Nathaly Jiménez Chava

Nació un 6 de julio de 1967 en Talara, Piura. Sus padres, Jorge Pinedo y Roda Hoyle, disfrutaron de las bellas tierras norteñas hasta que el pequeño Jorge cumplió 9 años.

La familia Pinedo decidió empezar su vida en Lima y vivió en diferentes distritos hasta que lograron el objetivo de la vivienda propia.

Primeros estudios

En 1985, con 17 años, Jorge decidió estudiar ingeniería petrolera e ingresó a la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI); lamentablemente, las huelgas en las universidades públicas que solían darse en esa época impidieron un avance sostenido en su carrera.

Tras culminar el primer ciclo en un año, los padres de Jorge decidieron que el extranjero era la mejor opción para el futuro de su hijo, lejos de las huelgas universitarias y suspensiones de clases. Con el apoyo familiar, eligió Londres como el lugar en el que comenzarían sus sueños.

En marzo de 1986, llegó a Reino Unido. El cambio de idioma le afectó en un inicio, por lo que tomó estudios de inglés y, tras culminarlos, el siguiente paso era la universidad.

Después de un año de preparación, ingresó a la Universidad Heriot-Watt, donde cursó una licenciatura en Ingeniería Mecánica y Offshore. Asimismo, en dicha casa de estudios obtuvo su maestría en Ingeniería de Petróleo.

Trabajos en el mundo

Jorge empezó a trabajar como ingeniero en 1990, cuando obtuvo su primera pasantía en Holanda para la empresa petrolera Schlumberger. Estuvo un mes en dicho país, y regresó a Reino Unido para hacer otras prácticas en British Petroleum por dos meses.

Antes de finalizar los estudios de posgrado, se enteró de que la empresa Schlumberger tenía una vacante y fue con todo por dicha oportunidad.

“Convencí al reclutador de que tenía que elegirme. Me dieron la región en la que iba a trabajar y era Pakistán”, recuerda.

Es así que comenzó su travesía por el mundo, al laborar en Egipto, Kuwait, Australia, Indonesia y Dubái. En el 2015, una oportunidad de trabajo lo traería de vuelta al Perú. Un puesto como gerente en una compañía petrolera le permitió estar cuatro años aquí.

Su vida en Omán

En mayo del 2019, la llamada de un amigo cambiaría todos sus planes. Le ofrecieron un nuevo puesto de trabajo en la lejana Omán y lo aceptó.

Desde la mitad del 2019, Jorge disfrutó los días libres con su familia, que viajaba desde Canadá a verlo. Todo ello cambió con la llegada del coronavirus en el 2020, cuando se cerró la entrada al país del Medio Oriente.

“La vida en Omán es tranquila, no es tan difícil, pero cuando vino el covid-19 todo se cerró. Sin embargo, con mi emprendimiento he mantenido mis días ocupados”, comenta.

Emprendimiento

Su vida como ingeniero petrolero lo ha llevado a diversos países, pero tenía clavada la espina de emprender negocios peruanos. Junto con su socia, Mayra Pimentel, empezaron la idea cuando ambos trabajaban en el Perú.

Sin experiencia alguna, ingresaron al mercado gastronómico con su restaurante Las tres señitos, emprendimiento que ofrece delivery de comida típica de las tres regiones del Perú y que en poco tiempo ha obtenido éxitos, un reto que Jorge ha sabido llevar adelante desde Omán, de modo virtual.

“La idea es exportar el concepto del Perú. Esperamos abrir restaurantes en diferentes países para que la comida peruana tenga más reconocimiento del que ya tiene”, subraya.

No hay duda de que Jorge Pinedo tiene sus metas claras, como seguir con sus emprendimientos de gastronomía y salud ocupacional, con los que genera más trabajo en esta difícil situación de la pandemia del covid-19.

No hay día en que no espere volver a abrazar a su esposa y a sus dos hijos. Sabe que pronto podrá hacerlo y eso lo fortalece. Mientras, sigue adelante en su emprendimiento y en la construcción de un mejor futuro para sus seres queridos.

“Lo que me ha llevado a conseguir cada trabajo de mi vida es la integridad; si no sabemos algo, no hay que mentir para obtenerlo. Ser honesto te abrirá muchas oportunidades que te llevarán al camino del éxito”, nos dice con mucha satisfacción.