Pese al firme rechazo de la comunidad internacional, Ortega erige su cuarto mandato consecutivo con una oposición encarcelada, fragmentada o en el exilio. Gobierno nicaragüense dice que no le teme a las sanciones. Desde afuera piden libertad.

Mas de 4,4 millones de nicaragüenses, en una nación con 6,5 millones de habitantes, fueron llamados a votar este domingo 7 de noviembre en una jornada en la que también se eligieron a los 90 diputados del Congreso.

Por su parte, el presidente Daniel Ortega, quien consolidó su cuarto mandato consecutivo con la mayoría de sus rivales detenidos, aseguró que las elecciones en su país han “desafiado” a sus opositores, a quienes acusó de promover “el terrorismo” y conspirar contra la paz.

“Este día (estamos) desafiando a los que promueven el terrorismo, financian la guerra, a los que sembraron el terror”, dijo tras emitir su voto, aludiendo a quienes participaron en las manifestaciones de 2018 que pedían su salida.

En un acto en la Casa de los Pueblos en Managua, Ortega aseguró que sus opositores “son demonios que no quieren la paz, la tranquilidad para nuestro país y que optan por la violencia, la descalificación, las calumnias, las campañas para que Nicaragua se vea de nuevo envuelta en enfrentamientos violentos, en guerra”.

Al menos 328 nicaragüenses murieron por la represión contra las protestas que pedían la renuncia de Ortega en 2018, indicó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que además contabiliza más de 150 personas aún encarceladas y más de 100.000 exiliados.

Ortega, que cumple 76 años este jueves, atribuyó las manifestaciones a un fallido “golpe de Estado”, que ahora llama “golpe terrorista”, promovido por Estados Unidos.

En los meses previos a los comicios fueron detenidos 39 opositores, entre ellos siete aspirantes a la presidencia de la oposición, acusados por la Fiscalía, en manos del oficialismo, de conspiración, traición a la patria y lavado de dinero, entre otros delitos.

“Estaban conspirando, no querían que se realizaran estas elecciones, por lo tanto, estas elecciones son gracias a Dios una señal, un compromiso de la inmensa mayoría”, argumentó, en compañía de su esposa y candidata por segunda vez a la vicepresidencia, Rosario Murillo.

Según el mandatario, los opositores “le vendieron el alma al imperio hace rato y viven de rodillas pidiendo agresiones contra Nicaragua”. “Pensaban ellos que de esa manera iban a tomar el poder”, les recriminó.

Ortega consideró que en estos comicios había que decidir “por el terrorismo, la confrontación o la paz”. “Ahí está el voto, el voto no mata a nadie”, subrayó.

Sin miedo a las sanciones

Uno de los primeros integrantes del Gobierno en acudir a votar fue el canciller Denis Moncada, quien afirmó que su país no se dejará “intimidar” con las sanciones que la comunidad internacional amenaza con imponer tras las elecciones.

“Los nicaragüenses somos patriotas y no vamos a intimidarnos con sus amenazas, con sus sanciones, con sus amenazas de desconocimiento de las elecciones”, dijo Moncada, tras depositar su voto en una mesa electoral en Managua.

Moncada afirmó que su país no se dejará “intimidar” con las sanciones que la comunidad internacional amenaza con imponer tras las elecciones. Foto AFP

Moncada afirmó que su país no se dejará “intimidar” con las sanciones que la comunidad internacional amenaza con imponer tras las elecciones. Foto AFP

“No es ningún imperio, no es ninguna potencia quien va a amenazarnos e intimidarnos, no conocemos, los nicaragüenses en general y los sandinistas en particular, de amenazas e intimidaciones”, subrayó, tras calificar la jornada como “una fiesta electoral”.

“Estamos realizando” esta elección “en el marco de la Constitución, de las leyes electorales del país (…) no de la institucionalidad extranjera de países que quieren imponernos su voluntad a los nicaragüenses”, reclamó.

Oposición fragmentada

Según una encuesta de Cid-Gallup, el 65% de la población habría votado por un candidato opositor y un 19% por Ortega.

“La oposición está fragmentada por la escalada de represión. El Gobierno prácticamente descabezó al liderazgo político del país”, afirmó la experta en temas de seguridad y gobernabilidad Elvira Cuadra.

El abanico opositor incluye a políticos de derecha, disidentes del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), estudiantes que encabezaron protestas contra el Gobierno en 2018, familiares de los nicaragüenses que murieron en la represión ese año y de los presos, grupos feministas y parte del movimiento campesino.

Nicaragüenses reclaman “libertad” en el extranjero

Agitando banderas y coreando “¡Viva Nicaragua libre!”, unos mil nicaragüenses exiliados en Costa Rica marcharon por San José para exigir la partida del presidente de su país, Daniel Ortega.

“Estamos buscando que esa pareja diabólica se vaya del país y vuelva la democracia”, dijo Marcos Martínez, en alusión a Ortega y a su esposa Rosario Murillo.

“No puede ser que vayamos a ser gobernados por un presidente que tiene solo 6% de la aceptación del país”, agregó.

Con cánticos y alaraques, el grupo de manifestantes opositores caminó a paso lento recitando consignas por toda la calle.

Reacciones

José Miguel Vivanco, Human Rights Watch

“Ortega ejerce el control de todos los poderes. Las instituciones del Estado son utilizadas para reprimir y castigar a cualquiera que sea percibido como crítico y garantizar la impunidad de Ortega”.

Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela

“Es evidente la intención de Ortega para lograr una elección a su medida; un fraude: ha procurado el control del Tribunal Electoral y los registros de votación, la exclusión de partidos de oposición, etc.”.