Las cinco potencias afirmaron que no se puede ganar una guerra nuclear y que nunca debe librarse. Además, destacaron que, mientras existan las armas nucleares, deben usarse con fines defensivos.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU se comprometieron este lunes 3 de diciembre, en un contexto de tensiones, a “evitar la proliferación” de armas nucleares, y afirmaron que cualquier guerra que las implique nunca podrá ganarse.

Antes de la 10.ª conferencia de examen del Tratado sobre la No Proliferación (TNP), prevista para enero pero que fue aplazada a causa de la pandemia del coronavirus, las cinco potencias (Estados Unidos, China, Rusia, el Reino Unido y Francia) intentaron tranquilizar a la opinión pública mundial sobre los riesgos de un enfrentamiento cataclísmico.

En plenas negociaciones con Irán por su programa nuclear, los cinco países subrayaron su “voluntad de trabajar con todos los Estados para establecer un entorno de seguridad que permita conseguir más progresos en materia de desarme, con el objetivo último de un mundo sin armas nucleares”, explicó la presidencia francesa, que coordinó la labor de esos Estados desde hace dos años.

“Cada uno de nosotros mantendrá y reforzará aún más sus medidas nacionales para prevenir el uso no autorizado o no intencionado de armas nucleares”, agregaba el texto, publicado una semana antes de que se celebren unas negociaciones entre Rusia y Estados Unidos en Ginebra sobre los tratados de control de armamento nuclear y sobre la situación en la frontera entre Rusia y Ucrania.

”Afirmamos que no se puede ganar una guerra nuclear y que nunca debe librarse”, señalaron los cinco países firmantes, y recalcaron que “mientras existan (las armas nucleares) deben utilizarse con fines defensivos, de disuasión y de prevención de la guerra”.

Los primeros en aludir a ese concepto de guerra nuclear imposible de ser ganada por nadie fueron los entonces mandatarios Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan (de la Unión Soviética y de Estados Unidos, respectivamente), y lo hicieron en Ginebra en 1985.

Sin embargo, “nunca había sido retomado por el grupo de los cinco”, subrayó Marc Finaud, experto en proliferación armamentística del Centro Político de Seguridad de Ginebra (GCSP).

“Tomaron la delantera y aceptaron recuperar esa doctrina”, reclamada por numerosos países y sociedades civiles, añadió Finaud en declaraciones a la AFP.

Según él, los signatarios quieren “tranquilizar” a la gente, “decirle al mundo que todas las preocupaciones por el riesgo de una guerra nuclear no tienen fundamento”.

De hecho, en los últimos meses no han faltado las declaraciones sobre la volatilidad de la geopolítica mundial, a raíz de las tensiones entre China y Estados Unidos sobre Taiwán y el Indopacífico; los movimientos militares en Ucrania y otras crisis registradas en Oriente Medio, consecuencias devastadoras de la COVID-19.