Ricard González

Argel ha amanecido este viernes en un estado de ánimo dominado por la cautela, la incertidumbre y la aprensión ante una jornada que se anticipa llena de tensiones. Se espera que a media mañana la Autoridad Nacional Independiente para las Elecciones (ANIE) anuncie el nombre del vencedor de los comicios presidenciales celebrados ayer. Como cada viernes, el hirak, el movimiento de protesta que libra un pulso con el régimen desde hace casi diez meses, tiene previsto manifestarse en diversas ciudades del país. Sin embargo, la movilización de hoy será especial, ya que será su respuesta a las contestadas elecciones de ayer, en las que el hirak llamó al boicoteo.

Según informó anoche la ANIE, la participación oficial fue del 41,14%, es decir, unos diez puntos menos que en 2014, unas elecciones en las que el ex presidente Abdelaziz Bouteflika arrasó con el 80% de los votos, pero cuya credibilidad fue mínima. La cifra no es buena para el hirak, cuyos activistas apostaban por una participación no superior al 15%. Sin embargo, el movimiento no da por buena esta cifra y considera que está manipulada, pues no creen que la ANIE, creada hace apenas tres meses, goce de una verdadera independencia. En las anteriores ocasiones, era el Ministerio del Interior quien se encargaba de organizar los comicios.

“La cifra de participación resulta poco creíble. Es posible que haya habido un pucherazo en algunas regiones, pero además, hemos de tener en cuenta que han forzado a votar a algunos sectores de la población dependientes del Estado, sobre todo en las regiones interiores”, apunta un analista político cercano al hirak que pide guardar el anonimato.

A falta de encuestas, no existe ninguna señal sobre cuál de los cinco aspirantes será el nuevo presidente del país. La campaña de Abdelmajid Tebboune, un veterano tecnócrata que ha ocupado prácticamente todos los escalafones del poder excepto la presidencia, declaró a su candidato como vencedor con el 64% de los votos basándose en las informaciones que les enviaban sus delegados en los colegios. No obstante, su afirmación, que no ha sido confirmada por la ANIE, resulta sospechosa, ya que llegó menos de dos horas después del cierre de los colegios, cuando el recuento no había terminado en muchas provincias. En caso de que ningún candidato supere el 50% de los sufragios, se celebrará una segunda vuelta en las próximas semanas.

A falta de sondeos, Argel ha sido durante los últimos días un hervidero de rumores. Al inicio de la campaña, se comentaba que Tebboune sería el candidato favorito del general Gaid Salah, el jefe del Estado Mayor y verdadero hombre fuerte del país tras la dimisión del presidente Abdelaziz Bouteflika. Ambos hombres, pertenecientes a la misma generación, mantienen una relación cercana. No obstante, a medida que avanzaba la campaña, la rumorología señaló a Ezzedine Mihoubi, un poeta y antiguo ministro de Cultura, como el candidato preferido por el régimen.

Alí Benflis, de 75 años, es el tercer candidato en liza -pocos dan opciones al islamista moderado Bengrina, o al ex diputado Belaid-. En las filas de la oposición desde 2003, después de haber sido cesado por Bouteflika del cargo de primer ministro, está considerado el candidato más cercano al hirak. Pero sus opciones se vieron comprometidas después de que la Fiscalía acusara a pocos días de los comicios a uno de los miembros de su campaña de ser un agente de “una potencia extranjera”.

“La acusación resulta muy extraña, sobre todo por el momento en que llegó: al inicio del periodo de reflexión. Ciertamente, nos puede haber perjudicado, o quizás todo lo contrario. Podría haber convencido a mucha gente que Benflis es un candidato que preocupa al régimen por ser el más independiente”, afirmaba durante la noche electoral Walid Oualad, su director de campaña.