Sonia Millones Alvarado

En el 2050, el 22% de la población peruana será adulto mayor. El crecimiento de este segmento de la población genera varios desafíos y oportunidades de reformas que el Estado ha iniciado. En este norte, el nuevo Congreso debe aprobar la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

El notable diplomático Javier Pérez de Cuéllar tenía 62 años cuando lideró las Naciones Unidas como secretario general, entre 1982 y 1991. A los 73 años, la antropóloga y catedrática Ruth Shady,dirige los trabajos de revalorización de la ciudadela sagrada de Caral. Ellos integran el grupo de los adultos mayores, población peruana cada vez más activa que plantea diversos retos al país y la sociedad.

En el Perú existen 3’497,576 personas de 60 años a más. El XII Censo de Población y VII de Vivienda realizados en el 2017 señala que ellos representan el 11.9% de la población total. Esa cifra es más del doble que en 1950, año en el que la población adulta mayor tan solo representaba al 5.7% del total, y en el 2050 la población adulta mayor en el Perú se incrementará al 22.4%, de acuerdo con un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Impacto en la pirámide

Esta mayor longevidad representa grandes desafíos para los sistemas de salud, educación, empleo, pensiones, entre otros servicios, reflexiona Liz Vela, comisionada de la Adjuntía para la Administración Estatal de la Defensoría del Pueblo.

La disminución de la fecundidad y de la mortalidad está impactando en la estructura de la clásica pirámide poblacional de edades y la proporción de personas mayores crece con rapidez.

“Esto también debe ser visto como una oportunidad para hacer reformas y desarrollar acciones desde los diversos ámbitos, tanto público como privado”, precisa.

La opinión la comparte el viceministro de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia, Daniel Sánchez, quien asegura que el Gobierno es consciente de estos desafíos y por ello, se están emprendiendo diversas acciones orientadas a mejorar la situación de este sector.

Informalidad

Uno de los puntos claves para generar oportunidades en los adultos mayores, apunta a reducir la informalidad en el país, que en la actualidad se sitúa en alrededor del 70%.

“La informalidad trae subdesarrollo y precariedad. Si no rompemos este círculo, tendremos más personas sin una jubilación digna. El Gobierno está muy enfocado en combatir eso y los ciudadanos también deben sumarse a este esfuerzo mediante diversas medidas, como dejar de adquirir productos y servicios de empresas informales”, asevera.

Empleo y pensiones

Para avanzar en reformas en ese ámbito, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos desarrolla el Plan Nacional de Acción (PNA) de Empresas y Derechos Humanos. Cuando finalice su elaboración este semestre, se tendrán más elementos precisos de cómo mejorar la situación y las pensiones de adultos mayores.

No obstante, el viceministro Sánchez adelanta que una de las prioridades será impulsar el trabajo formal y buenas condiciones laborales para ese grupo etario.

La idea apunta a que más empresas ejecuten buenas prácticas en las que se ofrece empleo formal a personas adultas mayores. En la actualidad, desde el sector privado hay pocas empresas, como Sodimac y Starbucks, que contratan a adultos mayores como un elemento importante para su competitividad. Las reformas, agrega, también deberán orientarse a diseñar más programas de fortalecimientos de capacidades para que más ciudadanos accedan a oportunidades laborales.

Para los ciudadanos de extrema pobreza hay iniciativas en marcha como el Programa Nacional de Asistencia Solidaria Pensión 65, que otorga subvención económica y diferentes servicios como parte de un proceso de envejecimiento con dignidad. El año pasado registró 561, 349 usuarios.

Además, hay iniciativas para fortalecer capacidades, y en ese contexto se ha logrado que más de 10,000 adultos mayores estudien en los Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA), del Ministerio de Educación. Asimismo, los adultos mayores están incluidos en el Plan Nacional de Derechos Humanos 2018-2021 y en ese marco se desarrollan esas y otras acciones como la Defensa Pública del Estado frente a situaciones de vulnerabilidad.

Más reformas

Para Liz Vela, de la Defensoría del Pueblo, también resulta importante que el nuevo Congreso apruebe y ratifique la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

En su opinión, este marco normativo –que ya ha sido aprobado por el Ejecutivo– permitirá fortalecer políticas frente al envejecimiento y la necesaria la aplicación de acciones concretas por parte de diversos organismos estatales en los ámbitos de educación, pensiones, empleo, salud, acceso a las comunicaciones, vida sin violencia, entre otros.

Por ejemplo, comenta, en el informe ‘Envejecer en el Perú: Hacia el fortalecimiento de las políticas públicas para personas mayores’, publicado el año pasado por la Defensoría del Pueblo, muestra que más de un 60% de esta población no está afiliada a un sistema de pensiones. “Lo cual significa que hay mucho por hacer”, subraya.

Vela propone además la generación de una data más amplia sobre la población adulta mayor y un observatorio sobre envejecimiento, en el que se pueda acceder a la situación y evolución de ese sector a niveles rural y urbano. Asimismo, sostiene que se deben diseñar nuevas carreras formativas a favor de ese sector, estrategias de educación y redes de ayuda a los cuidadores.

Desafíos sociales

La longevidad acarrea también otros desafíos en el ámbito social. Los prejuicios asociados a la edad castigan a los adultos mayores. La sociedad en general continúa relacionando la vejez con falta de productividad y dependencia, en muchas ocasiones haciendo caso omiso de su experiencia y sabiduría, comenta Luigui Vidal, director de la Central Informativa del Adulto Mayor.

Vidal sugiere mirar a esta generación como una población activa que sigue contribuyendo al desarrollo de sus familias y del país. Además, propone más estrategias integrales y de comunicación para que este sector tenga un papel más protagónico. El boom de la longevidad no debe generar vértigo, sino más optimismo, concluye.

Datos

60%  a más de los adultos mayores no están afiliados a un sistemade pensiones.