Queda prohibida la venta de alimentos en las playas, nadie podrá transitar por la arena, ni mucho menos meterse al mar. Esta medida se toma a nivel nacional por lo sucedido el fin de semana pasado en una playa de Lima.

Cada vez que una medida restrictiva llega de parte del gobierno, los principales perjudicados son los emprendedores y los pequeños y medianos negocios que sobreviven –en este caso– del turismo.

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El Poder Ejecutivo oficializó, la tarde de ayer el cierre de las playas, ríos, lagunas, lagos y piscinas públicas a nivel nacional durante los días viernes 31 de diciembre de 2021 y sábado 1 de enero del 2022, a fin de evitar aglomeraciones y desbordes de personas durante las celebraciones por Año Nuevo.

La propuesta del Ministerio de Salud (Minsa) y de las autoridades municipales era clausurar las playas por cuatro días –31 de diciembre así como 1,2 y 3 de enero–. Sin embargo, el Consejo de Ministros, tomando en cuenta el impacto perjudicial de la medida en los negocios turísticos y gastronómicos, decidió que la restricción sea solo de dos días. Pero esos dos días igual afectan al sector turístico.

“Se establece a nivel nacional los días 31 de diciembre y 1 de enero del 2022 como fechas donde no se hará uso de zonas de descanso, arenas o piedras, inmediatamente colindantes con el mar, zona de mar, ribera de ríos, lagos, lagunas, ni piscinas públicas”, dio a conocer el titular del Minsa, Hernando Cevallos.

El resto de los días, el ingreso de los bañistas estará permitido bajo un estricto control de medidas sanitarias por parte de las autoridades policiales, militares y municipales. En el distrito de Miraflores, la restricción en la Costa Verde será hasta el 3 de enero.

Para ingresar a las playas o cualquiera de los espacios descritos arriba, los veraneantes deberán presentar el carné de vacunación con dos dosis y cuando no estén dentro del agua deberán usar la mascarilla y mantener la distancia social correspondiente. Todos estos espacios tendrán un aforo máximo.

“No se va a permitir la venta ni consumo de bebidas alcohólicas; tampoco la oferta de comida en zonas de descanso colindantes al mar”, dijo Cevallos. Todas estas disposiciones serán dadas a conocer en las próximas horas en el diario El Peruano como parte de las modificaciones de los decretos supremos 184-2020- PCM y 186-2021-PCM.

El resto de los días, el ingreso de los bañistas estará permitido bajo un estricto control de medidas sanitarias por parte de las autoridades policiales, militares y municipales. En el distrito de Miraflores, la restricción en la Costa Verde será hasta el 3 de enero. Foto: Leandro Britto / @photo.gec
El resto de los días, el ingreso de los bañistas estará permitido bajo un estricto control de medidas sanitarias por parte de las autoridades policiales, militares y municipales. En el distrito de Miraflores, la restricción en la Costa Verde será hasta el 3 de enero. Foto: Leandro Britto / @photo.gec

Esta medida –a nivel nacional– se toma a raíz del caos y desorden generados el 25 y el 26 de diciembre en la playa Agua Dulce, de Chorrillos. Una marea humana sobrepasó la vigilancia –de apenas cien trabajadores ediles–, trepó vallas y saltó muros para llegar al mar y escapar de los espacios cerrados. El primer día arribaron seis mil personas; el segundo, ocho mil, cuando el aforo máximo permitido era de mil 500. Esta situación llevó a las autoridades de dicha comuna a pedir apoyo policial y hasta del Ejército.

Algo parecido tuvo lugar en las playas de La Punta. Tanta fue la desesperación de su alcalde, Ramón Garay, que el 27 de diciembre ya había anunciado que cerraría las playas de su jurisdicción el 1 y 2 de enero para evitar el desborde.

EL GOBIERNO HUNDEN LOS NEGOCIOS

Las restricciones anunciadas por el Gobierno del día de ayer tendrán repercusiones negativas en los restaurantes y hoteles ubicados cerca de las playas de las distintas regiones del Perú.

Juan Stoessel, experto en la industria del turismo, señaló a Perú21 que estas medidas son contraproducentes. “Es un sinsentido que cierren todas las playas del litoral y los locales cercanos. Sobre todo, esto afecta a los pequeños negocios que viven del día a día. Fin de año equivale a toda la facturación del mes. No están pensando en todos los peruanos”, aseveró.

Por su parte, Blanca Chávez, presidenta del gremio de restaurantes Ahora Perú, también lamentó la situación.

“Los negocios quieren levantarse de casi dos años llenos de cierres y restricciones, pero lo que hacen es nuevamente hundirnos. Son miles de miles de dólares en pérdidas, porque son días claves de la temporada”, dijo.