No le quedó de otra. El presidente Martín Vizcarra aceptó la decisión del Congreso de no otorgarle la confianza al gabinete de Pedro Cateriano y anunció a un nuevo equipo ministerial “en el plazo que establece la ley”. Aunque no lo dijo directamente, dejó en claro que hubo presiones −sin mencionar de parte de quién− para intercambiar el voto por la salida de Martín Benavides, del Ministerio de Educación.

Hacia las dos de la tarde, el jefe del Estado −solo− ofreció su breve mensaje. Antes, había despachado con el gabinete que no pudo conseguir el respaldo del Legislativo.

“Respetuoso de las leyes, como siempre lo he sido desde el inicio de mi gobierno, y de acuerdo al artículo 133 de la Constitución, acepto la decisión que hoy tomó el Congreso de la República. En consecuencia, conformaré un nuevo gabinete en el plazo que determina la ley”, señaló el mandatario.

El artículo 132 de la Constitución establece que el presidente de la República tiene un plazo de 72 horas para aceptar la renuncia del premier. Es decir, Vizcarra cuenta con tres días para buscar a un nuevo titular de la PCM.

Posiblemente también aproveche para hacer algunos ajustes en ciertas carteras. Por ejemplo, en la de Trabajo, dado que la presencia de Martín Ruggiero despertó varios cuestionamientos por su inexperiencia en el sector público.

Una pregunta es si insistirá con Benavides en el Minedu, habida cuenta de la resistencia que tiene entre los legisladores.

El propio Cateriano contó cómo el titular del Parlamento, Manuel Merino de Lama, le hizo saber en una reunión privada que no había consenso a favor de la confianza por la presencia en el gabinete del exsuperintendente de la Sunedu.

Cabe recordar que el Tribunal Constitucional ya estableció en una sentencia que en los casos de las cuestiones de confianza denegadas, solamente es obligatorio el cambio de premier. Algunas versiones dan cuenta de que una opción que estaría evaluando para ocupar la plaza dejada por Cateriano es Pilar Mazzetti, quien ocupa el Ministerio de Salud. No se han filtrado más nombres.

Incertidumbre

Vizcarra señaló en su mensaje que la decisión del Pleno genera “incertidumbre”. “Negar la confianza a un gabinete ministerial recientemente renovado, que desde el primer momento ha promovido el diálogo, tendido puentes y buscado el consenso por el bien de todos, es negarles a los peruanos su derecho a salir adelante (…) Este no es momento, ni ningún otro, para jugar con el destino del país”, refirió.

Pero acaso las partes más importantes de su presentación fueron aquellas consagradas al asunto relacionado con Benavides y las supuestas pretensiones de parte de la representación nacional de perjudicar a la reforma universitaria.

“La política no puede ser un obstáculo para la marcha del país. Los intereses subalternos no pueden condicionar el objetivo que tenemos los peruanos de hacer frente a la pandemia, de reimpulsar el crecimiento económico, generar empleos, garantizar una educación de calidad y construir instituciones sólidas y eficientes. Ayer, mientras los congresistas nos mostraban públicamente su desacuerdo con la política de gobierno propuesta −que con total apertura recibimos−, sin decirlo hacían prevalecer exigencias particulares, a los cuales no cederemos”, manifestó Vizcarra. Añadió que “el cálculo político que no busca el bienestar de la población no será aceptado” y que “los acomodos bajo intereses particulares no nos harán retroceder”. Reiteró que su gobierno defenderá la reforma universitaria y que esta “no se negocia”.

Después de que el jefe del Estado acabara, Cateriano escribió en su cuenta de Twitter: “Gracias presidente por la oportunidad que me dio de servir a nuestro país en esta crítica coyuntura. Fue un honor haber colaborado con usted”. El que venga será el quinto premier de la era Vizcarra.

Enfoque

“Hay que tender puentes”

Beatriz Ramírez, abogada constitucionalista

Lo que ha ocurrido me sugiere tres ideas. Ni Cateriano ni el Congreso tuvieron posiciones pensando en los derechos de las personas. El mensaje del lunes tenía varios puntos criticables, con ausencias sobre seguridad o trabajo, pero al Parlamento tampoco le interesaba discutir eso. Segundo, hay que diferenciar los comportamientos de las bancadas. Es constitucional oponerse a la política del Gobierno. Lo que no es legal es trabar la confianza por intereses particulares. Y en tercer lugar, frente a este panorama al que nos enfrentamos, lo urgente es que el Ejecutivo determine con quiénes va a tender puentes para los once meses que quedan por delante. No lo debería hacer con aquellos que impidieron la confianza por sus pretensiones subalternas, sino, en todo caso, con quienes se opusieron legítimamente a lo planteado por Cateriano.