En plena segunda ola de la pandemia y la necesidad del personal de primera línea por la vacuna contra el COVID-19, una noticia generó revuelo entre las autoridades, la comunidad científica y la ciudadanía.

Se trató de un informe propalado el último viernes por el programa Beto a Saber, en el que se ponía en duda la eficacia de la vacuna del laboratorio Sinopharm.

No obstante, este informe fue blanco de críticas y explicaciones por parte de las partes implicadas a cargo de los ensayos clínicos en el Perú porque, entre otras cosas, aclararon que no se trataba del resultado final de un estudio concluyente, sino de uno preliminar.

El programa periodístico insistió en que la información presentada corresponde a los resultados del Estudio Clínico de la Fase 3 de Sinopharm realizados en la Universidad Privada Cayetano Heredia y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, aunque el estudio solo tendría las conclusiones de la primera casa de estudios.

También el programa periodístico informó que la eficacia de las vacuna alcanzaba un 33.3% en el caso de la cepa de Wuhan y de 11.5% para la cepa de Beijing, China. Estas cifras, en realidad, fueron consignadas al revés: 11.5 % para el primero y 33.3 % para el segundo.

PRELIMINAR

Pero fue la investigadora principal de la Universidad Cayetano Peruana Heredia (UPCH) del estudio clínico de la vacuna de Sinopharm, Coralith García, quien dijo ayer por la mañana que el informe revelado está “incompleto” y es “preliminar”.

Explicó que los resultados preliminares del ensayo de la vacuna de Sinopharm están basados en 7 mil 500 voluntarios que son asintomáticos, y no en la totalidad del grupo, que son 12 mil.

“Quiero aclarar que esto (el estudio preliminar) está basado en casos que tuvieron un PCR positivo. Pero no dice que se traten de casos confirmados, leves, moderados, severos o críticos porque esta información la vamos a tener a futuro. Aquí (en el estudio preliminar) solamente son los pacientes sospechosos (…) que puede ser un paciente asintomático que tuvo un PCR positivo. Aquí no están los casos sintomáticos”, dijo.

Asimismo, estimó que el resultado final del estudio recién se conocerá en unas ocho semanas.

“La información limpia, final, no la tenemos en este momento. Vamos a contar con esa información en un tiempo futuro, digamos ocho semanas”, detalló.

¿Y qué estudio determinó que las vacunas de Sinopharm sean aptas para su inoculación en personas?, preguntaron. “La decisión para la compra de las vacunas de Sinopharm no fue en base al estudio peruano, que aún no tiene resultados definitivos, sino de estudios hechos en otras partes”, respondió.

Además, la investigadora apuntó que hay otros resultados de ese informe preliminar que no se difundieron en el programa periodístico, tales como que un 91% de las personas vacunadas tiene menos probabilidad de hospitalizarse de las que recibieron placebo.

DEFENSA

Más tarde, la premier Violeta Bermúdez indicó que el informe periodístico sería un documento incompleto, pues, según dijo, faltaría más del 40 % de información sobre los ensayos clínicos de fase 3, realizados por la UPCH.

“Al parecer este es un documento, y digo al parecer porque nosotros no lo hemos visto, es un documento incompleto según lo que han informado. Faltaría más del 40 % de información respecto a los ensayos clínicos que se han realizado en nuestro país”, aseveró Bermúdez.

También señaló que la referencia para negociar las vacunas con Sinopharm fueron los resultados internacionales, que registran un 79,3% de efectividad y no el estudio peruano.

Entre tanto, a través de un comunicado, la embajada China en el Perú informó que el laboratorio chino indicó que es sumamente irresponsable revelar datos no verificados, no científicos, imprecisos e incompletos y que podrían generar confusión.

“Los datos en el reportaje son incompletos, no cuentan con carácter científico y no reflejan de una manera auténtica ni completa el efecto protector de la vacuna. No tienen valor de referencia”, señaló el comunicado.

EXPERTOS

En diálogo con Correo, el epidemiólogo Antonio Quispe indicó que el gobierno “tiene mucho que explicar” a la población sobre la efectividad de las vacunas, dado cuenta que aún “nos encontramos en resultados preliminares”.

“Los resultados del estudio de la fase 3 de los ensayos clínicos aún no han sido reportados. Preocupa esto porque se están dando millones de dosis de esas vacunas, a sabiendas de que no se conoce su eficacia”, expresó Quispe.

En ese sentido, planteó que el gobierno debe romper el contrato con Sinopharm, ante lo que considera como claras evidencias de corrupción. “La Universidad Cayetano Heredia ha perdido legitimidad también para los ensayos al igual que el INS, que estuvo a cargo de fiscalizar la efectivad del ensayo. No se pueden tomar decisiones en base en conjeturas”, subrayó.

Por su parte, el epidemiólogo del Instituto Carrión Jorge Samamé sostuvo que la información difundida responde a un informe no concluyente, debido a que el ensayo clínico de la vacuna china aún se realiza en el país.

En ese sentido, cuestionó que se hiciera “una interpretación muy a la ligera”, y que no se canalizaran las dudas sobre el estudio con enfoque ético hacia las autoridades pertinentes.

Samamé también destacó que el referido ensayo se ha visto involucrado en cuestionamientos anteriormente tras la revelación del ‘Vacunagate’, lo que podría poner en riesgo las  investigaciones de corte similar en el país.

”Todo ensayo clínico tiene un inicio y un final. En el camino, uno puede evaluar como se está comportando el estudio, pero no significa que yo puedo publicarlo y decirlo. Por una parte, no estoy de acuerdo con que se diga algo que no ha terminado. Y dos, me parece que también el ensayo clínico ha tenido varios errores porque ha ocurrido el Vacunagate, entre otras cosas”, indicó.

”Por ética, como científico, tengo que ser consciente y racional. No es una información que me diga cómo acabó el trabajo de investigación, es solo una proyección. Esto puede cambiar en el tiempo porque aún faltan otros datos de los que son placebos”, recalcó. Samamé sostuvo que aún se debe esperar a la publicación de las conclusiones finales del estudio “y no asustar a la población”. “Yo no estoy de acuerdo ni en desacuerdo con el Gobierno pero, como científico, hay que ser ético y responsable”, expresó.