Mercurio es usado por más de cinco siglos para extraer oro de forma artesanal, pero es tóxico y contaminante

Por: Ítalo Vergara

Un equipo de expertos del Laboratorio de Electroquímica Aplicada de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) se encuentra trabajando en el desarrollo de una alternativa al uso del mercurio para la extracción artesanal de oro. El proyecto fue financiado por Prociencia, con un monto que asciende a los S/ 360 mil soles.

El doctor Adolfo La Rosa Toro Gómez, docente principal de la Facultad de Ciencias de la UNI y jefe del laboratorio que ejecuta el proyecto, explica a la agencia Andina que, actualmente, los mineros artesanales usan mercurio para la extracción o explotación del oro que se encuentra en las arenas aluviales (aquellas que permanecen en el suelo después de una inundación fluvial).
El problema con el uso de este elemento metálico es que contamina en exceso, además de ser altamente perjudicial para la salud de los mismos mineros artesanales y las familias que viven cerca de las zonas de extracción (sobre todo niños). Además, es muy caro: las mineras lo consiguen (bajo regulación) en el mercado formal por un valor de S/ 1,500 soles el kilo; en el mercado negro se vende por S/ 700 soles el kg.
Como solución, los expertos de la UNI plantean el uso de una mezcla especial entre hipoclorito de sodio y cloruro de sodio; es decir, lejía y sal, respectivamente. Aquí se lleva a cabo un proceso de lixiviación en el cual hay un contacto sólido-líquido (arena y oro con la mezcla de lejía y sal). Así, se disuelve el oro para luego removerlo y recomponerlo como metal sólido. Esta propuesta fue destacada por el ministro del Ambiente, Modesto Montoya, quien visitó los laboratorios de la UNI para conocer de cerca el proyecto.
“Lo que podemos hacer es reemplazar el mercurio. Se buscó elementos químicos no contaminantes que hagan que el oro se separe de la arena aluvial. Encontramos que los elementos que podrían cumplir esta función son el hipoclorito de sodio y el cloruro de sodio: lejía y sal. La mezcla de ambos, con el manejo adecuado del pH [la acidez de la solución] permitiría disolver el oro”, comenta La Rosa Toro.
Por ello, el grupo de investigación diseñó y fabricó un dispositivo para tratar la arena aluvial con oro, en donde se pudo alcanzar una eficiencia cercana al 100%, en un tiempo de seis horas, obteniendo oro de alta ley (muy puro). En cambio, con el mercurio no se recupera todo el oro, sino que solo se llega al 80%, y con una pureza mucho menor.
¿Por qué y cómo se usa mercurio para la extracción de oro?
A pesar de sus pocos beneficios, las mineras formales y los mineros artesanales siguen usando mercurio en grandes cantidades, siendo este método uno de los más usados alrededor del mundo. Así, los mineros artesanales emplean el azogue (como se le conoce también al mercurio) para separar y extraer el oro de arenas aluviales.
De esa manera, el mercurio se adhiere al oro y forma una amalgama (unión que permite la separación del oro y la arena en donde se encuentra). Luego, la amalgama es calentada a altas temperaturas para evaporar el mercurio y lograr obtener el oro.
Según el investigador, esta técnica se usa desde tiempos de la Colonia, pues anterior a ella, los mineros artesanales del Tahuantinsuyo separaban el oro de la arena aluvial de forma manual. “Los españoles trajeron el ‘método del azogue’ y, con ello, utilizaron mercurio en grandes cantidades”, explicó.
Esta técnica aplicada por más de cinco siglos es incluso poco económica, debido a los altos precios del mercurio. En cambio, la lejía cuesta menos de S/ 3 soles el litro y la sal de mesa, como la conocemos, S/ 1.50 el kg. En el proceso no se usarían más del 1% de concentración de ambos componentes. Otros elementos que también se emplean, como el sulfato ferroso, son igual de baratos.
Lo que podría generar un alto costo es la fabricación de los equipos o dispositivos a usar, como los tambores rotatorios en donde se mezclan la arena aluvial con la mezcla lixiviante, aunque, como explica La Rosa Toro, es una inversión que a la larga resulta sostenible.
Se han planteado nuevas técnicas de extracción de oro usando otros elementos, como el cianuro. Pero, a pesar de ser más efectivo, es mucho más tóxico y contaminante que el mercurio. Su manipulación debe ser más cuidadosa y a cargo de especialistas capacitados. Además, el cianuro se usa preferentemente cuando el oro está en muy baja ley (baja pureza). “El oro de la selva es de más alta ley”, precisa La Rosa Toro.
Pasivos ambientales: otro peligro derivado del uso del mercurio
Luego de la extracción del oro usando mercurio quedan desperdicios, que son conocidos también como pasivos ambientales. “Se extrae el oro de la arena. No muy eficiente, porque el mercurio no lo es. Se puede extraer un 80% a 85% del oro, y lo que queda en la arena son residuos de mercurio, esos son pasivos ambientales”, explica el experto.
Debido a su densa acumulación, la arena con mercurio no puede ser almacenada en espacios cerrados, sino en ambientes abiertos. Dado que el mercurio es un metal volátil, se transmite al aire y viaja por toda la zona, en un rango de varios kilómetros, contaminando el ambiente.
Este proyecto de la UNI fue ejecutado entre los años 2016 y 2019 en Madre de Dios, específicamente en la zona del Delta I, Bajo Puquiri. “La extracción aluvial de oro en Madre de Dios representa aproximadamente el 20% de toda la producción de oro que tiene el Perú. No es nada despreciable. Económicamente sostiene a miles de familias”. Se contó con el apoyo de la Asociación de Mineros Artesanales del Bajo Puquiri.
Actualmente, el equipo de investigación espera hacer un escalamiento del proceso, trabajando con más de 200 kilos en una planta piloto que medirá la eficiencia, tiempo y pureza del oro obtenida.
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