María Belén Bravo Avalos
Docente de la UEscuela Superior Politécnica de Chimborazo, Ecuador

La economía y el ambiente dos ciencias integradoras
Para dar respuesta a esta interrogante que se ha convertido en debate a nivel internacional, primero los autores definirán la economía como la ciencia que se ocupa de la manera en que se administran los recursos (escasos), con el objeto de producir bienes y servicios a fin de distribuirlos para su consumo entre los miembros de la sociedad. La tarea de la economía es vista desde esta perspectiva como la satisfacción de la mayor cantidad posible de los deseos ilimitados de los individuos.

La teoría económica convencional hace abstracción de una posición concerniente respecto a la comunidad y de la relación con el medio ambiente. De aquí nace el término ecología que ya en el siglo pasado fue definido por Haeckel (1866) quien define a la ecología como la ciencia de las relaciones de los seres vivientes, plantas y animales, entre ellos y con su propio medio.
La ecología contiene un sinnúmero de ecosistemas, que son los que nos rodean a cada momento en el accionar cotidiano. Según Ellenberg (1973) llama ecosistema al conjunto de estructuras relacionales que ligan a los seres vivientes entre ellos y a su medio ambiente inorgánico. Basados en estas actividades los autores concuerdan con Ferrin (2004), quien define dentro de las funciones principales de la naturaleza en la actividad económica: Proporcionar recursos, asimilar residuos, brindar diversos servicios ambientales.

La actividad económica depende por completo de estas funciones del ambiente y sus recursos, los cuales se los clasifica generalmente en renovables, no renovables y continuos; siendo los primeros los que pueden continuar existiendo, a pesar de ser utilizados por la actividad económica, gracias a los procesos de regeneración; Sin embargo, pueden ser agotados cuando están siendo consumidos más rápidamente de lo que se regeneran, es decir por una sobreexplotación. Los segundos clasificados en no renovables porque no pueden regene0rarse en una escala de tiempo mediante procesos naturales y necesitan procesos adicionales. Mientras que los últimos se denominan continuos porque son inagotables y corresponden a las fuentes de energía cuya oferta no se ve afectada por la actividad normal del hombre.

Los autores a partir de este análisis teórico afirman que existe una relación directa de las ciencias económicas con el ambiente, pues absolutamente toda actividad realizada por el hombre necesita insumos provenientes del ambiente, el mismo que es y ha sido considerado hace décadas atrás como una fuente ilimitada de recursos y un conveniente receptor gratuito de desechos.
La actividad económica depende por completo de las funciones del medio ambiente, sin embargo, al mismo tiempo causa daño a estas funciones. Entonces como premisa los autores afirman también que es necesario planificar y colaborar en la consecución del nivel y el tipo de desarrollo adecuados para los países menos industrializados para así prevenir y solucionar problemas de tipo social, pero también ambientales que se torna a corto o largo plazo en problemas económicos y problemas sociales al mismo tiempo, debido al uso ineficiente de los recursos naturales y ambientales que actualmente tienen un amplio carácter social debido a que puede poner en peligro la propia supervivencia del planeta y la vida misma en él. Varios autores apoyan esta afirmación, sin embargo, Kula (1998) proporciona una síntesis de la evolución histórica del pensamiento económico sobre las interacciones con el medio ambiente, llegando hasta la conformación actual de una disciplina 0que estudia la asignación eficiente de los recursos ambientales y naturales por medio de instrumentos y técnicas de análisis económico, con la propuesta de soluciones posibles a estos problemas.

Si bien es cierto y reales hasta el siglo actual, las controversias existentes entre los métodos de análisis y las posibles soluciones, de la Economía actual que incluye el ambiente (con sus riquezas), tiene una visión integradora que mejora día a día y se vuelve conciliadora, regida por la necesidad de aportar soluciones a los retos que presentan las relaciones entre ambiente – economía en un contexto de creciente incertidumbre, pero real, ineludible, necesaria y perfectible.

La interacción de la economía con el ambiente tiene un objetivo claro que es la eficiencia económica, que los autores definen como asignar recursos escasos a fin de obtener el mayor beneficio socioeconómico, definido como la mator rentabilidad que de satisfacción y bienestar a la sociedad; entonces la eficiencia económica se convierte en el camino adecuado para llegar a una gestión ambiental. El inicio de este camino es reconocer, creer y afirmar que los recursos ambientales muestran dos marcadas y principales características que justifican la necesidad y urgencia de dedicar análisis económicos, esto es que los recursos ambientales son: escasos y multifuncionales.

Si bien es cierto esto ha marcado un difícil trabajo para la economía y su estudio, debido a la dificultad de asignar los recursos de manera eficiente, por la característica de uso común e ilimitado que tienen y ña economía a esto considera asignación inadecuada de capital sin embargo esta teoría clásica de la economía está cambiando poco a poco, debido a que entendido que la sociedad obtendría claros y reales beneficios, llamados en una sola palabra eficiencia, siempre y cuando el uso de los recursos ambientales y las decisiones sobre ellos tengan en cuenta tanto sus efectos basados en el análisis económico precios y/o cantidades, en los mercados, como aquellos que afectando al bienestar social no generan flujos monetarios a corto plazo.
El actual reto ya palpable ya palpable y dicho este artículo se convierte en la adecuada toma de decisiones socioeconómicas, usando un análisis económico para determinar las asignaciones de recursos económicamente eficientes desde el punto de vista social, considerando siempre en primer lugar los objetivos sociales y las limitaciones reales existentes.

La sustentabilidad como respuesta a la integración de la economía y el ambiente
La acelerado y evidente crecimiento económico ha dado lugar a efectos poco eficientes y convenientes para con el ambiente dentro de ellos podemos citar varios que son evidentes en el siglo actual como el mayor consumo de recursos ambientales considerados por mucho tiempo domo ilimitados materias, generando al mismo tiempo mayor cantidad de desechos y por ende problemas sociales, económicos y obviamente ambientales frente a ello y con el siglo considerado como el de la tecnología se ha dado evoluciones tecnológicas y con ellas sus problemas inherentes, de los cuales surge el actual debate que ha evolucionado paulatinamente hacia las interrelaciones entre la población, el nivel y tipo de crecimiento, y la calidad ambiental. El crecimiento económico es indispensable para poder satisfacer las necesidades básicas de la población y eliminar los problemas relacionados con las demandas de una población evolutiva y constantemente creciente que al mismo tiempo es la generadora del deterioro ambiental existente a nivel mundial, pero sobretodo en los países en desarrollo debido a su mayor consumo de recursos sobre todo ambientales, generando más residuos. Sin embargo, el deterioro de la calidad ambiental vendrá condicionado en gran medida por el tipo de crecimiento económico.

Atendiendo al análisis realizado surge conveniente hablar de la sustentabilidad frente al desarrollo evidente y cada vez más creciente y a las necesidades de generaciones presentes, pero considerando a las generaciones futuras.
Una primera tendencia de la sustentabilidad surge a partir de un enfoque holístico de la ciencia económica, se refiere a los límites físicos del recurso. Aquí se inscriben los estudios del Club de Roma (Los límites del crecimiento) y a un conjunto de pensadores destacados, como Boulding (1910-1993), Ehrlirich (1854-1915), Meadows (1972), Dubos (1901-1982), Mesarovic (1964), Assimov (1920-1992), Brown (1945), y Tinbergen (1907-1988), los autores citados en el año 1972 coinciden con sus aportes y concluyen que el incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales alcanzarán los límites absolutos del crecimiento en la tierra durante los próximos cien años.

La segunda tendencia es la que basa sus planteamientos en el principio de la entropía, que corresponde a la segunda ley de la termodinámica (Gergescu-Roegen, el más importante y otros como Dickinson (1940), Daly (1938), Kenneth Boulding (1910-1993), Jeremy Rifkin (1943), Richard Adams (1920), Michael Perelman (1939) y Nicholas Wade (1946-1985). Fija su atención en el interior de los sistemas físicos, en los intercambios de energía en forma de calor que se llevan a cabo entre un sistema y otro.

La tercera tendencia impone los “límites sociales”, que han sido investigados por Kahn (1922-1983), Rostow (1916-2003), Clark (1770-1838), Pauker (1893-1960), Hirsch (1831-1896), Scitowsky (1910-2002), Lutz F.A. (1901-1975), Tinberger (1907-1988), Echeverría Álvarez (1922), Meadows (1941-2001) y Smith kuznets (1901-1985). (CEPAL, 2006). Estos autores conciben a las organizaciones como sistemas abiertos, sensibles, con capacidad para crecer y autoreproducirse y con capacidad de respuesta, en constante intercambio de materia, energía e información con su entorno.

En 1992, en la conferencia de la ONU sobre medio ambiente y desarrollo celebrada en Río de Janeiro (Brasil), surgieron tratados internacionales de gran trascendencia como el convenio sobre diversidad biológica o el convenio marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Además, se sentaron las bases para la convención de lucha contra la desertización. (Labandeira, et.al., 2007).

El término sustentable ha sido complejo y elusivo, para ello los autores basados en el análisis de una de ellas (Bravo, M.B, 20016), quien analiza 20 definiciones de diferentes autores, a partir del procedimiento de análisis de Conglomerado Jerárquico y dendrograma, con 13 variables conceptualiza el término sustentabilidad como: Proceso de mejoramiento sostenido y equitativo de la calidad de vida, fundado en la conservación y protección del ambiente, minimizando costos sociales y económicos, a fin de no comprometer las expectativas de las generaciones futuras (Bravo, M.B, 20016).

Como conclusión general los autores manifiestan que a economía depende del ambiente el mismo que es el soporte de la vida como proveedor de recursos considerados ya limitados y sumidero de desechos gratuito que debe ser controlado adecuadamente para poder obtener una sustentabilidad ambiental, frente a ello y dando respuesta a la pregunta de este artículo podemos afirmar que ya existen estudios prácticos en donde se relaciona claramente la economía con el ambiente, entre ellos los autores después de una indagación pueden citar a la valoración de áreas naturales y paisaje, la valoración de los efectos de la contaminación, entre los principales que se han hecho de la economía al ambiente.

Resumido gráficamente los autores elaboran la figura 2, para una mejor y mayor apreciación de la relación y sus actividades ente la economía y el ambiente.
La necesidad actual son cambios radicales, que permitan avanzar hacia otra lógica socioeconómica que diferencie la prosperidad con el crecimiento económico y el estado como ente regulador invierta en lo que hoy no se considera rentable como gastos sociales, además será el actor para exigir mayores impuestos para generen educación y conciencia ambiental logrando de esta manera establecer límites ecológicos al sistema económico actual. La imperante necesidad entonces es actuar, sin esperar sentados y cruzados de brazos una hecatombe del sistema económico, que afectará notablemente a las nuevas generaciones, como se muestra una imagen muy decidora en la figura 3.

Es importante educar, y crear conciencia en las nuevas generaciones del cuidado ambiental como clave para el crecimiento económico sustentable.

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