Artículo de información

José Carlos Botto Cayo y Abel Marcial Oruna Rodríguez

3 de julio del 2024

En 1997, cuando Internet apenas comenzaba a extenderse en el Perú y el mundo empezaba a vislumbrar el potencial de las tecnologías digitales, surgió una visión innovadora sobre el futuro de la democracia local. El concepto de “Municipios Virtuales” emergió como una propuesta revolucionaria para transformar la participación ciudadana y la gestión municipal en el umbral del siglo XXI. En un momento en que la World Wide Web aún era una novedad para la mayoría de la población, se exploraba cómo las nuevas tecnologías de la información y comunicación podrían redefinir la relación entre los ciudadanos y sus gobiernos locales.

La propuesta de los Municipios Virtuales se enmarcó en un Perú que apenas dos años antes había promulgado la Ley 26300 de Participación y Control Ciudadano, estableciendo un marco legal para la democracia participativa. En este escenario de cambio, se presentaba una visión audaz de cómo la tecnología podría llevar estos principios democráticos a un nuevo nivel. Desde el “Consejo Electrónico” conceptualizado en obras de futurología hasta el “Ayuntamiento Cibernético” propuesto por la Asociación Kybernesis, se invitaba a imaginar un futuro donde la participación ciudadana no estuviera limitada por barreras físicas o temporales, sino potenciada por las emergentes redes digitales.

De la Participación Ciudadana a la Democracia Digital

La idea del municipio virtual tiene sus raíces en la evolución de la participación ciudadana y la democracia representativa. En Perú, esta evolución se vio marcada por la promulgación de la Ley 26300 de Participación y Control Ciudadano en 1994, que estableció un marco legal para la democracia participativa. Esta ley garantizaba a los ciudadanos varios derechos fundamentales, incluyendo la iniciativa de reforma constitucional, la formación de leyes, el referéndum, y la revocatoria de autoridades, entre otros.

Paralelamente al desarrollo de estos mecanismos legales, la rápida expansión de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) en la década de 1990 comenzó a transformar la forma en que los ciudadanos interactuaban con sus gobiernos. Países como Alemania, Australia, Dinamarca, Canadá y Estados Unidos fueron pioneros en la aplicación de estrategias tecnológicas en los gobiernos locales, implementando páginas web municipales y sistemas de información en línea.

En este contexto de avance tecnológico, surgieron nuevas visiones sobre el futuro de la democracia local. El concepto de “Consejo Electrónico”, propuesto en obras de futurología, imaginaba un sistema donde los ciudadanos pudieran participar en la toma de decisiones locales a través de redes de televisión por cable, votando desde la comodidad de sus hogares. Esta idea sentó las bases para pensar en formas más avanzadas de participación ciudadana mediada por la tecnología.

En Perú, la Asociación Kybernesis dio un paso más allá al proponer el modelo del “Ayuntamiento Cibernético”. Este concepto visionario planteaba la interconexión de dos espacios físicos – el Consejo Municipal y un espacio ciudadano – a través de videoconferencias e internet. La propuesta buscaba crear un sistema donde los vecinos pudieran participar en tiempo real en las sesiones municipales, formular iniciativas, presentar propuestas y quejas, y tener acceso a la información municipal a través de “cabinas públicas” de internet.

El proyecto Kybernesis

La Asociación Kybernesis llevó a cabo su primer y único proyecto documentado en 1997 en el distrito de Villa El Salvador, Perú. Este proyecto piloto fue una colaboración entre la población civil, el Municipio de Villa El Salvador, la Asociación Kybernesis y algunos organismos privados. El objetivo era implementar un modelo de “ayuntamiento cibernético” para acercar a los vecinos a su gobierno municipal mediante el uso de tecnologías interactivas.

Para este proyecto, se utilizaron cinco locales comunales que fueron convertidos en cabinas públicas de Internet. Estos locales fueron equipados con un total de veinte computadoras y sistemas de videoconferencia para conectarse con el local municipal donde se llevó a cabo la sesión del Concejo Municipal. Los cinco centros comunitarios estaban distribuidos estratégicamente en Pachacamac, la Biblioteca Popular, el Parque Industrial y la casa de la juventud, todos conectados con la municipalidad.

Durante la sesión, los ciudadanos pudieron participar activamente utilizando las computadoras en los locales designados, asistidos por operadores encargados de asesorar sobre el uso del sistema. La participación se dio de dos formas principales: a través de videoconferencia y mediante el envío de preguntas por correo electrónico. El alcalde y los regidores recibían estas preguntas en computadoras instaladas en la municipalidad y las iban contestando una a una.

El procedimiento de la sesión incluyó la lectura de los proyectos de ley a debatir, seguida de una ronda de preguntas de los ciudadanos vía videoconferencia. Luego se procedió al debate, durante el cual los ciudadanos continuaron enviando preguntas por correo electrónico. Al finalizar, se realizó una votación de carácter referencial por parte de los ciudadanos, seguida de la votación oficial de los regidores. Este proyecto demostró el potencial de las nuevas tecnologías para fomentar la participación ciudadana y fortalecer la democracia local.

Propuesta para un Ayuntamiento Digital en Lima

En la actualidad, un proyecto municipal similar al de Kybernesis en Villa El Salvador podría implementarse en un distrito de Lima aprovechando los avances tecnológicos y la mayor penetración de internet. El primer paso sería establecer una colaboración entre el municipio elegido, organizaciones de la sociedad civil, empresas tecnológicas locales y universidades. Esta alianza permitiría reunir los recursos necesarios, tanto en términos de infraestructura como de conocimientos técnicos y apoyo comunitario.

La infraestructura física del proyecto consistiría en una red de puntos de acceso digital distribuidos estratégicamente por el distrito. Estos podrían incluir bibliotecas públicas, centros comunitarios y espacios municipales existentes, equipados con computadoras, tabletas y conexión a internet de alta velocidad. Además, se desarrollaría una plataforma en línea robusta y una aplicación móvil que permitirían a los ciudadanos participar desde sus propios dispositivos, ampliando así el alceso más allá de los puntos físicos.

El corazón del proyecto sería un sistema de “Sesiones de Concejo Virtual” donde los ciudadanos podrían participar en tiempo real en las reuniones municipales. Esto incluiría transmisiones en vivo de las sesiones, un sistema de preguntas y respuestas en tiempo real, y mecanismos de votación electrónica seguros para consultas ciudadanas. La plataforma también ofrecería acceso a documentos municipales, proyectos de ordenanzas, y foros de discusión sobre temas locales.

Para asegurar el éxito del proyecto, sería crucial implementar un programa de capacitación digital para los ciudadanos, especialmente para aquellos menos familiarizados con la tecnología. Esto podría realizarse a través de talleres presenciales en los puntos de acceso y tutoriales en línea. Además, se establecerían protocolos de ciberseguridad robustos y mecanismos de verificación de identidad para garantizar la integridad de las participaciones y votaciones. El proyecto se lanzaría como un piloto en un área específica del distrito, con planes de expansión gradual basados en la retroalimentación y los resultados obtenidos.