María Fernández Arribasplata

Ante el derrame de petróleo urgen tecnologías a gran escala, como skimmers, o técnicas de biorremediación ambiental.

Después del derrame de petróleo en la refinería La Pampilla, ocurrido el 15 de enero pasado, surgieron diversas iniciativas y voluntariados que apoyaron en las labores de limpieza, rescate de animales e incluso impulsaban la recolección de cabello para usarlo en las labores de absorción del hidrocarburo.

Esta última iniciativa llamó la atención y generó la participación de instituciones y un sector de la población a escala nacional. Sin embargo ¿qué tan útil es el cabello humano en estos trabajos de remediación a gran escala, cuando –según expertos– el área de mar dañada por el derrame de petróleo equivale a 10,000 estadios juntos?

Poco efectivo

En entrevista con El Peruano, la química ambiental y especialista en remediación de daños, Jenny Zenobio, explicó que el método del cabello para absorber el petróleo – antes utilizado en el derrame en las islas Mauricio, ubicada en el océano Índico– no aplicaría a nuestra realidad.

“Cuando elegimos un método de tratamiento no se trata simplemente de copiarlo, aquí (en el Perú) las condiciones son diferentes. El problema con el cabello –como cualquier absorbente orgánico– es que absorberá el petróleo y el agua, pero cuando absorbe el agua el peso de las “salchichas” con el cabello se incrementan y se hundirán, contaminando con petróleo otro nivel: el fondo del mar”, explicó.

Otro punto –agregó Zenobio– es luego qué se hace con esas “salchichas” que están con el petróleo, cómo se eliminan.

“Existen tres formas: desecharlas a un vertedero, degradarlas o incinerarlas. Cualquiera sea el método elegido, este debe realizarse adecuadamente por profesionales con experiencia en el área; de lo contrario, puede propagar aún más la contaminación actual o generar nuevos contaminantes producto de los tratamientos de degradación,” enfatizó.

Tecnologías adecuadas

Para la química ambiental, en el caso peruano se podrían utilizar los skimmers, que succionan el petróleo del mar y separan el agua del petróleo. Luego se podría reusar ese petróleo. Junto a este método también se podría utilizar –a largo plazo– la técnica de biorremediación ambiental, que es la más amigable con el medioambiente y a largo plazo remueve el petróleo.

“También existen absorbentes comerciales disponibles, pero tienen el mismo problema que el cabello, succionan agua y se hunden; y además pueden desprender partículas pequeñas, lo que lleva otra vez al petróleo a dispersarse”, señaló.

Para cualquier aplicación de estos métodos, indicó la científica, tiene que haber un equipo de evaluación de riesgos.

“Repsol no está usando las técnicas adecuadas, ni el personal adecuado. He visto por fotografías y videos que se están exponiendo a las personas innecesariamente, sin lentes, ni guantes, ni respiradores, incluso comiendo en la zona y eso empeorará la situación y terminarán enfermándose”, recalcó.

La especialista hizo un llamado a los profesionales y científicos para que ayuden a bloquear la mala información.

“Necesitamos que expliquen a la población que método es viable y cuál no. En el caso del cabello, se ha pasado más de una semana recolectando cabello sin ninguna visión”, concluyó.