Rodrigo Yepez

El papel que desempeña la mujer en la sociedad ha cambiado significativamente. Las distintas culturas, incluyendo la peruana, han cambiado su “chip” y, hoy en día, ofrecen una serie de oportunidades frente a un mundo que hasta hace poco era limitado.

Las cifras confirman este enunciado, ya que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el Perú la población económicamente activa (PEA) femenina tuvo un mayor dinamismo que la PEA masculina y creció 0.9% al cierre del año pasado.

Esto significó un aumento de 22,500 mujeres en la fuerza laboral, frente a los 6,400 que se sumaron en ese período.

Ahora bien, resulta sumamente relevante manifestar que el 40.3% de las mujeres de 15 años a más solo tienen educación secundaria, cifra que resultar alarmante, considerando que muchas de ellas son madres de familia.

Sin embargo, la industria del outsourcing, que impulsa el empleo formal de este público en la sociedad mediante iniciativas organizacionales, aporta a la educación de más mujeres, lo cual se ve reflejado en el mejoramiento de la calidad de vida de estas y sus familias.

Participación de las mujeres peruanas en el outsourcing. En el Perú, las mujeres se desempeñan en puestos clave del rubro servicios, el de mayor participación es el de limpieza, con un 65% de madres que efectúan esta tarea, seguido por servicios auxiliares (55%).

El perfil multitasking de la mujer de hoy, mezclado con su efectividad laboral, hacen que se destaque y que el outsourcing se convierta en una alternativa beneficiosa no solo para las empresas, sino también para las trabajadoras y emprendedoras.

En la actualidad, la industria de la tercerización de servicios es liderada por este género, lo cual impulsa su empoderamiento.

Empleos como este desprenden gran número de beneficios competitivos y tienen un impacto significativo en la motivación de la persona, lo que genera ansias de querer crecer en los ámbitos personal y profesional.