El aumento de las temperaturas relacionado con el cambio climático está contribuyendo de manera decisiva a la aparición de ‘Candida auris’, un tipo de hongo que a menudo presenta resistencia a múltiples medicamentos y que se contempla como un potencial problema para la salud pública. Así lo concluye un nuevo estudio publicado este mismo martes en la revista científica ‘mBio’, una publicación de la Sociedad Americana de Microbiología. Si se confirmara esta relación, los expertos argumentan que podríamos estar ante el primer ejemplo de enfermedad micótica derivada del cambio climático.

“A medida que el clima se ha vuelto más cálido, algunos de estos organismos, incluida la ‘Candida auris’, se han adaptado a la temperatura más alta y, al adaptarse, irrumpen en la barrera humana”, argumenta Arturo Casadevall, investigador principal de este nuevo estudio y de la Escuela de Salud Pública Bloomberg Johns Hopkins de Baltimore, Maryland. “El calentamiento global puede conducir a nuevas enfermedades fúngicas que ni siquiera conocemos en este momento”, zanja el experto.

‘Candida auris’ emergió de forma independiente en tres continentes simultáneamente y, según los estudios realizados hasta la fecha, cada una de las ramas es genéticamente distinta a las demás. “Las cepas de India, Sudáfrica y Sudamérica no están relacionadas. Algo sucedió para permitir que este organismo crezca y cause la enfermedad. Ahora comenzamos a estudiar la posibilidad de que pudiera tratarse de un cambio climático “, añade Casadevall.
Adaptación a las altas temperaturas

Los expertos explican que, hasta ahora, la razón por las que las infecciones por hongos son tan raras en los seres humanos es que la mayoría de los hongos en el medio ambiente no pueden crecer a las temperaturas de nuestro cuerpo. En este sentido, la resistencia de los mamíferos a las enfermedades fúngicas invasivas se explicaría por una combinación de altas temperaturas basales que crean una zona de restricción térmica y, además, por determinados mecanismos de defensa en forma de inmunidad adaptativa e innata.

En el nuevo estudio, los investigadores compararon la susceptibilidad térmica de ‘Candida auris’ con algunos de sus parientes filogenéticos cercanos. Los investigadores descubrieron que este hongo es capaz de crecer a temperaturas más altas que la mayoría de especies cercanas que, a su vez, no eran tolerantes a las temperaturas de los mamíferos. De ahí que los expertos concluyan que la adaptación a temperaturas más altas podría ser una de las causas que contribuye a la aparición y extensión de este hongo.

“Lo que sugiere este estudio es que estamos en el comienzo de la adaptación de los hongos a temperaturas más altas y que vamos a tener más y más problemas a medida que avance el siglo”, comenta Casadevall. “El calentamiento global conducirá a la selección de linajes de hongos que son más tolerantes térmicamente, de manera que puedan violar la zona de restricción térmica de los mamíferos”, añade el experto.