Enrique Cornejo Ramírez

Resultados económicos exitosos

Desde hace poco más de una década la economía peruana está desarrollan- do un sostenido proceso de crecimiento económico que también ha te- nido un impacto positivo en la reducción de la pobreza y la desigualdad.

Este crecimiento es el resultado de un conjunto de políticas de Estado en materia de promoción de las inversiones, estabilidad macroeconómica, res- ponsables políticas fiscales, autonomía del Banco Central de Reserva (BCR) en las políticas monetarias y política de apertura del Perú a los mercados mundiales; en suma, de políticas responsables en materia económica y social que vienen aplicando -con matices diferenciales pero con el mismo objetivo y bases sustantivas- los últimos cinco gobiernos que ha tenido y viene tenien- do el Perú (con las administraciones dirigidas por los presidentes Fujimori, Paniagua, Toledo, García y aún con el actual presidente Húmala).

El crecimiento es sostenido no solo porque se están aplicando las po- líticas y los incentivos adecuados a lo largo del tiempo sino porque, por primera vez en la historia republicana, este crecimiento se da de mane- ra descentralizada, con generación de empleo productivo (con derechos), fuerte impulso de la demanda interna (y no solo por las exportaciones) e incremento de la productividad, factores que constituyen una diferencia fundamental con épocas anteriores en las que el crecimiento no era consis- tente en el tiempo, se daba básicamente en Lima (la ciudad capital) y en otras dos ciudades del país (Arequipa y Trujillo) acentuando la histórica concentración económica y con gran vulnerabilidad a los vaivenes de la economía internacional y, particularmente, de los precios internacionales de las materias primas de exportación.

El crecimiento que hoy tenemos, por lo tanto, es un crecimiento más sólido y generador de empleo e inclusión social. En el Gráfico 1 podemos observar este período continuo de crecimiento que ya ingresa a su segunda década.

El gráfico no es solo interesante por la continuidad del crecimiento, ya meri- torio y atípico en la historia económica republicana del Perú, sino por el hecho de que el Perú ha sido en estos últimos tiempos uno de los pocos países de América Latina y aún del mundo que ha mantenido una política de crecimiento continua y de calidad. La parte sombreada en el gráfico marca la tendencia del crecimiento económico mundial (tanto de países industrializados como de paí- ses en desarrollo) lo que evidencia que la actuación de la economía peruana es altamente destacadle (positiva y creciente) en todo el período aún en el difícil año en que se explicité la crisis mundial (2009) y en que el Perú creció poco pero creció y, probablemente, fue uno de los pocos países que experimentó una tasa positiva de crecimiento en plena tormenta financiera internacional.

Hace cuarenta años, el Perú tenía niveles de crecimiento económico y de exportaciones equivalentes a los de Corea del Sur, Taiwán y Singapur, pero en estas cuatro décadas estas economías asiáticas se “dispararon” en sus niveles de crecimiento y de comercio exterior con relación al Perú y no se trata de un asunto de tamaño relativo (Corea del Sur es un poco más grande en extensión territorial que el departamento del Cusco, y Taiwán es apenas del tamaño del departamento de Ancash, uno de los 25 departamentos que tiene el Perú).2

El factor fundamental que explica los diferentes desempeños económicos no es tampoco el relativo a la disponibilidad de recursos naturales pues, si se tratara de aquello el Perú es uno de los países más afortunados del planeta con una mega diversidad extraordinaria en fauna y flora, bosques, ríos y nevados con potencial hidroeléctrico en la cordillera, importantes yacimientos mineros, dispo- nibilidad de gas y petróleo, riqueza hidro- biológica, etc.

Sin embargo, Japón prácticamente no tiene recurso natural alguno disponible y es una potencia mundial en términos eco- nómicos y financieros; Israel está ubica- do en medio del desierto, pero es un país que ha desarrollado la ciencia y la tecnología en varios sectores, incluido el agropecuario-agroindustrial in- ventando precisamente el riego tecnificado que hoy se usa en todo el mun- do, ahorrando agua y mejorando productividad.

Si el asunto no es de extensión territorial o de disponibilidad de recursos naturales, entonces, ¿de qué se trata? La respuesta parece estar esencial- mente en estrategias de desarrollo integrales y de largo plazo que privile- gian la acumulación de capital, la formación del capital humano, el desarro- llo de la ciencia y la tecnología entre otros aspectos sustantivos.

Sin embargo, el crecimiento es requisito fundamental aún cuando no suficiente. El Banco Mundial (BM) ha desarrollado sendos estudios que demuestran que los países que tienen políticas sostenidas de crecimiento económico son los que pueden lograr resultados más sostenibles en la me- jora de los niveles de vida de su población. Se trata entonces de crecer de manera sostenida por largos períodos de tiempo. Los casos de varios países asiáticos pueden ser utilizados para explicar esta situación pero, a partir de los años noventa, el desempeño de la economía peruana empieza a tener un perfil de crecimiento sostenido y de largo plazo.

En el período 2000-2011 el producto bruto por habitante más que se duplicó. Como se observa en el Gráfico 2, el FBI per cápita pasó de US $ 2.054 en el año 2000 a US $ 5.458 en el año 2011, lo que constituye un resultado muy positivo aun considerando las limitaciones de este indicador que, por ser una cifra promedio, no explica el proceso de distribución del ingreso implícito en ese crecimiento económico.

Lo importante es damos cuenta que el crecimiento económico requiere de un proceso continuo de inversión. En el Gráfico 3 se observa que en el período de análisis (2000-2011) la inversión (privada y pública) creció sostenidamente, especialmente a partir del año 2004, la inversión privada y de los años 2005-2006, la inversión pública. Se puede observar también claramente que la inversión privada nacional y extranjera (la parte superior de la barra en el gráfico) representa cerca del 70% de la inversión total en el país correspondiendo el 30% restante a la inversión pública.

Este dato resulta muy importante estudiarlo y comprenderlo pues al ser la inversión pública tan importante (principalmente en los ámbitos de la infraestructura y de servicios públicos como educación, salud o seguridad nacional) la acumulación se logra básicamente por el concurso de la inver- sión privada que, en todos los casos, requiere de estabilidad económica, social y política, es decir, de reglas de juego claras y estables durante el período de maduración de dicha inversión. No comprender esta relación causa-efecto lleva a situaciones muy complicadas en muchos países, como lo demuestra también la propia experiencia pemana en varios episodios de su historia republicana.

Como consecuencia del adecuado binomio inversión-crecimiento, el Perú se ha posesionado como uno de los países líderes en América Latina en el logro de un crecimiento sostenido con estabilidad de precios. En el año 2010, el Perú obtuvo cerca del 9% de crecimiento en su PBI con la in- flación más baja de la región como se aprecia en el Gráfico 4. En el período comprendido entre los años 2002 y 2010, de acuerdo a estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Perú se ubicó entre las economías de mayor crecimiento en el mundo, solo superado por los crecimientos de China, India, Vietnam y Singapur.

El crecimiento económico experimentado por el Perú tiene un fuer- te componente de mayor intercambio comercial con el mundo, lo que se evidencia en exportaciones que prácticamente se han quintuplicado en el período de análisis, un fuerte crecimiento del intercambio comercial (de exportaciones e importaciones y a diferentes mercados del mundo) y, es- pecialmente, un sostenido incremento de las importaciones de bienes de capital (Véanse Gráficos 6 y 7).

El adecuado “clima de inversiones” se ve estimulado con un manejo res- ponsable de la política monetaria (con una autoridad monetaria autónoma) y de la política fiscal (principalmente en lo referente al manejo del gasto público y de la recaudación tributaria). Lo anterior se refleja en ingresos tributarios cercanos a los US $ 23.000 millones y un ratio de deuda pública sobre FBI que descendió de alrededor del 46% en el año 2000 al 23,5% en el año 2010 (Véase el Gráfico 8).

Lo anterior significa que la economía peruana se sustenta, cada vez más, en sus propias füentes de financiamiento y no en el endeudamiento ex- terno que había sido la fuente más utilizada en décadas anteriores con el consiguiente problema de crisis en el pago del servicio de la deuda que requirió de muchos años y varios programas de rescate y refinanciamiento para poder superarse. El trabajo en materia fiscal requiere todavía de mu- cho esfüerzo. El gran desafío está en ampliar la base tributaria para lograr que la todavía importante economía informal cumpla con sus obligaciones tributarias. Se ha avanzado bastante con medidas administrativas como la detracción, la percepción y la retención tributaria, el impuesto a las transac- ciones financieras y otras medidas específicas aplicadas por la autoridad tributaria -Superintendencia de Administración Tributaria- (SUNAT) pero todavía la presión tributaria es baja con relación al importante crecimiento económico experimentado por la economía peruana.

También es necesario trabajar en la descentralización fiscal y, principal- mente, en la optimización de la distribución del canon y de las regalías que se obtienen como consecuencia de la explotación de los recursos naturales para que se constituyan efectivamente en recursos que financian obras con- cretas en beneficio de las poblaciones involucradas. Finalmente, es nece- sario trabajar en una verdadera reingeniería en la gestión y fiscalización del gasto público buscando un equilibrio entre la necesaria transparencia y legalidad con la que se deben manejar recursos públicos y la eficiencia, velocidad y flexibilidad que exige la gestión moderna.

En cuanto a la política monetaria, la actuación del BCR se ha caracte- rizado por su gran autonomía del Poder Ejecutivo y, específicamente, del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Ello ha posibilitado un manejo prudente del Programa Monetario con el objetivo fündamental de no gene- rar presiones inflacionarias lo que, como hemos visto, se viene logrando exitosamente (con una de las menores tasas de inflación de América Latina).

El buen desempeño de la economía peruana, en particular en el sector extemo, ha permitido acumular reservas internacionales netas (RIN) hacia fines del año 2011 por un valor cercano a los US $ 50.000 millones, lo que equivale a cerca de 17 meses de importaciones normales del país. Un stock de reservas tan importante brinda señales de seguridad y tranquilidad a los inversionistas y operadores en moneda extranjera, lo que aunado a la política de “flotación sucia” que el BCR viene empleando en el mercado cambiario ha permitido una estabilidad del tipo de cambio en US $.3

En el Gráfico 9 se puede observar la evolución favorable de las reservas internacionales netas en el período 1999-2011. Mucho ha tenido que ver en este resultado la política sostenida de apertura del mercado peruano al comercio exterior y las inversiones de los principales mercados del mundo.

En el Gráfico 10 se pueden apreciar los más de 15 acuerdos comerciales tipo Tratado de Libre Comercio o Acuerdo de Asociación Estratégica que el Perú ha negociado y puesto en vigencia con los principales países y blo- ques regionales del mundo. Se tienen acuerdos con la Comunidad Andina, el Mercosur, México, varios países centroamericanos, Estados Unidos de América (EUA), Canadá, la Unión Europea (UE), los países de la Asocia- ción Europea de Libre Comercio (EFTA), Singapur, Tailandia, Corea del Sur, Japón y la República Popular China. Hacia fines del año 2011 faltaba solo terminar las negociaciones con India y Rusia para tener prácticamente a todos los mercados importantes con libre acceso negociado.

En la práctica, la existencia de tantos acuerdos comerciales y de inver- sión han puesto en valor la estratégica ubicación geográfica del Perú en el centro de la costa Pacífico de América del Sur, lo que le da un gran poten- cial para constituirse en Hub o centro de operaciones logísticas, de comer- cio exterior y de inversiones en América Latina y con relación al continente asiático. Para los empresarios peruanos, medianos y pequeños que recién empiezan en sus experiencias de comercio exterior, estos acuerdos signifi- can oportunidades de negocios que de otra forma no se producirían; para los inversionistas extranjeros ellos implican la posibilidad de considerar al Perú como un “país plataforma” para el desarrollo de negocios en otros países y principalmente en la Cuenca del Pacífico.

Las inversiones se encuentran -ade- más- protegidas por acuerdos bilaterales de protección de inversiones, seguros contra riesgo político y acuerdos para evi- tar la doble tributación. En opinión de los propios inversionistas y bancos de inver- sión especializados, la economía peruana es una de las que más atractivo tiene para los inversionistas de todo el mundo.

Todo lo anteriormente mencionado ha significado el reconocimiento inter- nacional y la calificación de la economía peruana como “grado de inversión”. En efecto, como se aprecia en el Gráfico 11, las principales agencias clasi- ficadoras del mundo como Standard & Poor ‘s Services, Fitch y Moody ‘s Investor Service calificaron a la economía peruana como Investment Grade desde el año 2008 y, a partir de ese momento, le han seguido elevando la calificación crediticia por su buen desempeño económico, de manera que, en América latina hacia fines del año 2011, solo es superada por las califi- caciones de Chile y México.

La consecuencia inmediata del “grado de inversión” es que todos los agentes económicos que trabajan en el mercado peruano pueden obtener mejores condiciones para el financiamiento de sus inversiones principal- mente con menores tasas producto de la disminución del “riesgo-país”.4

Por otro lado, de acuerdo al World Economic Forum (WEE) el Perú ocu- pa el primer lugar en América Latina en la receptividad del gobierno para la inversión privada en infraestructura seguido de Colombia y Chile.5 Perú lidera asimismo el ranking mundial del indicador de solidez mctcropruden- cial global superando a China y a Suiza.6 Para la Fundación Getulio Vargas de Brasil, el Perú y Uruguay encabezan el ranking de países del índice de Clima Económico (ICE) en América Latina.7 Además, en el año 2009, la prestigiosa revista The Economist consideró que el Perú ocupó el primer lu- gar en la región en cuanto a marco legal y regulatorio, y, en ese mismo año, el Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró al Perú como el líder en solidez de su sistema financiero. Siempre en el año 2009, para la Confe- rencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) el Perú ocupó el tercer lugar a nivel mundial en el crecimiento de las inversio- nes directas extranjeras (IDE) después de Italia y Alemania. No queda duda del nivel competitivo que viene alcanzando la economía peruana aunque el camino por recorrer todavía es largo y desafiante.

Significativos avances en los aspectos sociales y en la mejora de los niveles de vida de la población

Los importantes avances que la economía peruana viene obteniendo en los últimos once años en materia económica se han visto reflejados también en los principales indicadores sociales y en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. Lo primero que hay que destacar -como lo señalábamos al inicio de este ensayo- el crecimiento experimentado es generado de empleo productivo o -como dice la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- de “empleo decente” (con derechos y condiciones adecuadas de trabajo).

En el Gráfico 12 se puede apreciar que, entre el primer trimestre del año 2003 y los primeros meses del año 2011, de acuerdo a estimaciones del Ministerio de Trabajo y del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la población económicamente activa (PEA) adecuadamente ocupa- da en Lima Metropolitana se elevó del 34 al 51,8% mientras que la corres- pondiente población subempleada disminuyó del 57 al 40,5%.

Lo interesante es que, a nivel nacional, considerando el empleo generado en las principales ciudades del país en empresas de 10 o más trabajadores, las tasas de crecimiento son consistentemente mayores en Piura, Puno, Huancayo, Are- quipa, Tacna, Tarapoto, Paita, Chincha, Trujillo y Cusco que las obtenidas en Lima Metropolitana lo cual es un cambio sustantivo frente al histórico modelo de crecimiento concentrador y excluyente, básicamente en Lima y otras pocas ciudades del interior del país. Además, por primera vez, la migración laboral se desplaza desde Lima hacia las provincias del interior y no al revés; y, en ciertas épocas del año (cuando se produce la cosecha de agro exportación) ciudades como Ica y Trujillo alcanzan una situación de pleno empleo de trabajadores.

Lo anterior ha generado un importante incremento en el consumo de los provincianos y no son pocas las empresas que manifiestan con satisfacción que sus mayores ventas las consiguen proporcionalmente en las ciudades del interior del país. La construcción y puesta en funcionamiento de mega centros comerciales en diferentes ciudades del país confirma esta tendencia descentralizada del crecimiento y de la demanda y ello se aprecia también en la expansión de franquicias y negocios en el interior del país. Esto para el Perú es muy positivo y marca una tendencia bastante diferente al tipo de crecimiento anterior.

El crecimiento económico sostenido, el mayor empleo y los mayores in- gresos se traducen -como es de suponer- en una disminución de los niveles de pobreza. En el Gráfico 13 se aprecia que la pobreza se redujo del 48,6% en el año 2004 al 30% en el año 2011, es decir, se redujo en casi 19 puntos en siete años. Esto implica que casi siete millones de peruanos dejaron de ser pobres en este período y la meta es continuar reduciendo los niveles de pobreza al 20% hacia el año 2016 y hacia el 10% el año 2021, fecha en la que el Perú celebrará el bicentenario de su independencia política. Por su- puesto, para que se siga reduciendo la pobreza será necesario que continúe el proceso de inversión-crecimiento-empleo que se viene experimentando.

El cumplimiento de esta meta de reducción de la pobreza no será tan fácil en el futuro. La pobreza que falta reducir es la denominada “pobreza dura” relacionada a población extremadamente pobre que vive en lugares muy distantes y aislados de las principales ciudades lo que hace muy difícil económicamente -y muchas veces imposible técnicamente- llegar a ellos con servicios básicos de agua, desagüe, comunicaciones, carreteras, elec- trificación.

De hecho, la pobreza rural se ha reducido a un ritmo más lento que la pobreza urbana y esto tiene que ver con un problema estructural: la ubica- ción de miles de peruanos en pequeños centros poblados de menos de 300 habitantes cada uno y separados el uno del otro por varios kilómetros. La solución pasaría por un proceso planificado -y necesariamente consensua- do- de reacondicionamiento territorial pero este es un empeño en el que no se ha tenido muchos avances hasta el momento sobre todo considerando la complejidad geográfica del país.

Un tema tan importante como la disminución de la pobreza es el relativo a la disminución de la desigualdad de la que se parte, es decir, de la brecha existente entre los sectores de mayores ingresos y los sectores de menores ingresos. De hecho, la experiencia mundial indica que la desigualdad social es más difícil de modificar que la pobreza y el proceso es más lento. Sin embargo, también en este aspecto la experiencia peruana muestra una me- jora del Coeficiente Gini, considerado mundialmente como el mejor indi- cador de los niveles de desigualdad social en un país (Véase el Gráfico 14).

Pero el crecimiento económico también ha impactado positivamente en un conjunto de indicadores sociales. En paralelo a las estadísticas generales de crecimiento económico, las diversas encuestas y censos aplicados con rigurosidad científica por el INEI y otras entidades internacionales nos re- velan de manera consistente que los indicadores sociales vienen mejorando sustantivamente en el Perú. Así, en el período comprendido entre los años 2005 y 2009 la tasa de asistencia escolar subió de 55 a 66% en el nivel inicial, de 91 a 94% en el nivel primario y del 71 al 78% en el nivel secun- dario. La tasa de analfabetismo bajó de 10,9 al 8,9% en ese mismo período.

La población con acceso al seguro de salud se incrementó del 36,2% en 2005 al 60,5% en 2009. Este espectacular crecimiento se debe a los beneficios del SIS (Seguro Integral de Salud) y a ESSALUD y ahora avan- zamos progresivamente hacia el aseguramiento universal. De otro lado, la población menor de 5 años con desnutrición crónica disminuyó del 22,9% el 2005 al 18,3% el año 2009. Los partos atendidos por profesionales de la salud se elevaron en el mismo período del 71,7 al 82,5%.

El desempleo urbano bajó de 9,2% 2005 a 8,5% 2009. De un total de 21 millones de peruanos integrantes de la PEA el empleo adecuado se elevó en alrededor de 400.000 nuevos puestos de trabajo por año en el período analizado. Por otra parte, los indicadores de pobreza también descendieron significativamente. Entre los años 2005 y 2009 la pobreza total bajó del 48,7 al 34,8%, lo que incluye reducción de la pobreza rural y urbana. En el mismo período, la pobreza extrema bajó del 17,4 al 11,5%, también en zonas rurales y urbanas y en todas las regiones del Perú.

Entre los años 2005 y 2009 el porcentaje de hogares con alumbrado eléctrico subió del 77,2 al 86,4%, el porcentaje de hogares con acceso al agua potable se elevó del 70,3 al 74,7%, el porcentaje de hogares con servi- cio de desagüe por red pública se elevó del 55,5 al 62,8%, el porcentaje de hogares con servicio de telefonía fija creció del 28,5 al 32,1%, el porcentaje de hogares con algún miembro con teléfono celular se elevó del 20,7 al 67% y el porcentaje de hogares con acceso a Internet se elevó del 3,7 al 11%.

Todos estos resultados muestran un comportamiento consistente y se deben a los beneficios que el binomio inversión-crecimiento genera, pero también a la política deliberada del gobierno por traducir esos beneficios en los programas sociales. Ahí están los resultados de programas de elec- trificación rural, agua para todos, alfabetización, titulación, seguro integral de salud (SIS), los programas de vivienda social y los de infraestructura de carreteras, puentes y caminos rurales así como los programas del fondo de inversiones en telecomunicaciones (EITEL) para la ampliación de la cober- tura de telefonía e Internet.

La satisfacción que tenemos no es solo entonces la del robusto cre- cimiento sino también la de la justicia social expresada en indicadores y avances concretos. La justicia social que hace setenta años buscaba fun- damentalmente el respeto de los derechos laborales, la educación gratuita o el derecho al voto de la mujer, en la actualidad se expresa en la búsque- da de peruanos con adecuados servicios de electrificación, agua potable y telecomunicaciones, con acceso a la atención de salud y a la educación, alfabetos y con título de propiedad e infraestructura de caminos que les den conectividad.8

No obstante lo anteriormente expresado la tarea pendiente es aún más difícil y requiere no solo perseverar en las tareas de la promoción de la in- versión y el crecimiento y del buen manejo macro económico sino también demostrar mayor eficiencia y creatividad en la gestión de los programas so- ciales y en la descentralización productiva del país. Finalmente, aún cuando la pobreza se ha reducido al 30%, este porcentaje implica que todavía hay cerca de 10 millones de peruanos que necesitan salir de la condición de pobreza.

Crecimiento económico, inclusión social y mayores oportunidades

El caso peruano nos enseña que el crecimiento económico es la única manera de lograr mayor justicia e inclusión social y hacerlo de manera sos- tenible y no con medidas coyunturales que luego revierten en contra de la población. La convicción que tenemos es que solo a través del crecimiento -o la generación de la mayor riqueza- podremos continuar esta difícil tarea. Ya lo decía el líder político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre: “en el Perú no se trata de quitar la riqueza al que la tiene, sino de crear riqueza para el que no la tiene”.9

En el Gráfico 15 proponemos el es- quema metodológico que debemos re- cordar para lograr este proceso armonio- so entre crecimiento económico e inclu- sión social.

El orden es el siguiente: primero la inversión (que requiere clima ade- cuado, adecuadas políticas macroeconómicas, normas claras y duraderas), luego el crecimiento económico (que debe ser consistente en el tiempo y a tasas que permitan generar los puestos de trabajo correspondientes); como consecuencia empleo productivo y mayores ingresos para la población; y, en virtud de lo anterior, disminución de pobreza y disminución de la des- igualdad. Otras fórmulas y otro orden ya han sido experimentados sin éxito en décadas pasadas y solo han significado pérdida de valioso tiempo y un muy alto costo de oportunidad que hemos pagado todos los peruanos y, especialmente, los más pobres.

Como hemos señalado anteriormente, el crecimiento es sostenido no solo porque se están aplicando las políticas y los incentivos adecuados a lo largo del tiempo sino porque, por primera vez en la historia republicana, este crecimiento se da de manera descentralizada, con generación de em- pleo productivo (con derechos), fuerte impulso de la demanda interna (y no solo por las exportaciones) e incremento de la productividad.

Desde nuestro punto de vista, está claro que el crecimiento económico que está experimentando el Perú sí está contribuyendo de manera tangible a una mayor inclusión social, de manera que respondiendo a la pregunta que origina el presente ensayo afirmamos que se trata de dos objetivos que pueden ser convergentes y así está sucediendo.

Sin embargo, en adición a todo lo mencionado, desde nuestro punto de vista el mayor beneficio que se está experimentando en el Perú en los últi- mos años no está vinculado solo a las mejoras económicas y sociales sino a una nueva actitud psicológica, a una especial motivación que hoy muestran la mayoría de los peruanos y, muy especialmente los más jóvenes.

En una reciente conferencia que dábamos ante un grupo de estudiantes universitarios decíamos: “La mayor revolución que está sucediendo en el Perú es que, por primera vez en nuestra historia republicana, los perua- nos mayoritariamente estamos experimentando la alegría de reconocemos como peruanos, de sentir orgullo de nuestra diversidad, historia y cultura; en suma, de ser conscientes de nuestra identidad y de elevar nuestra autoes- tima y ver con optimismo el futuro”.1″

En efecto, hay un nuevo contexto, son los mismos problemas y es el mismo país, somos los mismos pemanos pero hemos empezado a pensar de otra manera, más proactiva y optimista. Un ejemplo claro de este fenómeno es lo que viene ocurriendo en el país con el tema gastronómico: ilo que tenemos es una verdadera revolución de la gastronomía!

Efectivamente, el “boom de la gastronomía peruana” es una verdadera inyección de autoestima, creatividad y democracia. Todo empezó hace al- gunos años cuando Gastón Acurio, un chef peruano que se había formado en Francia empezó a hacer públicos sus planteamientos y sueños con res- pecto a la comida peruana. Dijo en una conferencia en la apertura del año académico de la Universidad del Pacífico: “Tenemos el recurso, tenemos los productos. ¿Qué nos falta?: las marcas peruanas de productos culina- rios por el mundo que los cocineros y empresarios peruanos tenemos que lograr para que los inversionistas no tengan una sino muchas opciones que escoger… Si nos imaginamos un escenario de aquí veinte años donde exis- tan unos 200.000 restaurantes peruanos de todo tipo y en todas partes, que cuando caminemos por cualquier ciudad europea encontremos una anticu- chería al lado de una pizzeria, una sanguchería al lado de una hamburgue- sería, una cebichería al lado de un sushi bar o un restaurante criollo al lado de un tex mex pues entonces deberemos imaginamos todos los beneficios que aquél escenario tendrá consigo”.11

Actualmente son cientos los proyectos gastronómicos que se están desa- rrollando en el país y en el mundo. El propio Gastón Acurio ha creado varias marcas: “Astrid y Gastón” (que hoy tiene locales en Chile, Colombia, Ecua- dor, Venezuela, Panamá, México y España), “Tanta”, “La Mar” (que tiene locales en Perú, México, toda Centroamérica y el Caribe, Brasil, Inglaterra y los LUA, “Pasquale Hermanos”, “Panchita”, “Madam Tusan” y vendrán otras en el futuro. Pero otros empresarios y chefs peruanos han creado otras “marcas” de prestigio como “Segundo Muelle”, “Punta Sal”, “Bembos”, etc.

La comida pemana invade el mundo y ese fenómeno no ocurre por ca- sualidad. El Perú tiene las potencialidades, pero el momento que vive el país es óptimo para iniciar proyectos competitivos de gran envergadura. En el mismo discurso ya citado, Gastón Acurio afirma con convicción: “Los cocineros somos actores reales de los procesos de cambio que el Perú ne- cesita”.12 En efecto, se incentivan las cocinas regionales con sus variedades y especialidades y la feria “Mistura” en la ciudad de Lima ya desarrolló su cuarta versión con una asistencia de 400.000 personas en diez días; se estima que la quinta versión sea visitada por más de un millón de personas. Los mejores restaurantes y los mejores chefs en persona preparan exquisi- tos platos a precios populares y está abierta al público peruano que no solo tiene buen paladar sino que, en su gran mayoría, también sabe cocinar. Por ello el “boom gastronómico” es también inyección de autoestima y partici- pación democrática.

Pero el tema de la inclusión social más allá de los indicadores no solo podemos apreciarlo en el “boom gastronómico”. Dos fenómenos sociales importantes deben considerarse en el análisis. Se está gestando una nueva clase media en el Perú. Recientes estudios demuestran que “…en el año 2010 existían en el país 9,9 millones de peruanos que se ubicaban en la cla- se media (sector C), lo que significa casi 2 millones de personas adicionales a las que se ubicaban en este mismo segmento en el año 2003”.13

Se trata de una “nueva clase media” cuyas características más sobresa- lientes son: fundamentalmente provinciana, emprendedora, muy trabajado- ra, capaz de afrontar grandes desafíos, independiente, arraigada en el Perú y orgullosa de su país y optimista sobre el futuro. El crecimiento económico continuo y los mayores ingresos consiguientes generan también oportuni- dades para muchos y esta “nueva clase media” es un ejemplo de ello.

De otro lado, los jóvenes (y su participación en las redes sociales) tam- bién están teniendo un papel cada vez más protagónico en el escenario na- cional. Son jóvenes con mayor arraigo en su país y con una actitud más positiva acerca de su futuro. Hace diez años el 70% de los jóvenes peruanos pensaban salir del país; actualmente (y medido por la misma agencia y con el mismo método) el 70% de los jóvenes peruanos quieren quedarse en su país.

El uso de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) también debe destacarse. La población peruana supera los 30 millones de habitantes y ya dispone de más de 29 millones de teléfonos móviles, es decir, prácticamente un teléfono por persona en promedio. Pero el teléfono no es solo comunicación telefónica propiamente dicha, es navegación por Internet, es ver televisión digital, es participar en cuanta red social existe y especialmente en Facebook y Twitter, es “bajar” y escuchar música, etc. Lo interesante es que recientes estudios demuestran que el uso de teléfonos ce- lulares ha contribuido a generar inclusión social en las poblaciones rurales y comunidades campesinas y nativas.14

Pero tratándose de una sociedad tradicionalmente oral, el uso de las TIC adquiere dimensiones especiales en el caso peruano. Efectivamente, fue en el Perú que hace más de veinte años la Red Científica Peruana (RCP)15 creó el concepto de “cabinas públicas” (diferente al concepto de “Café Internet”) por medio de las cuales miles de peruanas y peruanos en todo el país que no tienen computadora propia acceden diariamente a Internet por un precio módico. De otro lado, a partir de los años 2008 y 2009 viene produciéndose en el Perú un gran crecimiento de la industria de los call centers o “centros de contacto” para aprovechar el “español neutro” que se habla en el país y especialmente en Lima. Otro fenómeno muy interesante y destacable es la contribución al proceso de bancarización en zonas alejadas y pobres {ban- ca rización que supone inclusión social) a través del uso masivo y amigable de los ATM o cajeros automáticos en todo el territorio nacional. El desafío en este campo para los próximos años es “sembrar” de fibra óptica todo el territorio peruano para alcanzar una banda ancha con altas velocidades y tecnologías de punta.

En este contexto, la diversidad no se considera un problema afectado por el contexto global. Por el contrario, la diversidad es una fortaleza como lo demuestra el éxito que viene alcanzando la gastronomía peruana (basada precisamente en la mixtura de las preparaciones que algunos denominan “fusión”).

En realidad, el Perú es uno de los países más mega diversos del planeta. El Perú posee variedad de microclimas. 84 de las 104 zonas de vida que existen en el planeta las tiene el país. Alberga, además, a más de 400 espe- cies de mamíferos, 300 especies de reptiles, 1.700 especies de aves y más de 50 mil especies de plantas registradas en el mundo. Cerca del 20% de su territorio ya son áreas naturales protegidas.

Este es el momento de ver la diversidad del Perú como una ventaja com- petitiva, precisamente como los principales voceros de la teoría de la com- petitividad (Michael Porter y otros) señalan al considerar la diferenciación como una de las estrategias a desarrollar para ser competitivos. Desde esta perspectiva no estamos de acuerdo con aquellas posturas que plantean que globalización es equivalente a estandarización; en muchos aspectos lo que destaca en la globalización es el esfuerzo de diferenciación.

La infraestructura como instrumento de inclusión social

La infraestructura es fundamental para el crecimiento económico, la in- clusión social, la competitividad y la integración nacional y regional. La gestión pública en materia de infraestructura tiene peculiares características y requiere buenos estudios técnicos, adecuada coordinación intersectorial, transparencia en los concursos públicos, promoción de la inversión priva- da, seguimiento cercano de cada uno de los proyectos; en suma, eficiencia, transparencia pero también velocidad y gran dinamismo para responder rá- pida y creativamente a los cambios que se van operando en la dinámica eco- nómica, social y política. En un contexto de continuo y sólido crecimiento como el que experimenta el Perú en los últimos años, la promoción de la inversión pública y privada en infraestructura es una gran oportunidad para apuntalar ese crecimiento.

En el período 2006-2011 se ha avanzado sustantivamente en lo que res- pecta a inversión pública en infraestructura. En el referido quinquenio se ha intervenido en más de 17.000 km. de la red vial nacional, de los cuales 10.500 km. han sido asfaltados por primera vez o rehabilitados. Se han in- cluido recursos para la conservación y el mantenimiento vial equivalentes a seis veces lo que hace algunos años se destinaba a este mismo concepto.

Se ha avanzado cuantitativa y cualitativamente en las concesiones de carreteras, puertos, aeropuertos y ferrocarriles, incrementando sustantiva- mente la inversión privada y asegurando 25 o 30 años de operación eficien- te, mantenimiento y seguridad vial en su caso. Se han suscrito adendas para adelantar la ejecución de las inversiones, considerar obras complementarias o variaciones fundamentales imprevistas o excepcionales.

En estos años se ha iniciado el proceso de modernización y ampliación del puerto del Callao, y avanzamos de manera irreversible en el camino para convertirlo en el puerto Hub de la costa oeste del Pacífico Sur. Igual- mente, se están modernizando los puertos de Mataran! y Paita, y están en proceso de concesión los terminales portuarios de Yurimaguas, San Juan de Marcona, Pisco, Iquitos y Pucallpa. El gran desafío para los próximos años es el desarrollo y puesta en valor de las hidrovías en el país, para lo cual se están realizando los estudios pertinentes.

En cuanto a la infraestructura de aeropuertos, la concesión del aeropuer- to internacional “Jorge Chávez” ha cumplido diez años completando una primera fase de modernización y ampliación que lo ha ubicado por tercer año consecutivo como el mejor aeropuerto de América del Sur en previsión e infraestructura de servicios, evaluados por los propios pasajeros en en- cuestas realizadas por entidades internacionales acreditadas.

Se han concesionado y modernizado los aeropuertos regionales del nor- te, se ha iniciado la construcción del nuevo aeropuerto internacional de Pisco, que será alterno y alternativo al del Callao. Se han concesionado, asimismo, cinco aeropuertos regionales del sur, rehabilitado las pistas del aeropuerto internacional “Velasco Astete” en el Cusco, y se ha iniciado el concurso internacional para la concesión del nuevo aeropuerto internacio- nal en la localidad de Chinchero a 25 minutos por tierra del Cusco. Final- mente se está construyendo el nuevo aeródromo y escuela de aviación civil en Grocio Prado-Chincha, y, se están instalando ocho radares secundarios que permiten la cobertura y mayor seguridad aérea en prácticamente todo el espacio aéreo nacional.

Destacan, asimismo, la certificación como categoría 3 del aeropuerto internacional Jorge Chávez a partir de julio de 2011, con lo que los aviones podrán despegar y aterrizar en condiciones de poca visibilidad y con gran seguridad; y, se han eliminado las colas en los aeropuertos con la incorpo- ración del TUUA en el valor del boleto aéreo.

En lo que concierne a los ferrocarriles, se ha modernizado la infraestruc- tura del ferrocarril central y del ferrocarril sur-andino posibilitando que la mayor carga minera llegue a los puertos por vía férrea y no por camiones como había venido sucediendo; se ha promovido la competencia de trenes en la ruta Cusco-Machu Picchu; y, se está poniendo en funcionamiento la línea uno del tren eléctrico para Lima y Callao que, en la práctica, significa el inicio del servicio de metro (transporte rápido y masivo) para la ciudad capital y el primer puerto del país.

El denominado “Proyecto Perú” en carreteras y los esfuerzos de inclusión social y de fortalecimiento democrático

La construcción, rehabilitación y mantenimiento de autopistas, carre- teras y caminos en nuestro país es un objetivo fundamental de la política de Estado que busca desarrollar la infraestructura necesaria para lograr un crecimiento económico con inclusión social en el Perú. Entre mediados del año 2006 y fines de 2010 se habían asfaltando cerca de 7.000 kilómetros e intervenido, bajo diferentes modalidades -incluida la concesión- en el 85% de la red vial nacional que totaliza 24.000 kilómetros.

La política en infraestructura de carreteras no solo busca construir y man- tener sino que, además, implica una nueva relación entre la carretera y la ciudad a través de la construcción de vías de evitamiento, circunvalaciones, pasos a desnivel, pontones para agricultores y puentes peatonales que posibi- litarán que las carreteras ya no pasen por el centro de las ciudades con la me- jora consiguiente en la seguridad vial. Todo ello es un esfuerzo extraordinario que se está desarrollando y que mejora la productividad y la competitividad pero ayuda también significativamente en la tarea de inclusión social.

Efectivamente, el denominado “Proyecto Perú”‘ es un interesante aporte para lograr que la infraestructura contribuya a la inclusión social, para que la ingeniería se concilie con las expectativas de la población, para que las políticas gubernamentales sean creíbles y se fortalezca la institucionalidad democrática. Lo que sucede es que por años, y a veces por décadas, se ofrecieron carreteras que nunca se construyeron o por falta de presupuesto, por falta de estudios o simplemente por actitud demagógica de los políticos. ¿Cómo explicar a la población que sin expediente técnico no hay carretera posible?, ¿Cómo manejar con responsabilidad esta desconfianza generali- zada mientras esperan que los estudios culminen?

Con el “Proyecto Perú”, siguiendo el trazo histórico de la vía (en la ma- yoría de los casos trochas) se pone una base o subcapa de 15 centímetros, luego un pavimento económico cuya consistencia varía según estemos en la Costa, Sierra o Amazonia y, finalmente se trabaja en la señalización obli- gándose el contratista al mantenimiento por un período de cinco años reno- vable. El costo por kilómetro varía entre US $ 130.000 y US $ 150.000 (al- rededor del 10% del costo promedio de una carretera definitiva). La razón del bajo costo es precisamente que todavía no están los expedientes técnicos terminados; estos siguen haciéndose en paralelo y, cuando se terminan, se reemplaza la ingeniería básica del “Proyecto Perú” por la ingeniería sofis- ticada que establece el mayor ancho de las vías, el cambio a un pavimento más resistente, el manejo de pendientes y curvas, la eventual construcción de túneles o semitúneles o la estabilización de suelos y taludes.

¿Cuál es el efecto concreto en la población? Los ciudadanos empiezan a ver la mejora de su vía pasando de una trocha a un pavimento económico, mejorando la trcmsitabilidad y la seguridad vial y disminuyendo sustanti- vamente los tiempos de viaje. Se recupera la credibilidad en la democracia y en el Estado y aumenta la autoestima de las personas.

A mediados del año 2011, la unidad ejecutora Pro Vías Nacional del Go- bierno venía construyendo más de 4.000 kilómetros de “Proyecto Perú” en 23 ejes carreteros en todo el país. Todas estas carreteras ya se están constru- yendo o está por empezar su construcción, con recursos del presupuesto del MTC y gestión de consorcios privados ganadores de los correspondientes concursos públicos.

La mayoría de estos ejes carreteros estarán concluidos a fines de 2012 o -a más tardar- en el primer semestre de 2013. Se va así mejorando la transitabilidad de los caminos y elevando la autoestima y la confianza de los peruanos y sus autoridades regionales y locales. Organismos internacio- nales como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarro- llo (BID) observan con gran interés la experiencia del Proyecto Perú para evaluar su aplicación en otros países, y en el Perú se sigue mejorando el proyecto con la experiencia que se va adquiriendo y se van estandarizando los procesos para poder sistematizar los esfuerzos futuros.

Las comunicaciones y la inclusión social: las cinco C de la política de Estado en materia de comunicaciones en el Perú

Las comunicaciones constituyen no solo una importante responsabili- dad sino también un poderoso instrumento de modernidad, competitividad e inclusión social. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) tiene a su cargo la política de comunicaciones en el Perú y, en el actual contexto internacional, resulta fundamental avanzar en el objetivo de co- municar mejor a los peruanos entre sí y con el resto del mundo. Vivimos en el siglo de la información y de las comunicaciones y el Perú también forma parte de esta verdadera revolución tecnológica.

La política peruana en este campo se sustenta en cinco objetivos que los vamos a mencionar como “las cinco C de las comunicaciones”: cobertura, competencia, convergencia, calidad y cohesión social.

En materia de cobertura nuestros objetivos son ambiciosos y los esta- mos alcanzando. Entre mediados de 2006 y fines de 2011 hemos avanzado de manera significativa en el tendido de redes, la instalación de antenas y de centros de distribución. Tenemos ya -como hemos puntualizado ante- riormente- más de 29 millones de teléfonos y en cuanto a telefonía fija, el crecimiento fue muy poderoso al principio del proceso de participación de la inversión privada en el sector, pero luego entró en un proceso de cierto estancamiento.

Esta situación se está revirtiendo con las ofertas de telefonía fija inalám- brica y con el hecho de que la telefonía fija es el principal soporte de ser- vicios más complejos que se ofrecen actualmente al mercado. A la fecha se tienen ya más de 3 millones de abonados de telefonía fija en todo el país. El verdadero desafío es el desarrollo de la banda ancha y el acceso a Internet. Ya tenemos más de 1,5 millones de usuarios conectados a Internet y la meta es llegar muy pronto a los tres millones de internautas conectados. Sin em- bargo, debemos hacer la precisión que considerando el uso de las “cabinas públicas” el número total de usuarios de Internet en el Perú ya supera los tres millones de personas.

En lo referente a la competencia, el MTC conjuntamente con el regula- dor (OSIPTEL) promueven la transparencia y la competencia de las empre- sas proveedoras de los diferentes servicios para evitar situaciones de abuso de posición de dominio y de concertaciones entre empresas. Los contratos de concesión son evaluados y renovados teniendo en cuenta el cumplimien- to estricto de estas regulaciones y probablemente lo más espectacular en el tema de competencia es la decisión de que, a partir del 1 de enero de 2010, viene füncionando la portabilidad numérica -es decir- los usuarios, si lo desean, pueden cambiar de empresa proveedora de telefonía celular pero manteniendo el mismo número telefónico.

Complementariamente, a partir de octubre de 2010 funciona en todo el país el área virtual móvil, que posibilita que si nos mudamos por razones de trabajo o estudio, podamos comunicamos entre las diferentes ciudades del país sin necesidad de un código especial de entrada. Además de la mayor facilidad para la comunicación, al tratarse a la antigua llamada de larga distancia nacional como llamada local las correspondientes tarifas han des- cendido sustantivamente. Ambas medidas están promoviendo mucha com- petencia en el sector.

La convergencia es el tercer objetivo. Se trata de buscar sinergia y com- plementariedad entre las diferentes tecnologías disponibles en un concepto multimedia. El ejemplo más reciente de convergencia se da por la decisión del go- bierno pemano de adoptar el estándar ja- ponés-brasileño para la televisión digital terrestre, lo que permite -por el ahorro de espacio radioeléctrico- enviar una señal de televisión mucho más nítida también a través de los teléfonos celulares, compu- tadoras u otros receptores portátiles.

La calidad de los servicios es también muy importante. Se busca que la oferta de los diferentes proveedores tenga en cuenta las necesidades de los usuarios que son finalmente a quienes está dirigido todo el esfuerzo. Avanzamos hacia tecnologías de tercera y cuarta generación con mejor resolución y velocidad, todo lo cual redundará en servicios de mejor calidad.

Finalmente, la cohesión o inclusión social que se logra con la infraes- tructura de comunicaciones es un objetivo central. Un peruano comunicado es un peruano mejor informado que -además- puede atender sus necesida- des de educación, salud y de trabajo. Un peruano mejor comunicado es un ciudadano que puede salir de la pobreza y elevar su nivel de vida.

La meta del quinquenio era que, a través de los diferentes programas que se manejan en el Sector Público, todos los distritos del Perú tengan hacia el año 2011 al menos un sistema de comunicación: telefonía fija (pú- blica o domiciliaria), telefonía celular o servicios de Internet. Lo estamos logrando y vamos a cumplirlo. Y esta meta se ha cumplido principalmente por las inversiones realizadas por las operadoras en las concesiones pero también por el esfüerzo especial realizado por el Estado a través del fondo de inversiones en telecomunicaciones (PITEE) que subsidia la inversión en infraestructura de comunicaciones para localidades rurales y aisladas con los recursos provenientes del 1% de la facturación de las empresas conce- sionarias.

El nuevo Gobierno Constitucional y los esfuerzos de crecimiento e inclusión social

A partir de fines de julio de 2011 ha iniciado sus funciones un nuevo Gobierno Constitucional que lidera el presidente O llanta Húmala con su movimiento político denominado “Gana Perú”, sucesor del gobierno lide- rado por Alan García y el Partido Aprista Peruano. Los antecedentes de izquierda radical de los que venía precedido el entonces candidato Húmala hacían presagiar que el modelo económico analizado en el presente ensayo iba a ser modificado sustancialmente una vez que llegara al gobierno.

Al momento de escribir este artículo transcurren ya casi cuatro meses de gestión del nuevo gobierno y las decisiones de materia económica en lo sustantivo están manteniendo las bases fündamentales del modelo, se han nombrado personas de reconocido prestigio profesional en cargos im- portantes que tienen que ver con decisiones económicas, se han respetado los contratos y concesiones y se ha afirmado el deseo de continuar con una política de promoción de las inversiones para el crecimiento y la inclusión social. Estos hechos han llevado a dos importantes agencias internacionales de calificación de inversiones a darle al Perú -en pleno gobierno de Huma- la- un peldaño más que el grado de inversión ya conseguido.

Con Húmala, son cinco los gobiernos que consecutivamente apuestan por una política de Estado en materia económica y consideramos que este hecho constituye un excelente fundamento para el proceso de desarrollo económico y social del país. Por supuesto que las cinco administraciones aludidas tienen diferencias políticas e ideológicas importantes. ¿Qué es lo que hace entonces que políticos de posiciones tan distintas concuerden pragmáticamente en políticas responsables en materia económica?

En nuestra opinión ello obedece a la propia experiencia de los últimos once años en los que se han visto -más allá de las naturales críticas que se hacen en un sistema democrático- resultados y avances concretos en ma- teria de crecimiento económico, generación de empleo e ingresos y dismi- nución de la pobreza. Falta bastante todavía, pero también se ha avanzado mucho. Y entonces la población -y especialmente los jóvenes- no quieren experimentos demagógicos ni ofrecimientos que no tienen sustento porque en el Perú ya hemos experimentado anteriormente toda clase de ensayos so- bre los que finalmente la población más pobre tuvo que “pagar la factura”.

También influyen las redes sociales, las tecnologías de la información y la comunicación y los cambios que vienen ocurriendo en el mundo. Ya no se puede improvisar y actuar con irresponsabilidad en el manejo de los temas económicos por más buena intención que se tenga.

Húmala llegó al gobierno en unas circunstancias políticas muy espe- ciales. Antes de la primera vuelta electoral, el panorama que daban todas las encuestas de opinión pública era que el 70% del electorado estaba en la orientación de que continuara el modelo económico con algunas mejoras en lo social. Esa posición la tenían 7 de cada diez electores pero representados por cuatro candidatos. El 30% restante, más o menos, lo tenía el candidato Húmala y ese porcentaje se convirtió en su núcleo duro de apoyo a lo largo de toda la campaña.

La incapacidad y falta de desprendimiento de los cuatro candidatos y sus movimientos políticos que representaban el electorado mayoritario para lograr un acuerdo y presentar solo una o dos candidaturas generó descon- cierto y desánimo en los votantes que vieron cómo las posibilidades de su candidato de preferencia se fraccionaban mientras el candidato Húmala se mantenía firme y con tendencia creciente. El otro factor clave fue que el Partido Aprista Peruano no presentó una candidatura oficialista, lo que contribuyó al desorden y desconcierto y también permitió que ninguno de los candidatos defendiera las obras del gobierno en la campaña electoral, que -por cierto- eran muchas y muy importantes.

El tercer factor a tomar en cuenta fue la actuación de algunos medios de comunicación social que en la primera vuelta tomaron opción abierta por un candidato y, al ver que su candidato no levantaba en las encuestas no encontraron mejor estrategia que “levantar” al candidato Húmala con el objetivo de “asustar” a los indecisos pero lo que consiguieron fue “vic- timizar” a Húmala y conseguir que algunos indecisos decidieran votar por esa opción.

A la segunda vuelta pasaron entonces Húmala y Keiko Fujimori, los dos candidatos con mayor rechazo o “anti-voto” lo que polarizó aún más la elección. El resultado füe el que conocemos: ganó Ollanta Húmala in- cluso con el apoyo abierto de personajes nada cercanos a él como Mario Vargas Llosa o el propio Alejandro Toledo, expresidente que también ha- bía candidateado y quedado en cuarto lugar en la primera vuelta. Húmala estuvo muy bien asesorado en la campaña electoral y, poco a poco, füe variando su discurso hacia el “centro político” y aun su programa de go- bierno tuvo tres variaciones a lo largo de la campaña siendo finalmente la denominada “hoja de ruta” la que planteó al electorado con un conjunto de medidas y enunciados más moderados principalmente en el aspecto económico.

Ollanta Húmala ganó legítimamente las elecciones democráticas y du- rante los primeros meses de su gestión pública se ha esforzado por poner un especial énfasis en los aspectos de inclusión social y de descentralización lo cual es positivo y necesario para darle una mayor solidez y consistencia al crecimiento económico que se viene experimentando. Sus medidas en cuanto a temas económicos han sido bastante meditadas y responsables, aun a costa de recibir algunas críticas de los sectores más radicales que lo apoyan. Sin embargo, nuestra impresión es que el presidente Húmala está dispuesto a aplicar políticas de Estado antes que ceder a presiones populis- tas o coyunturales y esto nos parece muy positivo para el país.

Reflexiones finales

Como hemos enfatizado, el esfuerzo del crecimiento y la inclusión so- cial ha dado buenos resultados en los últimos once años, pero debe conti- nuar y profündizarse en las próximas décadas. Existen -además- algunos desafíos pendientes de afrontar para darle mayor profundidad al proceso.

En primer lugar es necesario evaluar el escenario internacional. La eco- nomía mundial sigue con pronósticos de cuidado. La economía norteame- ricana no logra superar sus problemas estructurales y Europa atraviesa una seria crisis. En este contexto, los pronósticos de crecimiento para los próxi- mos años han sido reajustados a la baja y hay dudas también acerca del ritmo de crecimiento que tendrá China. Sin embargo, no obstante la difícil situación internacional, consideramos que la economía peruana tiene las fortalezas y está en capacidad de manejarse bien en medio de la crisis.

La última revisión del BCR hacia fines de noviembre de 2011 plantea una tasa de crecimiento del FBI del 6,8% con lo que el Perú se mantendrá como líder regional de crecimiento con estabilidad de precios en la región latinoamericana. Por otro lado, de acuerdo a estimaciones del FMI y del Banco Mundial, el Perú se mantendrá en el selecto grupo de países emer- gentes que crecerá más del 6% en el período 2011-2014. La demanda intema y la inversión privada descentralizada continuarán su ritmo de crecimiento en los próximos años, aunque estimamos a un ritmo ligeramente más lento que años anteriores. En el período 2011-2015 los principales proyectos de inversión privada ya en marcha superan los US $ 29.000 millones solo en los sectores petrolero, gasífero, eléctrico, minero y de la infraestmctura.

En cuanto a los objetivos y metas de mediano y largo plazo son varios los desafíos. En materia de inversión en infraestmctura se requiere asfaltar los 9.000 kilómetros de la Red Vial Nacional que faltan y concesionar sus servicios; asimismo se necesita fomentar la integración de los ejes longi- tudinales y transversales en el territorio nacional y promover los “nodos críticos”; crear los “corredores logísticos” y promover el transporte multi- modal; y, desarrollar un espacio de coordinación entre las diversas inversio- nes en infraestmctura como carreteras, irrigaciones, electrificación, teleco- municaciones, agua y saneamiento. De manera especial debe recuperarse el terreno perdido en materia de ferrocarriles en décadas anteriores y avanzar en el desarrollo de las hidra vías.

Un objetivo especial consiste en continuar con los esfuerzos para cam- biar la matriz energética en el país hacia proyectos de centrales hidroeléctri- cas y gaseoductos así como energías no convencionales (solar, cólica, etc.). La meta es que, en los próximos años, el 100% de la generación eléctrica en el país deberá provenir de energías limpias, descentralizadas y renovables.

Los esfuerzos por continuar reduciendo la pobreza y la desigualdad son fundamentales. Esto supone, en nuestra opinión, mejorar la eficien- cia, cobertura y evaluación de los programas sociales; la evaluación de los resultados obtenidos debe hacerse comparándolos con las líneas de base previamente obtenidas. Es importante dejar el asistencialismo y pasar a programas productivos sostenibles así como establecer una estrategia de ciudades intermedias (reordenamiento territorial). La meta es llegar al 10% de pobreza hacia 2021.

En materia de agua y saneamiento debe completarse el esfuerzo orien- tado a universalizar la cobertura pero también es necesario redoblar los esfuerzos para cuidar el recurso, preservando las cuencas y estableciendo el mecanismo de pago por servicios ambientales. El cuidado de la Amazonia y de nuestra biodiversidad merece una especial atención pero sin caer en el extremismo de bloquear el desarrollo económico.

En materia de educación se debe enfatizar en la calidad educativa y en el fomento de la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Para ello debemos mejorar los contenidos en la educación básica; continuar con la carrera pública magisterial y propiciar la educación técnica, priorizar la investigación científica y tecnológica en las Universidades, empresas e ins- tituciones especializadas; y estimular el aumento de la productividad, la competitividad y la innovación.

La otra tarea pendiente tiene que ver con la transformación del Estado que ya se ha iniciado con la descentralización efectiva de la inversión públi- ca y el proceso de toma de decisiones en los gobiernos sub-nacionales pero tiene que avanzar en otros frentes.

Esta transformación debe hacerse profündizando y mejorando el pro- ceso de descentralización y regionalización; mejorando la coordinación entre el gobierno nacional y los gobiernos regionales y gobiernos locales; construyendo las macro regiones; fortaleciendo la institucionalidad y ase- gurando el adecuado balance e independencia de los Poderes del Estado; promoviendo la carrera Pública y ascensos por méritos; y, cambiando la mentalidad del “servicio público”, enfocado en el ciudadano y con un crite- rio favorable a gastar con eficiencia y transparencia los recursos públicos.

Finalmente, debemos esforzamos en los próximos años por promover políticas públicas que estimulen el generar mayor valor agregado en todo lo que producimos. Para ello, debemos propiciar la inversión en los sectores productivos que avanzan en la cadena de valor: textil-confecciones, mine- ro-metalúrgico, metal-mecánico, agropecuario-agroindustrial, petroquími- co, turismo, joyería-bisutería, entre otros, así como cambiar la estructura de las exportaciones, buscando una composición en la que, al menos 50% sean materias primas y el otro 50% manufacturas y servicios.

Por otro lado, la tarea pendiente es aprovechar al máximo los beneficios que generan los más de 15 tratados de libre comercio o acuerdos de asocia- ción estratégica que el Perú ya tienen vigente. Estos tratados brindan exce- lentes oportunidades de inversión y de real acceso a importantes mercados pero no aseguran la transacción que debe negociarse caso por caso.

El Perú está en un buen camino de crecimiento y de inclusión social; en la experiencia peruana se está demostrando que ambos objetivos pueden marchar complementaria y convergentemente. En las próximas décadas los esfüerzos deberán orientarse a las reformas de segunda y de tercera genera- ción y al incremento de la eficiencia y competitividad.

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Footnote

2 El Perú tiene una extensión territorial total de 1 millón 285 mil 215 kilómetros cuadrados mientras que Corea del Sur tiene una extensión territorial de 36 mil kilómetros cuadrados y Taiwán posee un territorio de 98 mil 400 kilómetros cuadrados. No es, pues, la extensión territorial el factor clave para explicar el desenvolvimiento económico.

3 En la economía peruana la oferta de US $ es abundante pues proviene de las exportaciones de bienes y servicios, de los ingresos provenientes de remesas de peruanos en el exterior, de los ingresos de ca- pitales por inversiones directas y de corto plazo y también por los dólares ilegales del narcotráfico, todo lo cual genera una tendencia a deprimir el tipo de cambio de US $ en nuevos soles, lo que tiene que ser contrarrestado diariamente por el BCR para no restar competitividad a las exportaciones.

4 En la determinación de la tasa de interés entran en consideración factores como el costo del dinero, el costo de la intermediación financiera y el “riesgo-país”.

5 V éase: Irene Mía, Julio Estrada y Thierry Geiger, Benchmarking National Attractiveness for Priva- te Investment in Latin American Infraestructure, Geneva, World Economic Forum, 2007.

6 Véase: World Economic Forum, The Financial Development Report, Geneva, 2009.

7 Véase: Fundación Getulio Vargas (FGV) de Brasil y el Instituto Alemán (IFO), 2011.

8 Toda la información que hemos presentado se puede consultar en detalle en la página Web del Ins- tituto Nacional de Estadística e Informática (INEI): <www.inei.gob.pe>.

9 Víctor Raúl Haya de la Torre, Discurso en la Plaza San Martín, Lima, mayo de 1945.

10 Enrique Cornejo Ramírez, “Oportunidades y Esperanzas para el Perú: mi visión del país y su futu- ro”, conferencia pronunciada en el Quinto Congreso Nacional de Estudiantes de Negocios Interna- cionales (CONENI 2011), Lima, 15 de noviembre de 2011.

11 Gastón Acurio, “Ceremonia de apertura del año académico”, conferencia dictada en la Universidad del Pacífico, 2006, Lima, marzo de 2006.

12 Ibíd.

13 Reciente estudio de Credicorp, basado en datos de Ipsos Apoyo Opinión y Mercado, Lima, 2011.

14 Véase al respecto las investigaciones que viene realizando el destacado economista y profesor Ri- chard Web en el Instituto de Investigaciones de la Universidad de San Martín de Forres en Lima.

15 Ver al respecto los siguientes sitios web: cwww.rcp.net.pe> y <www.yachay.com.pe>.

AuthorAffiliation

Enrique Cornejo Ramírez*

* Èconomista por la Universidad de Lima, doctor en Administración. Profesor visitante de la Universidad .Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, y profesor principal de la Escuela de Negocios Internacionales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y de la Escuela de Negocios CENTRUM de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Exministro de Estado en las carteras de Transportes y Comunicaciones; Vivienda, Construcción y Saneamiento. Expresidente del Banco de la Nación del Perú.


Fuente: Comentario Internacional : Revista del Centro Andino de Estudios Internacionales; Quito N.º 11, (2011): 17-54,3.