Luz María Crevoisier

Marita Palomino presenta una muestra de piezas creadas en arcilla que se inspiran en el concepto tradicional de la belleza femenina. La creadora indica que este material es ideal para dar forma a su imaginación.

“No hay sensación más agradable que la de tomar un poco de arcilla en las manos y darle forma hasta convertir aquello que fue simple barro en algo que ideaste. Es parecido a lo que ocurre con la construcción de un verso: primero es el concepto y luego la palabra que se transforma en poema. Confieso que todas mis inquietudes, se derivan de la poesía” declara al Diario Oficial El Peruano, la artista plástica Marita Palomino. Ella presenta en estos días su homenaje a esta materia bajo el nombre de La voluntad de la arcilla.

La muestra, que ha sido programada hasta fines de marzo, tiene por sede el Restaurant Cultural Tierra Baldía (avenida del Ejército 847, Miraflores).

Formas de barro

“Existen muchas clases de arcillas y cada una tiene un valor diferente. Encuentro que puede convertirse en otro tipo de elemento con el agregado de papel, madera y de minerales, como el cobre, cobalto, manganeso, y volverse manuable, algo elástico capaz de ser torcido a gusto”.

“La arcilla adquirió prestigio a partir de los años sesenta y setenta en Europa, para servir de sustancia en las obras de arte. No hablo de trabajos artesanales,” manifiesta la artista egresada de Bellas Artes, “sino de aquellas obras hechas por amor al arte en sí”.

El trabajo del ceramista es un ritual místico y maravilloso, y ese barro (materia primigenia de nuestro origen) ha ganado un espacio en el arte contemporáneo, con sus propias reglas de juego.

Marita Palomino –que también cultiva la poesía, el teatro y el baile– en esta exposición hace resaltar las cualidades de la arcilla por medio de variadas representaciones de la mujer, aclarando que no lo hace “a ese ser andrógino, que de tanto competir con el varón se ha masculinizado, sino a aquella que reclama sus derechos, pero no deja por eso de ser esencialmente femenina”.

“La arcilla es una verdadera incógnita, y como ser con vida reúne los tres elementos: aire, fuego y agua. Nunca se sabe cómo reaccionará al contacto con el fuego, qué resultado nos mostrará al salir del horno, punto final de aquel proceso que comienza con el modelado, secado y esmaltado”.

“En esta experiencia singular, me quedo fascinada siguiendo ese camino por donde llevo al barro a sus más lejanos límites a través mis sueños, que tampoco tienen conclusión”, concluyó.

De Costa Rica a Ecuador

La actividad de Marita Palomino no se restringe al Perú. Ella participa en diversas actividades en países de la región.

“En enero estuve en Costa Rica, donde pude ofrecer un recital en la Biblioteca Nacional de San José como invitada. La colega Julieta Doble leyó algunos de mis textos”, recordó la multifacética creadora.

“Costa Rica es un medio muy receptivo y fui acogida por otros poetas, como Lucía Alfaro, Donald Bonilla y Mía Gallegos, a quienes les gustó el formato de mis monólogos ( Marita llevó su adaptación de Madame Bovary) y han decidido hacer allí lo mismo que hacemos en el Perú”.

Finalizada la exposición La voluntad de la arcilla, la artista plástica viajará al Ecuador con el grupo denominado Tercer Encuentro Internacional de Escritores. Esta gira la lidera la mexicana Dolores Reyes.

“Serán quince días, del 1° al 15 de abril, en los que haremos una gira por Cuenca, Guayaquil y Loja”. Los poetas viajeros proceden de Ecuador, Perú y México.