Los inversores, que ya estaban nerviosos por las elecciones a la Casa Blanca de noviembre, tienen ahora otra cosa de la que preocuparse: la salud del presidente estadounidense.

El diagnóstico positivo por COVID-19 de Donald Trump desencadenó una ola de venta de acciones y petróleo el viernes e hizo subir la demanda de oro y bonos, activos tradicionalmente considerados como refugio.

“El presidente de Estados Unidos tiene una enfermedad que mata a la gente. Y la gente está deshaciendo posiciones de riesgo por ese motivo”, dijo Chris Weston, jefe de análisis de Pepperstone en Melbourne.

Sin embargo, la dirección que tomarán los inversores a partir de aquí depende, en gran medida, de cómo haga frente el presidente de Estados Unidos a una enfermedad que ha matado a más de un millón de personas en todo el mundo.

“Esta es una nueva incertidumbre en un mundo que ya está confundido, que no es el mejor”, dijo Chris Bailey, un estratega europeo de Raymond James.

Si sus síntomas son leves y se recupera rápidamente, los mercados podrían estabilizarse y Trump podría utilizar la experiencia para proyectar su imagen de contendiente en la campaña contra su contrincante demócrata Joe Biden.

Pero si el presidente de 74 años presenta síntomas graves y tiene que ser hospitalizado, como lo fue el primer ministro británico Boris Johnson a principios de año, o si el virus se propaga a otros miembros de su administración, los inversores se alarmarán.

“Lo que más me preocupa es el interrogante sobre la legitimidad del proceso electoral”, dijo David Arnaud, gestor de un fondo de renta fija de Canada Life Asset Management, sobre el diagnóstico de Trump.

La noticia empujó a los inversores a prepararse para un período de mayor volatilidad, con la mayoría de acuerdo en que los mercados estarán en vilo en el futuro previsible.

Los barómetros de volatilidad subieron. El indicador VIX , uno de los más seguidos, ascendió a casi 29 puntos, desde los cerca de 27 puntos del jueves.

Aunque las oscilaciones no fueron tan grandes como las sufridas durante las profundidades del caos del mercado en marzo, la noticia del positivo de Trump llega en un momento crítico cuando solo queda un mes para las elecciones de los Estados Unidos.

Una señal del incremento de incertidumbre tras las elecciones venía del diferencial del contrato de futuros de noviembre sobre el VIX, que se amplió frente a los contratos de diciembre.

En los mercados de divisas ocurría algo similar, ya que los indicadores de volatilidad implícita del dólar y el yen a un mes se elevaban a cerca del 7,5%, su nivel más alto en un mes. Los indicadores de volatilidad del dólar australiano también subían.

Arnaud señala que se posicionó para la incertidumbre en las próximas semanas al aumentar la exposición a activos seguros como el dólar estadounidense, el yen japonés y los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Los futuros sobre las acciones estadounidenses caían casi un 2% en Londres antes de recortar algunas pérdidas, mientras que la rentabilidad de los bonos públicos caía mientras los inversores evalúan el impacto de la enfermedad del presidente y su cuarentena de los mercados financieros.

Mientras que los estrategas del MUFG dijeron que el diagnóstico de Trump podría fortalecer su argumento de abrir la economía estadounidense si éste se recupera rápidamente, otros como los de Saxo Bank dicen que las posibilidades de Biden de alcanzar la Casa Blanca han aumentado, lo que es negativo para los activos de riesgo.

Betfair suspendió las apuestas sobre el resultado de las elecciones de Estados Unidos el viernes, según mostró en su página web. Betfair daba a Biden una probabilidad de victoria electoral del 60% el miércoles después del primer debate entre los dos candidatos.