Una de las estrellas más famosas es el astro bíblico que se cree señaló a los Reyes Magos la ruta hacia Belén. Pero el texto no ofrece ningún detalle sobre el supuesto fenómeno celeste. Si este episodio sucedió, ¿en realidad qué vieron en el cielo lo célebres Reyes Magos?

Durante siglos, el asunto ha sido debatido por teólogos, filósofos y astrónomos, y al parecer estos últimos tienen las mejores pistas luego de la investigación sobre los posibles eventos celestes que habrían ocurrido alrededor del año 4 al año 1 a. C.

En primer lugar, no hay certeza sobre la verdadera fecha del nacimiento de Jesús; los expertos estudian los acontecimientos sucedidos desde el año 8 a. C. hasta el año 1 d. C., y mediante el minucioso análisis de la evidencia histórica disponible afirman que la fecha más probable está entre los años 3 y 2 a. C.

En cuanto a los fenómenos celestes que podrían explicar la estrella de Belén, es claro que no fue un evento de corta duración, pues el texto indica que se observó durante meses. Un excelente candidato sería el tránsito de algún cometa. Entre los conocidos, el Halley es uno para tener en cuenta, pues cruzó los cielos en el año 12 a. C., pero esta fecha es muy temprana.

Otro candidato sería la aparición de una estrella nova o supernova, un evento producido por una estrella en explosión que incrementa su luminosidad en grado tal que puede aparecer a los observadores como una nueva estrella en el cielo. Los astrónomos chinos, dedicados a estudiar el cielo en detalle, registraron la explosión de una estrella nova, o tal vez una supernova, entre los años 5 y 4 a. C., fecha que también parece muy temprana y, además, ocurre en la constelación Capricornio, lugar que no corresponde a lo referido en la Biblia.

Entre los fenómenos celestes brillantes quedan las conjunciones planetarias, eventos muy frecuentes a lo largo de los años. Con el desarrollo de los softwares de astronomía se puede proyectar hacia el pasado o hacia el futuro la posición de los astros en cualquier lugar para revisar las conjunciones candidatas a estrella de Belén.

A principios de agosto del año 2 a. C., Venus y Júpiter, los dos planetas más brillantes, se observaron muy cercanos entre sí, saliendo sobre el horizonte al oriente, antes del amanecer. Y el 12 de agosto lograban un acercamiento aparente de solo nueve minutos de arco, difícil de separarlos a simple vista, y para el observador casual, una sola y brillante estrella. Sin duda, una visión impresionante y rara que coincide con las fechas más certeras del nacimiento de Jesús.

Conjunción de Venus y Júpiter en Leo
Conjunción de Venus y Júpiter en Leo. Agosto 12 del año 2 a.C., vista desde Arabia hacia el Oriente antes del amanecer. Foto: Software Stellarium

Este evento se convierte en un magnífico candidato por varias razones. Primero, la conjunción de Venus y Júpiter del año 2 a. C. se presenta en la constelación Leo, el León, el Rey, fuente de la interpretación del nacimiento de un nuevo rey por estos sabios que sin duda eran expertos astrólogos, como correspondía a la época. Además, es un fenómeno que inicialmente se produce en la dirección cardinal oriente: “Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo”. Se podría interpretar que los sabios estaban al oriente de Belén, luego el texto sencillamente afirma dónde se encontraban cuando sucedió el fenómeno. Sin embargo, esto se aclara en otra parte del texto: “… y la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que vino a pararse encima del lugar donde estaba el niño”.

Belén está al Occidente de la posición de los sabios, luego ¿cómo es posible que la conjunción que se observa en dirección Oriente, les indique la ruta hacia el Occidente? Aquí está la clave del asunto. El 12 de agosto del año 2 a. C, Venus y Júpiter se encuentran en conjunción próxima sobre el horizonte oriental; los sabios deciden viajar, lo cual toma meses de preparación, tiempo suficiente para que los planetas se separen, quedándose Venus en oriente y próximo al Sol, mientras Júpiter se va desplazando paulatinamente hacia el cenit y luego hacia el occidente, señalando así la ruta a Belén.

Efectivamente, el 11 de febrero del año 1 a. C., seis meses después, Júpiter se encuentra sobre el horizonte occidental, en este caso sobre Belén, continúa en la constelación Leo y esa noche en conjunción cercana con la estrella Regulus, “el pequeño rey”, “la estrella real”, la estrella más brillante de Leo.

Hay otras conjunciones en estas épocas que involucran a la Luna y los planetas en otras constelaciones, pero la de Venus y Júpiter en Leo es, a mi juicio, una buena interpretación científica de la estrella de Belén.