Sonia Corona, Marién Kadner López

La historia de México, en sus edificios más antiguos, ha resistido el terremoto de magnitud 7,1 del pasado martes. Las construcciones de los últimos tres siglos en los centros históricos de la Ciudad de México y Puebla se agitaron con el seísmo, pero conservaron sus estructuras casi intactas. Palacios, iglesias y antiguas casas, en su mayoría, sufrieron daños principalmente en sus elementos decorativos como cornisas, gárgolas y estatuas. Las autoridades aún no determinan los pasos para la recuperación de estas construcciones.

Las calles del centro histórico de la ciudad de Puebla (centro de México) eran un polvorín tras el terremoto. Las cornisas de algunos de los edificios de los siglos XVI, XVII y XVIII cayeron con el temblor, sin embargo, la mayoría de los edificios continúan en pie. La ciudad es famosa por sus numerosas iglesias de estilo barroco. Su templo de San Francisco de Asís, construido por la orden franciscana en el siglo XVI, perdió en trozos algunas partes de su torre principal. La arquidiócesis de Puebla ha informado de que al menos 163 templos en todo el Estado han sufrido algún daño. Uno de los más dañados fue el templo de Santiago Apóstol en la población de Atzala, en el Estado de Puebla.

Las imágenes de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios —la que se posa sobre una pirámide prehispánica— en la ciudad de San Pedro Cholula han dado la vuelta al mundo a través de las redes. Un turista grabó con su móvil el momento en que las cúpulas de sus dos torres caen durante el seísmo. Este templo de 1594 es un símbolo de la conquista española al encontrarse en lo alto de un basamento prehispánico del año 990.

El mayor daño registrado por las autoridades de Puebla ha sido la Casa del Alfeñique, una antigua casona con decoraciones barrocas novohispanas en sus cornisas. En el edificio se alberga un museo de arte de distintas épocas y fue construido en el siglo XVIII. La estructura se ha fracturado por lo que las autoridades comenzaron el miércoles el desalojo de las piezas que el museo albergaba. El tránsito en las calles cercanas ha sido cerrado para evitar que las vibraciones del tráfico dañen los cimientos.

Todavía queda pendiente la revisión de la Biblioteca Palafoxiana, la más antigua de América, que conserva más de 45.000 manuscritos de los últimos cuatro siglos. Los edificios aledaños no han sufrido daños mayores tras el terremoto y la Catedral —ubicada justo a un lado— solo muestra pequeñas fisuras en algunos altares. La ciudad sufrió una mayor destrucción en un seísmo el 15 de junio de 1999, cuando algunas construcciones coloniales, como el Ayuntamiento, colapsaron.

La historia de la Ciudad de México sigue en pie

A pesar de que la catedral de Ciudad de México y el Palacio de Bellas Artes se hunden, según diferentes estudios, unas decenas de centímetros al año, estos dos emblemáticos edificios de la capital mexicana han resistido el impacto del terremoto. No obstante, si bien la estructura del santuario estaría intacta —a falta de una confirmación oficial— la Esperanza, una de las tres estatuas, junto con la Fe y la Caridad, que adornaban la cúspide del pórtico central, ha caído tras el seísmo y se ha roto en dos pedazos al tocar el suelo. La simbología de este temblor no deja de impresionar.

Además de esta estatua, el Monumento a la Madre, ubicado en la Avenida Insurgentes, cerca del Paseo de la Reforma, también se derrumbó quedando completamente destruido a los pies del atril que lo sostenía. La figura, que representaba a una madre cargando a un niño en brazos y que fue realizada en honor a las madres mexicanas, fue inaugurada en 1949, por lo que resistió el terremoto del mismo día, 19 de septiembre, de 1985. Esta vez, sin embargo, el largo vestido y el rebozo (manto) de la escultura quedaron hechos añicos.

Con el objetivo de evaluar el estado de los numerosos edificios históricos que alberga la Ciudad de México, la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Arqueología e Historia han activado el protocolo de revisión de daños en aquellos inmuebles que son considerados patrimonio cultural. Por el momento, las instituciones no han dado cifras de cuántos se han revisado y de cuántos estarían en buen o mal estado, pero han asegurado que se hará público un informe con estos datos. Los edificios más reconocidos siguen en pie, pero habrá que esperar para saber la magnitud de los daños que ha podido provocar este seísmo en la historia de la arquitectura de la antigua gran Tenochtitlán.


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