Cristóbal Colón es el nombre con el cual es ampliamente conocido el navegante y cartógrafo italiano, llamado Cristoforo Colombo. No hay duda de que Colón pasó a la historia como el descubridor del denominado Nuevo Mundo, es decir, por haber realizado el descubrimiento de América. Sus viajes oceánicos abrieron el camino para el descubrimiento, la colonización y la explotación de un nuevo continente; en lo que se constituye como el descubrimiento más importante de la historia moderna.

¿Quién fue Cristóbal Colón?

Se estima que Cristóbal Colón nació en el año de 1451 en Génova, Italia; hijo de Domenico Colombo y Suzanna Fontanarrosa, recibió por nombre el de Cristoforo Colombo.

Según relatos del mismo Colón, su experiencia como navegante empieza a los 14 años de edad, para ese entonces ya andaba embarcado en alta mar, específicamente en galeras genovesas que cruzaban el Mediterráneo. En 1470 hizo las veces de pirata al servicio de René d’Anjou, y años más tarde arribaría a la isla griega de Kios.

En uno de sus viajes, en 1476 naufraga y desembarca en tierras portuguesas; es famosa la historia que indica que nadó con la ayuda de un remo. Ya en Lisboa, trabajó como agente de una casa naviera, y empezó a acortar su apellido, algunas veces como Colomo, y otras como Colom.

Se dice que en convento de Santos conoció a quien sería su esposa, Felipa Perestrello Moniz, hija del gobernador de la isla de Porto Santo, en Madeira y de origen genovés. Su matrimonio se dio en el año de 1477, sin embargo, murió un año más tarde justo después de nacer su hijo Diego.

Bajo la influencia de su suegro, Colón ya demostraba un gran interés por los aspectos geográficos de la navegación, y desde entonces soñaba con una travesía marítima que lo desembarcara en los lejanos reinos de oriente.

De su experiencia en navegación en mismo Colón hace una poco modesta descripción:

“Todo lo que fasta hoy se navega lo he andado. Trato y conversación he tenido con gente sabia, eclesiásticos y seglares, latinos y griegos, judíos y moros, y con otros muchos de otras setas. En la marinería me hizo Nuestro Señor abundoso; de astrología me dio lo que bastaba, y ansí de geometría y aritmética, e ingenio en el alma y manos para dibujar la tierra, y en ella las ciudades, ríos y montañas, islas y puertos.”

Cristóbal Colón

Alrededor de 1483, Cristóbal Colón expuso su propuesta para navegar hasta Catai (China) y Cipango (Japón), al Consejo Real Portugués. Sin embargo, una junta de matemáticos rechazó la empresa, se dijo que por incierta.

Según lo cuenta el mismo Colón, vio y puso en estudio muchas obras y escrituras guiado por Dios; obras entre las que se encuentran El libro de las Maravillas de Marco Polo, la Historia Natural de Plinio, la Imago Mundi del cardenal Pierre d’Ailly y La Historia de las cosas del papa Pío II. A partir de entonces defendió con bríos la idea de que existiese una ruta comercial para llegar a Asia. Vale la pena recordar que por esos tiempos era ampliamente aceptada la teoría del geógrafo griego Ptolomeo, aquella que rezaba que el Océano Índico estaba encerrado; por el contrario, Colón creía fervorosamente que la circunferencia de la Tierra era mucho menor de lo que en realidad es; es decir un acierto y un error. Colón situaba a Cipango a 2.400 millas náuticas al este de Canarias: Aproximadamente la posición de la primera tierra avistada en el primer viaje.

En 1484, Cristóbal Colón, Colomo por ese entonces, viajó a Castilla en compañía de su inseparable familia, su hijo Diego y su hermano Bartholomeo. Desembarcaron en Palos, lugar en el cual tuvo la oportunidad de conocer y compartir con el prior Juan Pérez, ex confesor de la reina Isabel; del mismo modo conoció a fray Juan Marchena, superior de la Orden de Sevilla, experto amante de la astronomía y la cartografía.

Su proyecto de navegación logró convencer a ambos monjes, quienes lo recomiendan a la corte de Castilla.

Colom, era un hombre hábil, consiente de su condición y del contexto, empezó a castellanizar su familia, primero él se hizo conocer como Cristóbal Colón, luego su hermano Bartolomé y Giacomo, su otro hermano, como Diego. Así entonces, en la primavera de 1486, fue recibido por la reina Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en su corte en Córdoba; de este primer encuentro, las recomendaciones a Colón fueron: tiempo y paciencia.

En 1488 nación Hernando, su segundo hijo con una nueva amante, Beatriz Enríquez, mujer 20 años menor que él.

Al reunirse nuevamente con los cortesanos, Cristóbal Colón apostó más fuerte, incluso solicitó ser nombrado Almirante de la Mar Océana, pretensiones que a todas luces podrían resultar descabelladas, además de ser nombrado Virrey y Gobernador de las tierras descubiertas; solicitó tener derecho a una décima parte de todo el oro y otros tesoros encontrado, la octava parte de los beneficios de las empresas comerciales y el derecho de intervención en las disputadas mercantiles que se suscitarán. Las pretensiones de Colón, que podrían terminar por cancelar la empresa naviera; por el contrario, fueron una fiel muestra del convencimiento y la determinación del genovés, de manera que la reina Isabel I de Castilla terminó por aceptar sus descabelladas condiciones, tal como se puede constatar en las capitulaciones de Santa Fe.

El descubrimiento de Cristóbal Colón

El primer viaje de Colón tuvo que ser financiado casi que en su totalidad por la Santa Hermandad; un poderoso cuerpo de policía tuvo que prestar a los reyes 1.140.000 maravedíes, con un interés del 14% en dos años. Por su parte, Colón invertiría 250.000 obtenidos de comerciantes y la comunidad de Palos, la cual además aportó dos carabelas.

El 3 de agosto de 1942 zarpó la pequeña flota con rumbo a Asia. Una nao, la Santa María; y dos carabelas, la Pinta y la Niña, junto a 90 hombres. Su primer arribo se hizo a Canarias, lugar en el que se repararon los barcos, reanudando el viaje el 6 de septiembre, un viaje que presentaría conatos de amotinamiento y creciente desesperación en la tripulación; sin embargo, el 12 de octubre de 1942 se avistó tierra.

La tierra avistada en la cual desembarcó la tripulación, era la isla Guanahaní, Cristóbal Colón de inmediato la bautizó con el nombre de San Salvador. La expedición prosiguió en búsqueda de oro y bautizando tierras a su paso. El 27 de octubre llegarían a la costa norte de Cuba, nombrándola Juana; luego a Haití, a quien llamó La Española.

Era navidad de 1492, momento en el cual la Santa María encalló, dejando sus restos, los cuales fueron utilizados para erigir el Fuerte Navidad, el primer asentamiento occidental en La Española. Antes de regresar a Castilla, Colón dejó a 39 hombres en el Nuevo Mundo. Llegó a Lisboa el 3 de marzo y desembarcó en Palos el 15 del mismo mes.

Cristóbal Colón realizaría tres viajes más al Nuevo Mundo. Luego del tercer viaje regresaría Castilla preso ante las reclamaciones sobre supuestos abusos cometidos por él y su hermano Bartolomé, aunque los reyes ordenarían su liberación, fue privado de ejercer el rol de gobernador el cual se encontraba estipulado en las capitulaciones.

Al perder el litigio por sus derechos, que consideraba vulnerados, Cristóbal Colón se retiraría a Valladolid, cansado, enfermo, pero con muy buenos réditos financieros, murió el 20 de mayo de 1506, entre la indiferencia de la gente, y sin conocer que había descubierto un nuevo continente, murió convencido de haber descubierto una nueva parte de Asia oriental.