En los hospitales ellas siempre están en primera línea y durante las 24 horas estuvieron al cuidado de los más desprotegidos durante la pandemia

En el momento más crítico de la pandemia del COVID-19, cuando el hospital Carrión desbordaba de pacientes por el virus, la médico internista Janet Rojas Lázaro (38), dejó a su bebé de 3 meses y su hijo de 7 años, para dedicarse las 24 horas a asistir a los enfermos que llegaban muy graves al nosocomio.

“Desde hace dos años en marzo, muchas mujeres luchamos por salvar la vida de los enfermos con covid, somos médicos, enfermeras, técnicas y hasta el personal de limpieza que estuvimos en primera línea, así como recuperamos a muchos pacientes, también hemos visto gente morir, y aunque sentíamos miedo, no hemos desmayado”, exclamó.

Su labor como madre, hija, esposa y profesional, la siente más fortalecida luego de la pandemia, que jamás imaginó vivir.

No podían ni comer

La enfermera Bertha Carrión Marín, labora como jefa del área covid del hospital Carrión, recordó que en la primera ola, las enfermeras tenían que estar las 24 horas con los pacientes, que se descompensaban por la falta de oxígeno y los síntomas del covid. Es por ello que no salían ni a comer, ni podían ir al baño, para evitar contaminar el equipo de protección personal que vestían y era escaso.

En el triaje covid, vivieron escenas impactantes, cuando los familiares llegaban con los pacientes y fallecían en las puertas del hospital y tenían que darse fortaleza para mitigar el dolor que aquejaban a los deudos.

“Habían mucha impotencia cuando volvíamos a casa, luego de 24 horas de estar en el hospital, y no podíamos abrazar a nuestros hijos y padres, por el temor a contagiarlos, era muy duro pero nos dábamos fuerza para mantenernos en pie”, recordó Bertha Carrión. El momento más feliz, que vivió fue cuando llegaron las vacunas, gracias a las cuales, las hospitalizaciones y muertes disminuyeron.

La obstetra Sandra Calderón Sánchez, labora en el hospital El Carmen, como profesional, destacó la labor de las madres que son atendidas en el nosocomio.

Asimismo, siempre las aconsejan, puesto que, hallan casos de mujeres que tienen muchos hijos, porque sus parejas no les permiten usar anticonceptivos, lo cual atenta contra la salud reproductiva. “Una mujer con varios partos puede sufrir una atonía uterina, luego de 3 a 4 hijos y si tienen de 2 a más cesáreas, también es un riesgo, por eso queremos cuidarlas”, concluyó la obstetra.