FRANCISCO MIRÓ QUESADA RADA

Por iniciativa de Iván Rodríguez Chávez (rector) y de Magdiel Gonzales Ojeda, presidente de la Comisión Encargada del Desarrollo de la Facultad de Derecho y Ciencia Política, la Universidad Ricardo Palma ha publicado un interesante libro sobre la Constitución vigente.

La obra reúne diversos artículos de destacados constitucionalistas, juristas y politólogos. El tema de la universidad, hoy en día en debate debido a un anteproyecto que de convertirse en ley afectaría su autonomía, es tratado a fondo por Enrique Bernales y el ya mencionado Iván Rodríguez, mientras que Magdiel Gonzales Ojeda, ex miembro del Tribunal Constitucional, se ocupa del tema de la descentralización.

Desde una perspectiva del análisis constitucional aunque considerando aspectos históricos, políticos, culturales, económicos y sociales, se pasa revista a importantes instituciones como el Poder Judicial, la democracia directa, la seguridad jurídica, el Tribunal Constitucional, los derechos fundamentales, el neopresidencialismo, las Fuerzas Armadas, el medio ambiente, cómo del autoritarismo se pasó a la democracia, el valor del ser humano en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y el principio de la supremacía constitucional.

Son diversos los autores, muchos de calidad y reconocimiento intelectual dentro del país y fuera de él. Además, figura un artículo de Marcial Rubio como rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Sin embargo, la obra que comentamos tiene como subtítulo “Aciertos, desaciertos y propuestas de reforma”. En este contexto creo que hay tres artículos que expresan lo esencial del debate sobre la Constitución.

El texto que nos rige ha sido criticado hasta la saciedad por Alberto Borea Odría, quien lo llama “instrumento” que se construyó en un “barro inmundo”, en referencia al contexto corrupto del fujimontesinismo. Entiende Borea Odría “que es una paradoja que un país democrático como el nuestro esté regido por un texto proveniente de una dictadura y que los peruanos no hagamos seriamente un esfuerzo de acabar con este embuste”.

Como informaron diversos medios de comunicación, Borea Odría y otros ilustres ciudadanos presentaron una iniciativa popular para derogar la Constitución vigente y regresar a la de 1979, aunque al parecer esta iniciativa ha quedado archivada en el Congreso.

En la otra cara de la moneda encontramos un artículo de Luz Salgado Rubianes, militante del fujimorismo y ex constituyente del llamado Congreso Constituyente Democrático (CCD). Ella reconoce que no es constitucionalista sino periodista y desde este punto de vista nos presenta un testimonio de su gestión como integrante de esa asamblea. Según Salgado Rubianes, dadas las circunstancias del momento, el país necesitaba una nueva normatividad que correspondiera a las necesidades de una “sociedad emergente, convulsionada y presta a insertarse en las nuevas prácticas económicas que movían el mundo entero”. Habla del rol que cumplió Carlos Torres y Torres Lara en la confección de la Constitución y sobre sus novedades. No advertimos ningún espíritu de autocrítica en esta autora, como en el caso de Borea Odría ningún espíritu de aceptar al menos algunos aportes de la Carta de 1993.

Entre ambas posiciones surge el análisis de Domingo García Belaunde, no es la suya por cierto una posición ecléctica entre las otras anteriores. A ella la podemos calificar de realismo crítico, incluso reconoce que él y Pedro Planas se equivocaron al sostener que duraría hasta la caída de Fujimori, pero no fue así. Inmediatamente García Belaunde pasa a explicar las causas de su vigencia. Algunas de ellas como el poco interés de la población y de los políticos, apoyo del gremio empresarial sobre todo en los segmentos A y B, que “sienten fascinación por el modelo económico porque les otorga garantía y seguridad” y también ciertos cambios realizados por los gobiernos democráticos que se han sucedido desde el 2001. En consecuencia, García Belaunde concluye que “no hay, no existe ambiente constituyente o preconstituyente que permita la vuelta a la Constitución de 1979 o para la convocatoria de una Constituyente”.

Estos son los hechos y esta es la realidad. Por otro lado, la Constitución no es lo que fue, desde el 2001 ha pasado por diversas reformas como el retiro de la firma del dictador, la derogatoria del artículo sobre la reelección inmediata y el reconocimiento del voto a los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional. Con esta tendencia podría haber otras reformas y está aún pendiente el tema de la bicameralidad.


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