse como “último recurso” para pacientes de coronavirus en caso no haya ventiladores disponibles. “De acuerdo con los requerimientos que hemos levantado, este ventilador debería ser útil para los pacientes de COVID-19 y para otras patologías más simples. Sin embargo, esto es algo que debe ser validado por el Minsa”, comenta Castañeda.

Pero Masi no es el único proyecto que se gesta desde la academia. Un equipo de investigadores de la Universidad de Piura (Udep) ha diseñado otro ventilador mecánico. Según Jorge Machacuay, decano de la Facultad de Ingeniería de la Udep, el prototipo ya está prácticamente terminado y este jueves un grupo de representantes de la comisión regional que aborda el tema del COVID-19 en Piura (región ubicada al norte de Perú) visitarán la universidad para evaluarlo. “Este equipo tiene prácticamente las mismas funciones que los ventiladores convencionales de unidades de cuidados intensivos”, destaca Jorge Machacuay. De acuerdo con el catedrático de la Udep, estos equipos serían muy útiles para pacientes de coronavirus que muchas veces, debido a que su condición no es tan crítica, tienen que esperar varios días para usar los ventiladores convencionales, lo que puede poner en riesgo sus vidas. “La idea es darles un apoyo vital y evitar que fallezcan en la fila de espera”, resalta Machacuay.

Otra propuesta interesante proviene de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), una de las más importantes universidades públicas de Perú, y de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). Un grupo de investigadores de estas dos universidades ha desarrollado hasta ahora tres prototipos, de los cuales uno es el más avanzado y ha sido probado en un pulmón artificial en una clínica ubicada de Lima. De acuerdo con Mirko Zimic, jefe del Laboratorio de Bioinformática, Biología Molecular y Desarrollos Tecnológicos de la UPCH, este prototipo será un complemento de los ventiladores de alta gama convencionales. “El funcionamiento del equipo tiene la capacidad de otorgar los parámetros –frecuencia de respiración, volumen de respiración, tiempos de inhalación entre otros– dentro de los rangos clínicos deseados”, dice Zimic. El investigador señala, además, que se está trabajando en la documentación necesaria para que el Minsa valide la fabricación del prototipo.

Por su parte, la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) y el instituto de educación superior Tecsup trabajan actualmente en el desarrollo de dos ventiladores mecánicos, uno de alta gama y otro de media. Según informó la UTEC a Forbes, ya se tiene listo el prototipo de gama media, el cual es de bajo costo y fácil fabricación. Desde el Gobierno también han registrado avances. Hace unos días, la Marina de Guerra del Perú presentó públicamente a Samay, su primer prototipo de ventilador artificial básico. Este equipo ya ha recibido el visto bueno del Minsa y, según la institución militar, se fabricarían más de 100 unidades en las siguientes semanas. Pero los esfuerzos estatales van más allá.

El Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec) ha destinado fondos concursables por S/ 5 millones (cerca de US$ 1,4 millones) para financiar proyectos en cinco áreas ligadas a la lucha contra el COVID-19. Según explica Fabiola León-Velarde, presidenta de Concytec, una de esas áreas es el desarrollo de accesorios sanitarios, la cual tiene énfasis en dos equipos: ventiladores y túneles de desinfección. En total, de acuerdo con León-Velarde, el concurso, que inició hace unos días, financiará unos 20 proyectos (de las cinco áreas, entre las que está la de accesorios sanitarios). “Los ganadores entregarán resultados en un máximo de tres meses”, dice la presidenta de Concytec. León-Velarde destaca que, entre los participantes del concurso, además de universidades y centros de investigación, hay empresas privadas.

Desafíos y oportunidades

Los diferentes proyectos de ventiladores son sumamente pertinentes para la actual coyuntura. Si bien no son idénticos a los equipos convencionales, serán de gran ayuda para el sistema de salud peruano, ya que se espera que en las siguientes dos semanas se alcance el pico de contagiados (al cierre de esta nota superaban los 10.303) y, además, que el número de personas hospitalizadas y en unidades de cuidados intensivos aumente (al cierre de esta nota Perú registraba 914 pacientes hospitalizados y 132 personas en cuidados intensivos).

La importancia del desarrollo de estos equipos también se da a nivel económico. Actualmente, los ventiladores convencionales no solo tienen un alto costo por la elevada demanda global (hasta US$ 40.000 en ciertos casos, según algunos académicos), sino que es casi una misión imposible conseguirlos en el mercado. Aunque tienen diferencias entre ellos, los prototipos elaborados localmente y mencionados en este artículo tienen costos más bajos respecto a los ventiladores convencionales. El ventilador de la PUCP, por ejemplo, tiene un costo de fabricación (que incluye su producción y validación) de US$ 5.000, mientras que el elaborado por la UPCH y la UNI, un modelo más simple, es de alrededor de S/ 1.000 (cerca de US$ 300). Otra de sus ventajas es que se fabrican principalmente con componentes que sí pueden encontrarse en el mercado local

Uno de los mayores desafíos para producir estos ventiladores es, sin duda, que las autoridades de salud peruanas autoricen su fabricación. Según algunos de los representantes de las universidades, también será necesario que desde el Estado permitan que las empresas locales que fabrican los componentes de estos equipos tengan facilidades para producirlos y comercializarlos durante la cuarentena obligatoria. Por lo pronto, varios de los involucrados en el diseño de los prototipos señalaron que ya han iniciado conversaciones con entidades públicas y privadas para que financien o se hagan responsables de la producción de los ventiladores una vez se haya autorizado la fabricación.

Además de los ventiladores, muchas organizaciones locales están realizando investigación sobre otros temas vitales relacionados con el coronavirus, como desarrollo de vacunas, fabricación de pruebas rápidas con fragmentos genéticos, construcción de túneles de desinfección, creación de sistemas de vigilancia digitales, etc. Sin duda, aportes valiosos para afrontar una situación que pone a prueba a Perú y al mundo.