Caminar, la bici compartida y el monopatín, los preferidos

Son las tres opciones principales por las que parecen decantarse los trabajadores siempre y cuando se lo permita la salud y la ubicación del centro de trabajo. El uso de la bici crece en general y el de la compartida en particular, igual que el monopatín. Pero, ¿cuáles son los principales handicaps que encuentran las empresas que ofrecen estos servicios en España? El primero de todos el vandalismo, con la propensión de muchos a abandonar el monopatín en mitad de la calle y, obviamente, sin preocuparse por el que puede utilizarlo detrás. Se impone, pues, en este segmento, la necesidad de acompañarlo de la retirada del vehículo de la vía pública y desinfectarlos y limpiarlos a fondo para evitar contagios.

Asimismo, aprovechando que los tiempos que corren no son muy boyantes, también podría ser un buen negocio un taller de reparación de bicicletas, tanto convencionales como eléctricas. Un ejemplo lo encontramos en BiciConAlas, un negocio que lanzó el emprendedor Javier Reyero hace años y que va como un tiro. También en EE.UU. los servicios de reparación de bicicletas se han incrementado de forma notable durante los últimos meses.

Vehículo individual frente al colectivo

El confinamiento generalizado supuso una caída drástica en el uso del automóvil pero ¿qué ha pasado una vez que se ha levantado el estado de alarma? Pues que muchos de los que antes utilizaban el transporte público en sus desplazamientos al puesto de trabajo, han vuelto a sacar el coche a las calles con la intención de minimizar el riesgo de contagio. Si atendemos a otros países gravemente azotados por la crisis sanitaria, cabe anunciar un aumento en el uso del coche particular y la adquisición de nuevos vehículos para desplazarse. En el caso de China, por ejemplo, se habla de un incremento de hasta el 66% del uso del coche particular después de la pandemia.

También empresas como Velcamotor, dedicada a la venta de motos 100% eléctricas, atraviesan un momento dulce.

Control del aforo a tiempo real en el transporte público

Aunque su uso haya disminuido, el transporte público sigue siendo para muchos la única opción viable y económica de trasladarse a sus centros de trabajo. En este ámbito, se impone cualquier solución que reduzca al mínimo el riesgo de contagios y la adaptación de la flota a la nueva situación. Renfe, por ejemplo, está realizando un proyecto ‘piloto’ para analizar y controlar el aforo de las estaciones de los trenes de cercanías pero se anuncia que no estará disponible hasta mayo de 2021. Así que cualquier solución que apunte en esta línea parece que será bien acogida.

Multimodalidad y pagos digitales

Según afirma Ion Cuervas-Mons, Chief Executive Officer of Wondo, en un artículo publicado en el blog de Ferrovial, otra de las tendencias marcadas por la Covid 19 es que “la multimodalidad será clave para dar una alternativa económica y sostenible al coche privado. Para poder dar una solución en los picos de demanda se Integrarán trayectos de transporte público con Bicis eléctricas, Taxi o VTC, moto compartida o coche compartido”.

Apuntando a esta tendencia podemos hablar, por ejemplo, del caso de Meep, una startup española que ha lanzado una app que permite combinar todos los medios de transporte. Consiste en una aplicación de movilidad urbana sostenible que proporciona las rutas que mejor se adaptan a las preferencias de los usuarios en una única plataforma. Pero, además de ser un planificador y un agregador de rutas, la app permite reservar y pagar de una vez y desde un único lugar todos los medios necesarios para el trayecto sin coste adicional para el usuario. Se trata de materializar el concepto MaaS (movilidad como servicio, del inglés Mobility as a Service), que en el sector del transporte hace referencia a la oferta de un sinfín de recursos para desplazarse por una ciudad sin necesidad de contar con vehículo propio.