Eduardo García Zúñiga

La destacada politóloga confía en que los congresistas estarán a la altura de su responsabilidad para aprobar los cambios que necesita el país, fortalecer la gobernabilidad y reconciliar de esa manera al Estado con la ciudadanía.

¿Cómo recibe la reunión que sostuvieron, días atrás, el Gobierno, encabezado por el presidente Martín Vizcarra, y los representantes de las bancadas políticas en el Congreso para destrabar la reforma política?

–Nos satisface que se haya establecido un diálogo para consensuar un tema tan importante como la reforma política que necesita el país. El diálogo entre el Gobierno y el Parlamento es positivo, porque es el Congreso finalmente el que va a debatir y aprobar las reformas.

–El análisis previo era que las reformas estaban atrapadas en un nuevo enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo. ¿El encuentro ha superado esa etapa?

–No estoy segura de que haya habido entrampamiento, más bien, creo que ese clima de desencuentro estaba marcado por algunas declaraciones en los medios de prensa. Siempre es mejor que las autoridades se sienten a dialogar, sobre todo, cuando está de por medio un tema de Estado y de largo plazo, como la reforma. Aquí, lo que debemos tener presente, si queremos mejorar la representación política y el sistema de gobierno, es la necesidad de emprender la reforma, y el deber de las autoridades, en el Ejecutivo y el Congreso, es entregar esa reforma en el 2021, año del bicentenario.

–¿Qué hacer para que este proceso no esté condicionado a la coyuntura política, que puede ser áspera y paralizante?

–Es fundamental que esto vaya por cuerdas separadas, porque la reforma es un asunto de Estado de largo plazo, en tanto que la coyuntura plantea temas y escenarios en que cada fuerza tiene sus propias posiciones, a veces contrapuestas. La reforma requiere un consenso para responder a la pregunta qué país queremos construir, en especial en un tiempo donde las personas mantienen una gran desconfianza hacia las instituciones, hacia la democracia. Son las autoridades las que tienen el gran reto de replantear la relación del ciudadano con la política, del ciudadano con el Estado.

–En la reunión del miércoles pasado hubo un consenso para que el cronograma priorice las reformas constitucionales con carácter electoral. ¿Esa es la prioridad?

–Aquí hay un tema muy importante que debemos tener en cuenta. Cuando se habla de reforma política, estamos hablando tanto de reformas electorale, como de reformas de partidos políticos, y del sistema de gobierno, relaciones Ejecutivo-Legislativo. No podemos reducir todo a reforma electoral, porque lo que se plantea en el plano político es un ámbito mayor, más grande.

Dicho esto, celebro que se haya producido un consenso sobre el cronograma, que priorice las reformas constitucionales en materia electoral, pues son las que mayor urgencia demandan debido a los plazos para ser aprobadas. No olvidemos que el artículo 4 de la Ley Orgánica de Elecciones establece que las reglas electorales deben quedar definidas un año antes de las elecciones.

Por lo tanto, necesariamente ese cronograma debe observar que las dos votaciones de reformas constitucionales tengan un margen de tiempo suficientemente amplio para que se proceda a debatir las leyes orgánicas que las desarrollan. Todo eso tiene que estar listo en abril del 2020 y promulgado.

–¿Hay una real voluntad de las bancadas en el Congreso para llevar adelante la reforma?

–Confío en que los políticos en general van a estar a la altura de pensar en dejar este legado para el Perú del bicentenario. Estos son los legisladores del bicentenario que van a tener la responsabilidad de entregar el país a los que sean elegidos en el 2021, y esa responsabilidad supone cambiar las reglas para tener una democracia mucho más sólida, tanto en los partidos como en la gobernabilidad.

–Hay una reforma que genera polémica, y es la elección del Congreso en la segunda vuelta presidencial, y ya no en la primera.

–El objetivo es fortalecer a los verdaderos partidos políticos, a partidos que no sean cascarón, que realmente tengan una convocatoria en la ciudadanía. Ahora bien, esta reforma hay que leerla con la posibilidad de que los candidatos presidenciales, que no pasaron a la segunda vuelta, tengan la oportunidad de encabezar sus listas al Congreso y que lideren sus bancadas.

Presidencializar el sistema

La doctora Campos Ramos negó que la comisión pretenda con sus propuestas de reforma fortalecer al Gobierno, en desmedro del Congreso, aunque sí admitió que se necesita “presidencializar” un poco más el sistema.

“Mire, el sistema presidencial peruano es el más parlamentarizado de toda la región. Si vemos en Chile, Colombia, México, Argentina, es verdad tienen un sistema presidencial con instituciones del régimen parlamentario, pero no tanto como en el Perú. Por eso, el modelo por el que optó la Comisión de Reforma Política es “presidencializar” un poco más nuestro sistema, para fortalecer la gobernabilidad”.

“Ojo, estamos fortaleciendo al presidente, no al Gobierno, y la razón es que en el Perú hay una preponderancia de los mecanismos de control que podrían debilitar la gobernabilidad”, agregó.

Por otro lado, expresó su confianza en que la nueva Mesa Directiva del Congreso, que se elija en julio, va a apoyar la reforma política.