Latam Brasil se ha unido este jueves al proceso de bancarrota que el grupo inició en mayo en Estados Unidos. Es la primera compañía brasileña en recurrir a la ley de quiebras de los Estados Unidos, que permite a una empresa que no puede pagar sus deudas reestructurarse sin la presión de los acreedores. Las filiales en Chile, Perú, Colombia, Ecuador y Estados Unidos ya formaban parte del proceso. Latam es la aerolínea más grande de América Latina.

“La decisión de Latam Brasil es un movimiento natural ante la prolongación de la pandemia de coronavirus. Dado que el entorno externo no muestra aún signos firmes de recuperación, la integración del proceso del Capítulo 11 es la mejor opción para que Latam Airlines Brasil tenga acceso a nuevas fuentes de liquidez“, dijo la compañía en un comunicado. En el primer trimestre del año, la deuda del grupo alcanzó los 7.600 millones de dólares, un aumento de 385 millones con respecto al trimestre anterior. La pérdida neta (que permanece después de deducir los costos y gastos, incluidos los impuestos) fue de 2.100 millones de dólares en los primeros tres meses del año, debido a un ajuste contable y los efectos de la pandemia.

En la nueva propuesta presentada al Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, la aerolínea, que cuenta con importantes capitales chilenos y cataríes, ofrece una contribución de 1.300 millones de dólares, que será financiada por el administrador de activos estadounidense Oaktree Capital Management. Anteriormente, los accionistas de Qatar Airways y las familias Cueto (Chile) y Amaro (Brasil) ya se habían comprometido a hacer una contribución de 900 millones a la compañía. Según Latam, la propuesta debería ser revisada por el tribunal en los próximos días. Si se aprueba, también incluirá un aumento de capital de 250 millones de dólares, lo que permitirá la participación de otros accionistas en Chile. “Hoy, Latam ha dado un paso importante para garantizar su continuidad operativa, asegurando el compromiso de Oaktree Capital Management y sus filiales para financiar completamente el tramo [parte de la negociación]”, dijo la compañía.

La compañía informa que, combinadas, las dos propuestas satisfarán las necesidades financieras de Latam en la crisis de la covid-19 y, como resultado, “se espera que no sea necesario el apoyo financiero de los gobiernos”, más específicamente de Chile, Colombia y Perú, como se anunció previamente. En Brasil, sin embargo, Latam anunció que “continuará avanzando en las negociaciones con el Banco de Desarrollo Económico y Social (BNDES)”.

La aerolínea también señaló que el proceso del Capítulo 11 es muy diferente de la recuperación judicial de la ley brasileña, que a veces termina en un proceso de liquidación. “Es un proceso conocido y predecible y utilizado por grandes compañías en la industria global de las aerolíneas, que ya han pasado por el Capítulo 11 en su historia”, dice. Por esta razón, continuará operando vuelos de pasajeros y carga en Brasil, al igual que el resto de las filiales. Asimismo, se respetarán las obligaciones para con los empleados, incluidas las compensaciones y los beneficios.

Latam Argentina no tuvo tanta suerte. En junio, la compañía anunció el cierre de su filial en ese país, y despidió a sus 1.715 empleados. “En el contexto complejo de la pandemia y sus consecuencias a largo plazo, no es posible ver alternativas de continuidad para las operaciones”, dijo la compañía. Cuando la pandemia la obligó a cancelar vuelos en Argentina el 20 de marzo, Latam intentó negociar una fuerte reducción salarial de hasta un 50% con los sindicatos, pero no pudo llegar a un acuerdo. Latam Argentina transportó en 2019 tres millones de pasajeros, pero nunca obtuvo la rentabilidad que proporcionaban las filiales de Chile o Brasil: en los meses previos a la paralización por cuarentena, sus ingresos representaban solamente el 1,8% de los ingresos totales del grupo.