En su primer discurso como ganador de las elecciones presidenciales de EE UU, Donald Trump ha priorizado la necesidad de unificar el país, fuertemente dividido por las elecciones, y se ha comprometido a ser el presidente de todos los americanos.

Donald Trump ha comenzado su alocución refiriéndose a una llamada telefónica de su contrincante, la candidata demócrata Hillary Clinton, de quién ha dicho “me ha dado la enhorabuena por nuestra victoria”, mientras él la ha felicitado “por una gran campaña, en la que ha luchado muy duro”. Además, Trump ha asegurado que el pueblo americano le debe a Clinton “gratitud por su servicio a nuestro país, lo creo sinceramente”, ha apuntado.

El eje central de su discurso, emotivo e improvisado, ha consistido en recordar la necesidad más inmediata que pasa por unificar al país. Consciente de la división tan profunda que dejan unos resultados electorales tan reñidos, el que será el próximo presidente de EE UU ha asegurado que “es tiempo de juntarnos como un pueblo unido. Seré el presidente de todos los americanos y esto es improtante para mí”, ha señalado, antes de pedir “ayuda para trabajar por unificar nuestro gran país”.

Tenemos que trabajar juntos para reconstruir la nación y renovar el sueño americano El ganador de las elecciones ha agradecido su apoyo a sus votantes, acto seguido, a quienes se ha referido como “un gran movimiento de trabajadores que quieren un mejor futuro para ellos y sus familias”. Más todavía, ha dicho, “como un movimiento de americanos de todas las razas y religiones que quieren un gobierno que sirva a la gente y así será”.

El objetivo de Trump, según ha explicado él mismo, es “trabajar juntos, para reconstruir la nación y renovar el sueño americano”. El que será el próximo presidente ha recordado cómo ha construido su propio emporio siendo capaz de “detectar el potencial” de la gente a su alrededor, “y eso es lo que quiero hacer con nuestro país”, ha dicho.

“Cada americano tendrá que ver cuál es su potencial (para ayudar al país)” y se ha comprometido a que con él de presidente “ningún americano se sentirá olvidado“.

Sobre proyectos más concretos ha enumerado que trabajará para mejor las ciudades, las infraestructuras “y pondremos millones de personas a trabajar para reconstrituir el país”. Entre sus prioridades ha citado la de ocuparse de los veteranos de guerra, a los que se ha sentido muy cercando durante esta campaña electoral.

A los estadounidenses les ha prometido que les hará sentirse orgullosos de su presidente. Antes de decir que ama a su país, Trump ha asegurado que tiene  un gran plan economico, que pasa por “doblar nuestro crecimiento”.

En el plano internacional, el discurso de Donald Trump ha sido patriótico y chauvinista: “Nos llevaremos bien con la naciones que se quieran llevar bien con nosotros”. En tono triunfalista, ha especificado que no se conformará con nada que no sea lo mejor para el país y ha recordado que aunque pondrá “los intereses de EE UU primero”, tratará “con todos de manera justa, sin hostilidades ni conflictos”.

Ya en el capítulo de agradecimientos, el multimillonario que llevará las riendas de EE UU como país a partir de 2016, se ha acordado primero de sus padres, después de sus hermanos, de mujer y de sus hijos.


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