José Gálvez Barrenechea fue uno de las más grandes poetas peruanos del siglo XX. Además fue escritor, periodista, catedrático universitario y político. Como literato, se destacó por sus crónicas amenas e informadas sobre paisajes y costumbres de la capital peruana, que le valieron ser llamado el Cronista de Lima; y por su poesía elegante, depurada y armoniosa, circunscrita en el modernismo, siendo proclamado como el Poeta de la Juventud en 1908. Por su obra literaria se hizo merecedor de muchos premios.

José Gálvez Barrenechea
José Gálvez Barrenechea

Síntesis biográfica

Nació en Tarma el 7 de agosto de 1885 siendo sus padres el ingeniero Justiniano Gálvez y doña Amalia Barrenechea. Fue descendiente de José Gálvez Egúsquiza, héroe del combate del 2 de mayo de 1886 y José Gálvez Moreno, héroe de la guerra de 1879.

Estudió la secundaria en los colegios La Inmaculada y Nuestra Señora de Guadalupe. En este ultimo plantel cursó el quinto año en 1901, desempeñando el cargo de redactor de La voz guadalupana al lado de otros compañeros como Constantino Carvallo, Baltazar Caravedo y Hermilio Valdizán. En esa época publicó sus primeros versos.

Se graduó de doctor en Letras y abogado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con la tesis Posibilidad de una genuina literatura nacional (1915), en la que intentó establecer una historiografía literaria específica de la nación peruana. Ese mismo fue nombrado catedrático de literatura en la Universidad de San Marcos, de cuya Facultad de Filosofía y Letras llegaría a ser decano entre 1928 y 1931. Fue uno de los fundadores de La Crónica primer diario ilustrado del Perú (1912). En 1921 fue elegido alcalde de Tarma y senador por Lima varias veces.

En 1938 contribuyó a la fundación de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA), de la que fue su primer presidente. Escribió poemas y mulizas. Entre sus obras principales destacan Una Lima que se va, Chismografía Nacional, Estampas Limeñas, Calle de Lima, Evocaciones y Remembranzas. Sus poemarios: Bajo la Luna, Jardín Cerrado, Canto a España, Paz Aldeana. Además compuso El Himno a la Juventud por lo que sus amigos sanmarquinos le llamaron El poeta de la juventud y por sus méritos en el periodismo fue llamado El Cronista de Lima.

Se hizo merecedor de muchos premios y reconocimientos. Desempeñó cargos académicos y políticos con acierto. En 1945 llegó a ser elegido Vicepresidente en el gobierno de José Luis Bustamante Rivero.

Falleció el 8 de febrero de 1957 en el cargo de Presidente del Senado de la República.

Trayectoria como poeta

Se dio a conocer en 1910 a raíz de su victoria en los Juegos Florales de la Universidad de San Marcos con la composición titulada “Himno de la Juventud”, poema que se haría sumamente popular.

En su primer libro de poemas, Bajo la luna (1909), recogía los mejores logros de la etapa final del Modernismo. Atento a las influencias procedentes de Europa (particularmente, Juan Ramón Jiménez), se mostró luego más interesado por las propuestas del simbolismo en libros como Jardín cerrado. Poemas y canciones (1912). Otros poemarios posteriores fueron Canto a España (1924), Pindárica. A Grau en su primer centenario (1934) y Canto jubilar a Lima (1936).

Trayectoria como político

  • Fue miembro de la Junta de Gobierno en 1931; Embajador Plenipotenciario en Colombia (1934 – 1936).
  • Presidente de la Cámara de Senadores en dos oportunidades.
  • Encabezó el Frente Democrático Nacional (1945.) y fue electo Primer Vicepresidente de la República. En 1956 obtuvo, junto con Raúl Porras Barrenechea, la más alta votación en la lista independiente por Lima.
  • Como Ministro: Ejerció diversas carteras: Educación, Hacienda, etc.

Fuentes

JOSÉ GABRIEL GÁLVEZ BARRENECHEA [1]. Consultado: 23 de febrero de 2018

PLENITUD

Sentir que se ha cumplido con el sueño
de ser un hombre, en el concepto justo;
llevar sobre el espíritu un augusto deber,
que purifique nuestro empeño.
Tener para la vida un don risueño
aunque el Destino se nos muestre injusto;
para que pueda el ánimo robusto
constantemente renovar su ensueño.

No claudicar en la altitud vencida,
para, en complicidad con la Suerte
grabar sobre la arena nuestro nombre.

Ser en la Vida un ejemplar de vida
¡y, entonces esperar que la Muerte
tenga el orgullo de vencer a un Hombre!

Poeta José Gálvez (1912)