Jon Martín Cullell

La economía mexicana ahonda su travesía por el desierto. En los primeros nueve meses de 2019, el crecimiento ha sido nulo. El PIB de la segunda potencia latinoamericana cayó un 0,1% en el primer semestre del año y apenas avanzó un 0,01% en el tercer trimestre, según cifras revisadas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicadas este lunes. Estos resultados dibujan un panorama de tres caídas trimestrales consecutivas -iniciadas en los últimos meses de 2018-, una barrera que los economistas consideran recesión técnica.

La revisión a la baja del último trimestre de 2018 y del segundo trimestre de 2019 apuntan a contracciones del 0.08% y del 0.06%, respectivamente. En julio, cuando se presentaron las cifras preliminares, ahora revisadas, para el segundo trimestre del año, el Inegi reportó un avance del 0.02% del PIB, con lo que México esquivaba la recesión por la mínima. Los resultados quedan lejos del objetivo del presidente Andrés Manuel López Obrador de crecer a un ritmo del 4% anual durante su mandato, iniciado hace casi un año.

La economista Valeria Moy, directora general del centro de análisis México ¿Cómo Vamos?, define el momento que atraviesa el país como uno de “estancamiento duradero”. “Que una economía emergente con una población que está aumentando crezca al 0% cuando no hay una crisis económica internacional o interna, habla de un estancamiento hecho en casa”, defiende.

El sector más golpeado durante los primeros nueve meses del año es el secundario con una contracción del 1,7% respecto al mismo periodo del año anterior. La industria lleva tiempo dando señales de estancamiento, con caídas muy pronunciadas en sectores como el de la construcción o la minería. El sector primario, que incluye la agricultura y la ganadería, y el de servicios capearon mejor el temporal con crecimientos del 2,2% y 0,6%, respectivamente, de acuerdo con cifras desestacionalizadas.

Con esta última revisión, México se encamina a una baja cifra de crecimiento para 2019, ya anunciada por los organismos internacionales. El Fondo Monetario Internacional rebajó en octubre la proyección anual hasta situarla en un 0,4%, cinco décimas menos que en la estimación anterior. La Cepal es aún menos optimista; espera que el país crezca un 0,2%. De cara al 2020, ambos organismos apuntan a una modesta recuperación de la economía y sitúan el crecimiento en torno al 1,2%.

Este bajo crecimiento se da con la desaceleración mundial como fondo de pantalla. Además, el sexenio de Andrés Manuel López Obrador inició con algunas decisiones que sembraron la incertidumbre en el sector empresarial, como la cancelación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México pese a llevar un 30% de avance en las obras y el conflicto entre el Gobierno y cuatro multinacionales por los contratos de varios gasoductos. La petrolera estatal Pemex, la mayor empresa del país, sigue en una senda de pérdidas millonarias y baja producción. Valeria Moy apunta,, además, al cambio de reglas en el sector energético, con la cancelación de las subastas eléctricas y la modificación de los Certificados de Energía Limpia, un instrumento esencial para impulsar la inversión privada. “La incertidumbre en las reglas del juego frena la inversión privada y la pública se encuentra en uno de los niveles más bajos”, explica.

Pese a los malos resultados, la Administración de López Obrador ha apuntado a otras señales para suavizar el panorama. La semana pasada, la Secretaría de Economía reportó un incremento del 7,8% en inversión extranjera directa en los primeros nueve meses del año comparado con el mismo periodo de 2018. “México es un país atractivo para la inversión extranjera, aun cuando no haya disponibilidad de capitales”, dijo la secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín. El Ejecutivo confía en superar el bache con medidas de estímulo como un plan de infraestructura que presenta este martes. Con él espera movilizar unos 158.000 millones de pesos en inversión privada, unos 8.000 millones de dólares.