José Vadillo Vila

Especialista recuerda la necesidad de tomar en cuenta las realidades de los maestros y alumnos a la hora de las evaluaciones. Advierte que un grupo de “profesores analógicos” se resiste al uso de las TIC en el aula.

“El desafío para el próximo año será hacer un programa educativo que  combine la educación presencial con la educación a distancia, desde la educación básica”, opina Hugo Díaz Díaz, especialista en políticas educativas y asesor principal del portal Educared Perú.
“Las clases  no volverán a ser lo que fueron antes. Seguramente, ya no habrá salones de 30 sino de 15 alumnos. Tampoco los chicos irán a diario al colegio. Tenemos que preparar este nuevo modelo; adaptar las metodologías y formas de evaluar a los estudiantes; hacer tratamientos distintos de educación a distancia de los más pequeñitos a los chicos de quinto de secundaria. Tenemos que empezar a trabajarlo, porque el 2021 está a la vuelta de la esquina. De lo contrario, se harán muchas improvisaciones”, advierte el expresidente del Consejo Nacional de Educación.
-La pandemia del covid-19 volvió a la fuerzas las tecnologías de la información y comunicación (TIC) una realidad en el aula. 
-Los cambios en la sociedad, producto de las TIC, han sido impresionantes y acelerados, a tal punto que hoy, un profesor que no esté involucrado en estas herramientas, que sólo sea analógico, no tiene cabida en el sistema educativo. En el país se ha querido avanzar en la introducción de las TIC en el sistema educativo. Hemos tenido proyectos como el Huascarán o “Una laptop por niño”, pero no fueron bien diseñados y no generaron el impacto debido.
-Este grupo de “profesores analógicos”, ¿qué porcentaje representan en el Magisterio peruano?
-Si bien la mitad de los docentes tienen correo electrónico y acceden a internet, el porcentaje baja mucho cuando se trata que ellos utilicen las TIC en los procesos de enseñanza; que el uso de recursos tecnológicos genere el interés de los estudiantes por aprender y que los lleve a tener un mayor protagonismo en sus aprendizajes.
 
-¿A qué se debe esta brecha en el uso de las TIC? 
-Por un lado, los centros que forman profesores no han renovado sus programas de estudio. Y, de otro lado, la capacitación que se ha hecho para la implementación del currículo a los docentes ha estado más orientado a trabajar las competencias o la evaluación, pero el tema tecnológico se descuidó.
-El domingo 17 se celebrará el Día Mundial del Internet. ¿Qué modelo de proyecto debería de tomar el Estado para desarrollar las TIC en las aulas?
-Los futuros proyectos del Estado, de impulso del mundo digital en las aulas, ya no deberían de limitarse a la entrega de computadoras a las escuelas. Deben de ser proyectos integrales: además del equipamiento, deben cubrir la capacitación, el acompañamiento, la buena dotación de materiales y alianzas con instituciones que puedan colaborar en la producción de softwares educativos. Además de un fuerte compromiso de los padres de familia en la educación sus hijos. De lo contrario, sus impactos serán reducidos para las escuelas y los estudiantes.
Díaz Díaz pone como ejemplo lo avanzado por Educared Perú. En el año 2000 se lanzó este portal, una iniciativa de la Fundación Telefónica. Su perfil fue cambiando y pasó de solo presentar artículos monográficos a producir materiales interactivos y ejecutar proyectos con las escuelas. Hoy, tienen el proyecto “Aula Digital”, el cual, solo el año pasado, llegó a los 400 mil estudiantes y los 20 mil profesores de todo el país. “El norte del proyecto fue que los profesores usen las TIC en sus clases, y que, a medida que enseñaban Matemáticas o Comunicación, también se preocuparan en desarrollar habilidades actividades digitales en los estudiantes, de acuerdo a los estándares del Currículo Nacional.
-¿Qué puede decir que la actitud de los profesores frente a las TIC? 
-Ha sido un proceso muy interesante. En el 2018 empezó Aula Digital, lo que hace es que las escuelas primarias, por lo menos una vez a la semana, los profesores deben de trabajar con sus alumnos utilizando las herramientas digitales. En un escenario como el peruano, donde tenemos un promedio de edad de 46 a 47 años, del profesor que enseña en una escuela pública, muchos de ellos son resistentes al uso de la tecnología. Lo que ha sucedido en muchísimas escuelas es que la presión de los niños y de los padres de familia ha obligado a los profesores a utilizar la tecnología.
-¿Hay otras ventajas que da el adaptar las TIC al aula?
-En un aula que utiliza tecnología se encuentra chicos que trabajan concentrados en sus tabletas con los materiales interactivos, tratando de resolver ejercicios planteados. Hay un concepto de disciplina totalmente distinta al del aula convencional. Los chicos se ayudan entre sí; el profesor tiene un computador donde controla el trabajo y ve qué niño necesite ayuda. Todo cambia. Incluso el sentido de conservación del equipamiento: he visitado 200 escuelas y no he visto una tableta que rota o malograda por descuido. Las escuelas tienen protocolos que respetan niños y profesores, y los padres colaboran invirtiendo en seguridad del material. Y el profesor necesariamente tiene que seleccionar el material y saber qué tipo de logros tendrán sus alumnos al final de la clase. Pero que solo la educación a distancia resolverá los problemas del país, no es cierto. Debe de haber un equilibrio entre ambas modalidades, a distancia y presencial. Ambas son claves para el futuro.
-Pero la valoración que se dan muchos padres al trabajo virtual del maestro, es bajo, frente a la educación presencial. 
-Eso que con la educación a distancia lo profesores trabajan menos, no es cierto: hay un trabajo muy fuerte. Los primeros mensajes que se dieron cuando se dispuso el uso de la educación a distancia cuestionaban las pensiones en las escuelas privadas. Decían que tenían que estar acorde con las horas de clase que los niños recibirían. Se hizo daño a la introducción del sistema. Por un lado, los profesores no estaban capacitados; han tenido que desarrollar habilidades para trabajar con sus alumnos en medio de sus limitaciones; muchos no tienen computador en casa y lo hacen desde su celular; carecían de planes de datos y han tenido que comprarlos. Los chicos tampoco estudian a la misma hora, porque el computador puede estar ocupado por otros miembros de la familia; y es difícil que el profesor se comunique con todos sus alumnos a la vez. Entonces, su horario se hace permanente, de todo el día. Además, el chico ahora trabaja solo, sin un profesor al lado y, muchas veces, el padre de familia, dependiendo de su nivel de instrucción educativa, puede o no ayudar a su hijo.
-¿Cuál es su mirada sobre las evaluaciones de los alumnos con estas herramientas digitales?
-Implica desafíos. Es difícil hacer una evaluación permanente de lo que los alumnos trabajan. Hay que tener en cuenta que la calidad de internet en el resto del país, no es igual a la de Lima. Hay pocas ciudades con un internet relativamente bueno; el resto funciona a medias o mal. Es un tema a tomar en cuenta al organizar los procesos educativos. A pesar de todo esto, hay profesores que hacen muy buenas cosas con sus alumnos.
-¿Sería mejor opción la evaluación final y no la permanente?
-Sí. Por ejemplo, en el caso del Ministerio de Educación, ‘Aprendo en casa’, tiene tres modalidades, radio, televisión e internet. En el caso de los dos primeros, no hay un feedback que pueda hacer el docente porque esos chicos no están comunicados por el internet. Como el profesor no puede movilizarse casa por casa, ¿cómo hace la evaluación? Las situaciones son muy distintas de un aula a otro, de una escuela a otra. Hay aulas donde muchos alumnos tienen internet y tablets. Y, otras, serán muy pocos. Entonces, una norma nacional un poco rígida para estas circunstancias no es lo más aconsejable. El Minedu trata de recoger los aportes, pero hay que ser mucho más incisivo e insistente en la libertad y la capacidad de decisión del profesor de acuerdo a las circunstancias específicas suyas y de los alumnos, sobre qué evaluar y en qué momento hacerlo.
-¿Qué aspectos positivos ve en la estrategia ‘Aprendo en casa’?
-No obstante todas las limitaciones que pueda tener el programa, el mérito está en que el proceso de aprendizaje de los chicos no se ha suspendido. Eso es lo más importante. Hay muchos estudios en Estados Unidos y los países europeos que demuestran que las vacaciones escolares de dos meses significan una pérdida de aprendizajes de los alumnos, cuando se reincorporan al nuevo año escolar, de más o menos cuatro semanas. ¡Imagínese si no se hubiere dado el inicio del año escolar, cuánto tiempo de recuperación de aprendizajes hubiese sido necesario! El esfuerzo es sumamente meritorio. Claro, en el camino tendrá que ir mejorando. Y tomar conciencia de que el Estado tiene que desarrollar alianzas. En la esfera empresarial, de la educación privada, hay muchas cosas que el Minedu lo está cogiendo para fortalecer ‘Aprendo en casa’. Por ejemplo, la Fundación Telefónica ha cedido muchos de los materiales de su proyecto Aula Digital para que sean usados libremente por la estrategia nacional.