La mascarilla que te avisa cuando tienes fiebre

La ha desarrollado la empresa Colorprint Fashion , emplazada en la localidad alicantina de Muro d’Alcoi. Se trata de una mascarilla que cambia de color cuando detecta que quien la lleva tiene fiebre. La clave está en que la mascarilla diseñada por esta empresa de estampación textil está fabricada con un nuevo tejido cuya sensibilidad térmica, un tejido que ha sido homologado por el Instituto Tecnológico del Textil (AITEX).

El tejido, ya patentado, cambia a color blanco cuanto detecta, aproximadamente, una temperatura de 37,5º y tiene una filtración bacteriana del 98%. Con ese tejido se han confeccionado diferentes productos pensando en aportar soluciones como mascarillas térmicas reutilizables, que permiten su lavado y desinfección sin perder ni afectar a las propiedades del textil. Un mecanismo que puede resultar muy útil en ambientes de trabajo como oficinas y en medios de transporte para controlar la expansión de la enfermedad, con la movilidad de las personas.

Para personas con discapacidad auditiva

Como la mayoría de las personas con problemas de audición están acostumbradas a leer los labios del interlocutor para comunicarse, a alguien se le ocurrió crear mascarillas protectoras transparentes en la zona de los labios. Es lo que han hecho, por ejemplo, en el centro de investigación Tnika , donde han diseñado mascarillas especiales que permiten ver los labios gracias a una pantalla transparente, además estar fabricadas por materiales sostenibles y biodegradables.

También el grupo de la localidad gallega de Nigrán  # YoMePongoACoser tuvo una idea similar a mediados de abril. En este caso, las mascarilla se componen de dos capas de tejido de algodón 100% con un filtro de TNT de polipropileno y en la parte central un plástico de polietileno transparente de 500 micras de espesor.

La traductora para viajar por el mundo

C-MASK es el nombre de una mascarilla inteligente creada por la empresa japonesa Donut Robotics capaz de traducir del japonés hasta en ocho idiomas. Fabricada en plástico blanco, se puede colocar sobre una mascarilla quirúrgica (o cualquier otra que se utilice), para emparejarla por bluetooth a un smartphone o una tablet. Lo importante es que el dispositivo tenga internet, porque será él el que, a través de una app, sea capaz de traducir lo que hablamos y reproducirlo para que los demás nos escuchen.

Una tecno mascarilla que se desinfecta sola

Cliu es la una mascarilla transparente, segura, tecnológica, sostenible e inclusiva. Todo en uno. Así la definen ellos. Se trata de una solución lanzada por una startup italiana en cuyo equipo figura el español Álvaro González, diseñador aragonés. Las mascarilla es capaz de medir la calidad del aire y localizar focos de coronavirus además de facilitar la comunicación no verbal.

Actualmente, existen dos modelos de mascarillas Cliu, el básico, cuyo precio es de 90 euros, y el avanzado, que dispone de bluethooth, altavoz y sensores que miden la calidad del aire y alertan de la presencia de posibles focos de coronavirus alrededor del usuario y controlan el estado de tu respiración. El precio en este último caso es de 250 euros. La versión premium está equipada con bluetooth, micrófono y sensores integrados que, junto con la aplicación dedicada. En la app se puede comprobar la batería del dispositivo, el porcentaje de uso de los filtros, la frecuencia cardíaca y la calidad de la respiración.

Entre las ventajas que sus fabricantes señalan se encuentran: buena salud y bienestar, dado que CLIU protege contra  el virus pero también contra polen y contaminación y, gracias a una app, informa sobre la calidad de la respiración, la presencia de brotes cercanos y la pureza del aire circundante. La segunda es la reducción de las desigualdades gracias a una pantalla transparente que facilita la comunicación con las personas con dificultad auditiva. Por último, está el compromiso con la sostenibilidad dado que esta mascarilla ha sido diseñada para un uso prolongado, con materiales sostenibles y para ser reciclada fácilmente al final de su ciclo de vida que calculan en torno a 5 años.

La que detecta el virus a través del aliento

Tampoco podemos olvidar el ingenio de César de la Fuente, coruñés de nacimiento y, actualmente, doctor en Microbiología e Inmunología en la Univesidad British Columbia. El último reconocimiento le llega a raíz del desarrollo de una solución orientada a la detección temprana en personas afectadas por la Covid-19. Se trata de unas mascarillas que permiten identificar en cuestión de segundos la presencia del virus a través del aliento. El proyecto, todavía en fase inicial, persigue crear un test super rápido de COVID-19 integrado en las mascarillas y que podría fabricarse a un precio muy económico, menos de un dólar.

Las de Xiaomi

Huami, compañía del ecosistema de Xiaomi, ha decidido diseñar varios prototipos de mascarillas transparentes que solventarían el problema de la desinfección. La empresa presenta dos modelos de mascarillas, ambas categorizadas en N95, que son transparentes y son aptas para usar con el desbloqueo facial del móvil. Un punto que la hace ingeniosa, es que la misma puede lavarse sola, porque cuenta con un sistema de luces ultravioletas que autodesinfectan la mascarilla entre los usos diarios.

La innovación que acompaña al lujo

La joyería israelí Yvel ha creado la mascarilla más cara del mundo teniendo en cuenta que está confeccionada con 250 gramos de oro de 18 quilates y con 3.608 diamantes naturales. Lo bueno es que también ofrece un altísimo nivel de filtración para evitar el Covid-19 y cumple con los estándares más estrictos de protección. La idea es del mismo joyero israelí que diseñó el corpiño de Victoria´s Secret con cristales Swarovski.

Se trata de una mascarilla de lujo contra el COVID-19 que el reconocido joyero israelí crea en su taller, a las afueras de Jerusalén, atendiendo a un encargo recibido por un multimillonario chino. Además de carito, lo quería con el máximo nivel de filtración, N-99, el más eficaces para evitar el contagio. El antojo podría ponérsele en 1.5 millones de dólares. El pedido requiere una producción intensiva y una entrega rápida al cliente, por lo que la fabricación de la máscara se encomienda a 25 joyeros y engastadores de diamantes que han sido cuidadosamente seleccionados entre el personal de la empresa, trabajando por turnos, para llevar a cabo este especial y orden desafiante. La fecha límite para su entrega es el 31 de diciembre.