Francisco José Esteban Ruiz

Las mariposas del alma. Así llamaba Cajal a las neuronas. Y con esta metáfora captamos en clase la atención del alumnado al comienzo del estudio del sistema nervioso.

Sí, la ciencia y la poesía mantienen una bonita amistad, aunque no es frecuente que vayan de la mano en el aula. De hecho, la organización de las asignaturas de nuestro sistema educativo hace que difícilmente exista contacto entre los contenidos de ciencias y los de lengua y literatura.

Sin embargo, como actividades de estudio, ciencia y poesía están bien relacionadas. Ambas buscan el descubrimiento y requieren intuición, creatividad, tesón y constancia. La ciencia desde la objetividad y la poesía desde la subjetividad –con esa maravillosa capacidad de despertar emociones– son dos modos complementarios de conocer la realidad.

Ciencia con rima

En su excelente ensayo Anhelo de unidad, Juan Antonio González Iglesias afirma que “poesía, ciencia y filosofía fueron en origen una sola cosa”. Los filósofos presocráticos, como Parménides y Empédocles, explicaban científicamente el mundo a través del lenguaje poético, mientras que en Roma un autor como Lucrecio dedicó su poema De rerum natura a transmitir la física de Demócrito y la ética de Epicuro.

La simbiosis entre ciencia y literatura se extiende durante la Edad Media y el Renacimiento, para luego decaer a partir del siglo XVIII debido a la especialización del conocimiento.

Entre las manifestaciones que, del siglo XIX al XXI, distintos poetas y científicos han realizado acerca de las sinergias entre ciencia y poesía, existen ejemplos muy conocidos. Es el caso de Roald Hoffmann, poeta y premio Nobel de Química.

Y, en lo que respecta al contexto español actual, destaca Carlos Briones, investigador del CSIC en el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), quien combina la actividad científica, la divulgativa y la poética como ganador del prestigioso Premio de Poesía Hiperión con el poemario De donde estás ausente.

En cuanto a poetas con formación científica, junto a los casos conocidos de Jorge Riechmann y de Agustín Fernández Mallo, licenciados en Matemáticas y Físicas respectivamente, queremos mencionar a María Elena Higueruelo, una joven autora jiennense graduada en Matemáticas y galardonada hace unos días con el Premio Nacional de Poesía Joven 2021.

Ciencia en la poesía, poesía en la ciencia

En los textos, la simbiosis creativa entre ciencia y poesía presenta diversas manifestaciones. Así, los avances técnico-científicos han constituido a lo largo de la historia de la literatura el tema de numerosos poemas.

Como ejemplo reciente, destaca el libro Error 404, escrito por otra joven jiennense con varios premios bajo el brazo, Begoña M. Rueda, y vertebrado en torno a la informática, cuyo poema central está escrito en código binario (¿Se atreven a descifrarlo? Los autores de este artículo lo hicimos).

Igualmente, los poetas reinterpretan conceptos procedentes de distintos ámbitos de la ciencia para la expresión de la subjetividad. Así sucede con el concepto matemático de fractal en los poemas “El corazón” de Andrés Newman y “Territorio fractal” de Carlos Briones.

A su vez, en el lenguaje científico se emplea con frecuencia la metáfora, y con diversas funciones. Queremos destacar dos de ellas: la función denominativa, que se manifiesta en la acuñación de términos científicos, y la función descriptiva, que se da especialmente en el terreno de la divulgación.

Ejemplos de ambas se pueden encontrar en un reciente artículo publicado en The Conversation. Términos propios de la vulcanología, con los que por desgracia nos hemos familiarizado en las últimas semanas, como “enjambre sísmico”, “edificio volcánico” o “boca eruptiva”, constituyen claros ejemplos de la función denominativa de la metáfora.

Además, el sintagma “arterias del volcán” se emplea como metáfora descriptiva (“el magma se acumula en forma de reservorios y se transporta a través de conductos, o diques, como si fueran las arterias del volcán”).

En el terreno de la divulgación científica son numerosas las voces y las iniciativas que desde hace años buscan construir puentes entre el territorio científico y el poético, como la sección Poesía y ciencia de la plataforma madrid+d, o el monográfico de la revista Litoral titulado Ciencia y poesía. Vasos comunicantes. Además de la atractiva exposición Ciencia y poesía.

Desde aquí, invitamos a tender puentes también en el aula. No se equivocaba la médica y educadora María Montessori al decir:

“Necesitamos especialmente de la imaginación en las ciencias. No todo es matemáticas y no todo es simple lógica, también se trata de un poco de belleza y poesía”.