Luis Fernando Botto Cayo
Juez Superior (P) de Madre de Dios en Poder Judicial del Perú

En nuestro paso por la hermosa ciudad de Puerto Maldonado, como magistrado, he tenido la ocasión de encontrarme con abogados sumamente formalistas, que han discrepado con mi concepción del derecho, así una diferencia fundamental está en la postura ideológica del formalismo jurídico, conforme a esta apreciación; existen diferentes medios de interpretación de la ley, pero no todas ellas, son útiles para dar un resultado válido; estos nos hace recordar un antiguo ejemplo del jurista Luis Recaséns Siches, nacido el diecinueve de julio de mil novecientos tres en Guatemala, quien trata de dar una respuesta al formalismo jurídico, desechando antiguos mitos; uno de sus ejemplos clásicos, es el siguiente: “En una estación de ferrocarriles, en la Europa Central, había un letrero que prohibía expresamente el ingreso de perros al andén de pasajeros; esto debido a las molestias que se habían generado al público; un buen día un aldeano se presente con un oso, siendo intervenido por agentes de la policía impidiéndole el acceso y alegando su prohibición, es verdad que dicha prohibición, había sido regulada en las normas de ferrocarriles de dicha nación Europea; sin embargo, se referían a canes, y no a osos, entonces el campesino, disgustado ante la prohibición de viajar con su oso, reclamo de manera airada, que la prohibición era sobre los perros y él no estaba viajando con un perro sino con un oso”; en este sencillo ejemplo, podemos ver, que la interpretación de la ley, va más allá de la racionalidad lógico formal, este método es inútil, sino se aplica la razonabilidad, que hoy en día, junto con la proporcionalidad, son dos elementos indispensables para la interpretación, conforme a la Constitución; pero volviendo al ejemplo, podría haber una división en la opinión de los lectores, sobre si era acertada la posición del campesino, o no lo era; partiendo desde un punto racional para solucionar este problema, entendemos que lo que pretendía la norma, era evitar la molestia que era causada en los andenes, de los ferrocarriles, a los pasajeros; por ello en toda norma existe una condición suficiente y una condición necesaria, lo que Recaséns trataba de demostrar es que, en el caso propuesto existía una condición suficiente “los perros”, ya que de no haber sido así, tendría que expresarse en el reglamento, “solo a los perros les esta prohibido ingresar al andén” que es la condición necesaria, pero esto no fue así, por lo tanto un jurista, debe interpretarlo del modo en que se concibió dicha reglamentación, es decir, que debe prohibirse a los perros (por las molestias que causan a los pasajeros) a viajar en el andén del tren; allí la interpretación se hace por analogía, es decir “los animales que causan molestias a los pasajeros en el andén deben ser prohibidos”; ello nos demuestra una fórmula abierta o una laguna, dado que, se debe interpretar este ejemplo conforme a la racionabilidad y no a la lógica formal, error de concepto de muchos agentes del derecho que son denominados como formalistas, quienes seguramente y de acuerdo a su formación jurídica, la lógica formal los induciría a permitir que el oso ingrese en el andén de pasajeros, sin tener en cuenta las consecuencias nefastas de sus decisiones, porque se estaría permitiendo que la norma que se ha dado, para proteger el bienestar de los pasajeros, sea perjudicada, por la presencia de un oso, que constituye un peligro aún mayor, lo cual no es nada razonable; por lo tanto, cual es la solución correcta para la determinación de este caso, se debe o no se debe permitir el ingreso del oso.; por ello, para no incurrir en este grave error de concepto, se tiene que mantener un equilibrio entre los hechos fácticos y la norma que debe interpretarse, sin duda se debe dejar atrás los formalismos extremos, e interpretar las leyes como lo hemos hecho en este ejemplo, aplicando un criterio de razonabilidad y proporcionalidad; de esta manera la decisión adoptada, podrá ser más justa y legitima para el derecho, así también lo expresa la jurisprudencia del Tribunal Constitucional en cuanto a la forma de interpretar la ley “El test de razonabilidad es un análisis de proporcionalidad que está directamente vinculado con el valor superior justicia; constituye, por lo tanto, un parámetro indispensable de constitucionalidad para determinar la actuación de los poderes públicos, sobre todo cuando ésta afecta el ejercicio de los derechos fundamentales. Para que la aplicación del test sea adecuada, corresponde utilizar los tres principios que lo integran: fin válido e idoneidad, necesidad y proporcionalidad en sentido estricto”; de este modo si no se visualizan los fines y repercusiones de las decisiones judiciales y la trascendencia de los errores formalistas se podrá incurrir en errores tan graves como en este simple ejemplo del perro y del oso, u otros más complejos, y no se podrá afirmar un verdadero conocimiento del derecho, por parte de los que sostienen esta doctrina.