La Administración Pública tuvo un rol primordial durante las numerosas crisis que se generaron en el 2020, en especial cuando la emergencia sanitaria se evidenció en su pico más alto.

Durante el año que nos dejó, la Gestión Pública estuvo en el ojo de la tormenta y en el debate público, los cuales evidenciaron diversos desaciertos y aciertos de nuestros administradores públicos. Así también, las contrataciones e inversiones públicas fueron factores relevantes para combatir la crisis sanitaria que desembocó en una crisis económica. Por otro lado, la corrupción fue una problemática que no faltó durante el 2020. Finalmente, cabe mencionar que los sectores de los servidores públicos también enfrentaron hechos trascendentales este año.

Por ello, los invitamos a revisar los comentarios vertidos por 5 especialistas que analizaron a detalle y seleccionaron qué sucesos marcaron la administración pública durante el 2020.

LO BUENO:

Se inició con fuerza el Teletrabajo. Si bien existía una ley desde 2013 (Ley 30036), hasta antes de la pandemia las entidades públicas que operaban bajo esta modalidad eran muy incipientes, pues eran apenas programas piloto en Indecopi, el Ministerio de Relaciones Exteriores y OEFA. La pandemia aceleró el proceso de incorporación del sector público a esta modalidad laboral, habiéndose emitido normas especiales como el D.U. N° 026-2020, la R.M. N° 055-2020, entre otras. Aún falta una gran evaluación sobre la materia.

Destaca también este año en vía de enfatizar la transformación digital la creación del Sistema Nacional de Transformación Digital (SNTD), creado mediante el Decreto de Urgencia N° 006-2020, cuyo objetivo es organizar las actividades de la administración pública en esta materia.

LO MALO:

La corrupción este 2020 siguió afectando al sector público no perdonando los corruptos las carencias y necesidades de millones de peruanos, robándose hasta las canastas de víveres y desviando los bonos que se crearon para asistir a los más pobres, encontrándose incluso funcionarios con altos sueldos que fueron beneficiados, según la Contraloría.

LO FEO:

Lo feo del 2020 fue la falta de gestión para enfrentar los desafíos que trajo la pandemia en diversos frentes como el sanitario, social y económico. En lo primero destaca el rápido colapso del sistema de salud pública con la crisis del oxígeno, al no priorizarse la atención temprana e insistirse en la respuesta en la atención tardía de pacientes. En cuanto a lo segundo, las filtraciones del SISFOH y la escasa capacidad para programar las entregas de bonos de una forma más ordenada que evite las aglomeraciones que afectaron más a la población. En lo tercero, la economía se ha derrumbado fuertemente y las acciones para mitigar sus consecuencias en el sector privado no ha servido de mucho y la ejecución presupuestal de la inversión pública solo alcanzó el 63%, teniendo los gobiernos locales solo el 53%, el peor desempeño en los últimos 20 años.

LO BUENO:

Las denuncias constitucionales. La Fiscalía de la Nación a interpuesto 10 denuncias constitucionales por casos de corrupción contra altos funcionarios, entre ellos podemos mencionar a: Edgar Alarcon, Héctor Becerril, Javier Velásquez Quesquen, Marvin Palma, Tomas Gálvez y otros.

LO MALO:

La corrupción durante la pandemia. Según la Procuraduría Anticorrupción en el 2020 se registraron más 1 400 casos por presuntos delitos se corrupción que se habrían cometido en el contexto de emergencia sanitaria por el Covid-19, que ha enlutado a miles de familias peruanas.

LO FEO:

El efecto de la pandemia en las investigaciones. La pandemia impidió avances significados en las diversas investigaciones por el caso lavajato, incluso se registraron retrocesos pues múltiples medidas de prisión preventiva terminaron por levantarse y poner en libertad a quienes encabezan los casos de corrupción más emblemáticos.

Otro aspecto, que no puedo dejar de mencionar, es que el Tribunal Constitucional perdió la oportunidad histórica de sentenciar sobre la incapacidad moral permanente como causal de vacancia presidencial, ello a propósito de la imputación de casos de corrupción que involucran a un Jefe de Estado.

LO BUENO:

En medio del contexto económico peruano, resulta positivo el repunte que tuvo la inversión pública en el último trimestre del 2020, llegando a ascender en diciembre a 36.8%. Al esperarse que la inversión pública impulse a la inversión privada, su rol como parte de los planes para la reactivación económica es sumamente relevante, por lo que el gran reto del 2021 será la continuidad en el crecimiento de la inversión pública, con criterios como calidad, eficiencia y oportunidad.  Asimismo, resulta positivo la intención de identificar obras públicas pequeñas, de rápida ejecución para procurar su impulso a fin de dar movimiento a la economía local.

LO MALO:

La economía nacional se vio fuertemente afectada durante el 2020, producto de las medidas dispuestas buscando contener la COVID-19. La inversión pública no fue ajena a ello y tuvo en el 2020 una caída acumulada de -9.1%, sus cifras más duras fueron entre mayo y junio con caídas de -72,7% y -71.5%. Ello llevó a que en total se ejecuten en el 2020, el 63% de los recursos previstos para inversiones públicas, subsistiendo así una serie de inversiones, pendientes de ejecución o inconclusas pese a haber estado programadas, y con ello, una serie de servicios a cargo del Estado que demorarán más de lo previsto en ser puestos a disposición de la población.

Es importante mencionar que el incremento de la ejecución en 19,6% en los últimos 10 días del año, (se encontraba en 43,4% al 21 de diciembre), nos refleja entre otras cosas, que, como todos los años, en el 2020 no se pudo profundizar en las deficiencias de gestión presentes en la inversión pública y en su articulación con los otros Sistemas del Estado, también nos lleva a preguntarnos por las características de lo ejecutado incluyendo su calidad.

LO FEO:

En el caso de la inversión pública, el término más puntual sería los “espacios de mejora” que nos deja el 2020, entre los cuáles se encuentran la focalización y las orientaciones claras en materia del Building Information Modeling (BIM), los Proyectos Especiales de Inversión Pública (PEIP) y los G2G.

En el caso de la metodología BIM, transcurrió cerca de un año entre la norma que dispone que su aplicación será progresiva, y la norma de agosto del 2020 que establece lineamientos para su aplicación, encontrándose pendiente la estrategia nacional (el PlanBim), los estándares BIM, la definición clara de roles BIM, entre otros aspectos que generan incertidumbre entre los llamados a aplicarla.  De manera similar, en el caso de los PEIP y los contratos G2G, resulta importante que los operadores del sistema cuenten con asistencia y acompañamiento para su aplicación, incluyendo la focalización de estas herramientas a casos determinados.

LO BUENO:

El año 2020 nos deja un conjunto de reflexiones sobre el balance. Quizás uno de los aspectos positivos de la pandemia, es el haber acelerado en materia de contratación pública, los instrumentos virtuales que sirven de soporte para un eficiente proceso de contratación. A partir de ello, no debe existir una vuelta al pasado una vez que se superen los impactos de la pandemia Covid 19.  Asimismo, es necesario que se fortalezca el rol de algunas entidades, como es el caso de PROINVERSION, pues la pandemia y en general los impactos de la misma sobre la economía, han debilitado de sobremanera la cartera de proyectos en nuestro país, siendo indispensable, acelerar la modernización de los mecanismos de contratación pública, de cara a la futura reactivación de la economía.

LO MALO:

La inercia demostrada en algunos sectores de la administración pública, sigue generando trabas burocráticas en el desarrollo de la contratación pública. Nos llama poderosamente la atención, el temor permanente de los funcionarios públicos frente a la actuación de la Contraloría General de la República y a las implicancias de su actuación en la toma de decisiones. Es indispensable contar con nuevas estrategias de control en las que se establezca un equilibrio en la adopción de acciones concretas por parte de los distintos niveles de gobierno y el uso eficiente de los recursos públicos.

LO FEO:

La incompetencia total demostrada por el Poder Ejecutivo en los procesos de contratación emblemáticos y urgentes para el país, como la adquisición de tabletas y otros bienes para la educación de estudiantes y docentes de las zonas rurales de nuestro país. La cereza en el pastel lo constituye la ineficiencia demostrada en el proceso de adquisición de las vacunas para afrontar la pandemia del Covid 19. Al cabo de casi 10 meses de la declaración formal de la emergencia nacional, se ha evidenciado la carencia de un liderazgo efectivo en los procesos de contratación. Frente a ello, se ha argumentado la falta de instrumentos normativos que de una u otra forma, han impedido acelerar este tipo de procesos. Es de vital importancia internalizar que el Estado en su función de tutela del interés general debe tener las suficientes fortalezas sin abandonar la legalidad de su actuación, para concertar operaciones contractuales sobre bienes y servicios futuros. Aquí existe un gran reto por delante.

LO BUENO:

La construcción de un modelo incipiente para prestación de servicios públicos en forma virtual: procesos judiciales, registros públicos, Sunat, entre otros, que han establecido reglas para el trabajo remoto con garantías para el trabajador de respeto a su espacio social y familiar (Decreto de Urgencia Nº 127-2020 y el Decreto Legislativo Nº 1499 y 1500).

Mención honrosa: La sentencia del 27 de octubre del 2020 emitida por la Tercera Sala Laboral de la Corte de Lima (Exp. 32348-2013), que clarifica el criterio legal respecto a la responsabilidad del empleador para proveer condiciones de trabajo seguro inclusive a los subcontratistas.

LO MALO:

El parche es peor que la enfermedad: El proyecto de Ley que elimina progresivamente el régimen CAS y lo transfiere al régimen 728 y que, indirectamente, pone en cuidados intensivos el modelo de reforma del servicio público que lidera SERVIR. El futuro cercano debería ir hacia la construcción de normas legales que, aunque parezca ingenuo, signifiquen un ganar a todos los actores sociales, desde la gran política pública y desde la gestión de los servicios públicos.

Mención honrosa: La Ley Nº 31039, que ordena el ascenso automático y contrato a plazo indeterminado a profesionales de la salud. El costo que originaría esta norma que, de un plumazo, deja de lado la meritocracia en la carrera pública y un costo sin sustento técnico para ESSALUD sin financiamiento real.

LO FEO:

Sabíamos que el servicio de salud como respuesta a pandemias no funciona. El 2020 lo atestiguamos:  La ausencia de previsión originó marchas y contramarchas en la regulación de las medidas de vigilancia en materia de salud pública por el COVID-19.

Desde la R.M. Nº 239-2020-MINSA a la R.M. Nº 972-2020-MINSA se ha delegado en el empleador privado y los trabajadores la responsabilidad en la generación de medidas de prevención de riesgos frente al COVID-19, asumiendo individualmente los perjuicios y los daños frente al detrimento en la salud y las pérdidas de empleo.

Mención honrosa: La aparente mejora de la productividad laboral desde el trabajo remoto que, de pronto, puede hacer crecer una suerte de mano de obra laboral innecesaria y crear una suerte de eliminación de puestos de trabajo o, desde otro punto de vista, teniendo al estado como un empleador nominal, destinar y reconducir esta fuerza laboral a la satisfacción de servicios públicos no atendidos.


* Lo bueno es un hecho, medida o decisión que califica el autor como un acierto.

** La malo será un hecho, medida o decisión que califica el autor como un error.

*** Lo feo será un hecho, medida o decisión que califica el autor como ambiguo y viene funcionado a medias y del cual se tenía muchas expectativas.


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