Por: Carlos Páucar

El nuevo coronavirus es como un monstruo invisible que llegó este 2020 para cambiarlo todo. Ha traído miedo e inseguridad en nuestra economía y sociedad. Transformaciones de todos nuestros planes. Cambios en nuestro estilo de vida. Pero también ha planteado oportunidades de darles un giro a nuestras economías. El emprendedor peruano buscó adaptarse a los cambios y a la necesidad.

Cecilia Matos Alata (50) hacía transporte escolar y turístico cuando explotó el Covid-19 en el país. De pronto, se quedó sin trabajo. Evaluó qué labores realizar, pensó en vender productos sanitarios, hasta que con una amiga crearon “Caranlú”, transporte de delivery exclusivamente con personal femenino. Seis mujeres integran su pequeña empresa.

Protegidas de pies a cabeza realizan su trabajo diario. Ellas ejercían antes como auxiliares, cuidando a los niños que subían al transporte escolar. Matos no quiso que perdieran su sustento, y ahora las emplea para el delivery. “Trabajamos mucho en la desinfección. Por las mañanas, lo hacemos con amonio cuaternario en los tres vehículos, por dentro y por fuera. Y en la tarde, al terminar, también. Es un protocolo importante para los clientes y para nosotras mismas”, afirma.

También Franco Landa (27) le hizo frente al virus. Lo hizo con juego, literalmente. Enseñaba fútbol en academias, pero luego, como no pudo hacerlo de modo presencial, lo hizo virtualmente. Utilizó su experiencia de enseñar el deporte como lo hizo en la selva central o en la academia de Alianza Lima en Surco. “Decidí hacer por internet cursos de fútbol para niños, activaciones físicas, de coordinación y técnica, que se pueden hacer en casa”.

“No nos ha paralizado”

Landa trata de hacer entretenido su curso, pues opina que los menores ya tienen la rigidez de las clases virtuales y el estrés del aislamiento. “Hago trabajos con variantes a la pelota y en espacio reducido, skipping, campanitas, es decir, mantener y pasarse la pelota entre las piernas, saltos, dominadas, algo de fuerza…”. Sus precios no son muy altos y a veces, cuenta, espera que los padres tengan un ingreso, pues sabe que es una situación difícil para las economías familiares.

Aurelia Gavidia lidera un concurrido WhatsApp emprendedor. Su red de networking congrega a unos 150 participantes. “Las crisis nos ofrecen oportunidades, el ser humano requiere de su capacidad de reinventarse ante los problemas: si antes era una necesidad digitalizarnos, ahora ya es una urgencia”.

Gavidia conduce el programa radial ‘Empodérate y emprende’, ahora por su fanpage. El cambio, analiza, era inminente: “Los emprendedores hemos tenido que cambiar de rubros viendo la demanda del momento. Si antes me dedicaba a ser transporte en colegios, ahora acondiciono mis unidades para hacer transporte privado a empresas. Si antes tenía una agencia de viajes, ahora me dedico a importar productos útiles en la pandemia. Si antes me dedicaba a vender mis productos en físico, ahora tengo una tienda virtual. La pandemia nos sacudió, pero no nos ha paralizado”.

“Si antes necesitábamos hacer reuniones de networking, ahora lo hacemos de manera virtual y no solo pueden participar connacionales, sino de cualquier parte del mundo. Los webinar y los masterclass abundan en el ecosistema emprendedor y muchos de ellos son gratis, así que los aprovechamos”.

Otro ejemplo de cambio es el de Mildred Cuyubamba (37) y su esposo, Rossano Valentini (58). Tienen tres locales comerciales, entre ellos la trattoria pizzería Ó Sole Mio y el Valentini Cafetería, en Miraflores. Iban a apostar por poner otras dos cafeterías más. Pero el Covid-19 mandó al nivel cero todos sus prósperos negocios.

Pese a todo, el virus les recordó algo que habían perdido: sus orígenes. Cuando la pareja de emprendedores empezó, hacían todo al natural. En Chanchamayo, el italiano Rossano y su esposa Mildred preparaban sus propias levaduras para las pizzas, su yogur, sus quesos. Al radicar en Lima en 2011 y con el boom gastronómico, decidieron utilizar productos comerciales.

“La pandemia nos hizo volver a cero. Hemos abierto nuestra línea con todo casero, pan artesanal, con nuestra levadura, nuestras salsas, nuestra mantequilla… ¿Delivery? Mi esposo Rossano se pone el mameluco, sigue los protocolos, sube a la moto y hace el reparto”, dice Mildred. Rossano agrega: “En la desgracia hay una oportunidad. Gracias al Covid-19 hemos descubierto nuestra naturaleza, volver a la receta original”.

Lorena Liñer Portocarrero (54), de Good Clima, antes de la crisis elaboraba proyectos de climatización, aire acondicionado y refrigeración para grandes hoteles y empresas. Tuvo que reinventarse. “Decidí cambiar rápido, investigué lo relacionado con productos de biosalud y aumenté mis actividades a esa línea, trajes de seguridad, mandiles, guantes, gorros desechables, chalecos, protectores faciales, para personal médico y otros”.

Hizo su análisis de mercado, contactó con distribuidores, vendió primero a familiares y amigos y luego hizo venta al por mayor. No se queja de los resultados. Y ahora va por otra línea de negocio, la de los productos orgánicos y productos de belleza. “Hago deporte y sé que la tendencia va por consumir productos orgánicos”.

Afinando las estrategias

Los microempresarios entrevistados coinciden en el reto de replantear sus estrategias de venta. Al respecto, la economista Marlene Cárdenas, funcionaria de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Lima, recomendó a los emprendedores ajustarse al nuevo comportamiento del consumidor y enfocarse en la fidelización del cliente.

Para ello, aconseja usar diversas técnicas, como la experiencia online de adquirir algún producto o servicio. “En ese punto se debe establecer un procedimiento de compra virtual sencillo y corto y, en caso de consultas, brindar una atención rápida y eficaz”. Además, aconseja ofrecer diversos canales de contacto. “Para quienes se dirigen a los que no están muy familiarizados con la tecnología, es aconsejable utilizar aplicaciones como WhatsApp, compartiendo imágenes y textos, grupos de Facebook u otras plataformas de tiendas online”.

Otro mecanismo, señala, son los incentivos que atraigan interés. Por ejemplo, “brindarle un cupón de descuento para una próxima compra o un código de promoción 2×1 a tus clientes preferenciales son piezas claves para mejorar el engagement (interacción) con la marca”, sostiene.

Generar calidad de vida

Adecuarse a los consumidores en esta era postcoronavirus es lo que ha hecho, por ejemplo, la cadena de restaurantes La Choza de la Anaconda. Sus tiendas físicas dejaron de funcionar. Pero viraron para convertirse en “el primer market especializado en alimentos de la selva”.

Anny Alvarado Azang, cocinera y gerenta de la cadena, dice que se ha variado a la demanda de llevar productos a la puerta del hogar y conforme a las normas sanitarias. Utiliza la movilidad de su empresa, sin intermediarios. “Casi todos los productos, cecina,chorizo, yuca, plátano, camu camu, cocona, paiche, son de Tarapoto, no hemos dejado de tener contacto con nuestros proveedores y nuevos productores, con quienes nos hemos dado la mano ante esta crisis”. Agrega que salvó su producción y los insumos que ya tenían, así como los puestos de trabajo de muchos de sus colaboradores.

También especializada en industrias alimentarias es Yovana Morisaki Vizcarra (59), ingeniera química de formación. Dirige el Instituto Superior Tecnológico Stendhal, en Arequipa, donde los jóvenes se alistaban para chef, bartender, baristas, panaderos o pasteleros. Y además dirigía el restaurante Sante y la cafetería-pastelería Le Chat, donde los estudiantes ponían en práctica lo aprendido. “Adquirían experiencia en gestión, en costos, en servicios”, relata.

Pero llegó el toque de queda y la imposibilidad de la vida colectiva. “Tuvimos que cambiar a la velocidad de un rayo, todo a lo virtual, a lo que muchos profesores no estábamos acostumbrados, llevar lo práctico al video para los alumnos fue lo más complicado. Estamos en un plan virtual porque la educación superior no puede parar, se debe generar calidad de vida y la capacitación debe continuar”.

Otra de las áreas muy golpeadas es la del entretenimiento. Los artistas no tienen escenarios. En este rubro, Álex Blas, Juan Carlos Fernández y Walther Alarcón unieron fuerzas para crear una sala multiplataforma: Live Studio. Su idea es hacer transmisiones vía streaming, ensayos y más, dirigido a artistas nacionales. “Hemos invertido y tomado todas las medidas de salud pública. El estudio contará con cabinas de ozono en el ingreso, además de una unidad para el triaje médico. Todo acondicionado para mantener la distancia social permitida”, dice Blas. Pronto será la inauguración. Tienen muchas expectativas.

Consejos para tratar en línea con el cliente

Ana Paula Kagueyama, directora senior en PayPal Latam, dice que el punto importante de todo negocio online es el servicio al cliente, “es la oportunidad de oro para interactuar, comprender sus desafíos, resolverlos, etc”. Aconseja: Conozca en profundidad los productos o servicios que ofrece (no puede demostrar inseguridad o no conocer artículos básicos). Comprenda las necesidades del cliente. No brinde excusas, soluciones sí. Aproveche todo contacto para vender, pero sutilmente. Tome en cuenta los datos de sus contactos. No olvide que cada interacción con su cliente eleva su relación y crea más afinidad a su marca.